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Diciembre de 2000 |
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La Nueva Torre de Babel
Juan Carlos García
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Con la construcción de la Estación Espacial Internacional ALFA, los
norteamericanos y los rusos han puesto en práctica el idioma que
fabricaron al vapor con la MIR: el rusanglish, una mezcla de ruso e inglés
para que los obreros espaciales pudieran trabajar.
Algo similar ocurrió con el Franglish, que
desarrollaron los franceses y los ingleses para la construcción del Eurotúnel.
¿Y acaso no debía crearse , con carácter de urgencia el Arabreo, esa
fusión del árabe y del hebreo, para que por fin puedan entenderse los
palestinos y los judíos?
Una vez que el ser humano domine a plenitud nuestro satélite
natural, deberá crearse, quizás al vapor, el nuevo lenguaje de los lunáticos,
que desde ese momento,
semejante vocablo, el de los lunáticos, dejará de ser un peyorativo para
transformarse en todo un gentilicio.
En la Luna uno no podrá poseer un terreno, sino un
luneno, lo cual tiene toda su lógica. Viviendo en la Luna, las casas no
tendrán terraza sino lunaza y nos parecerá de los más normal.
Allá en la Luna, los colonos que pueblen ese silente
mundo y mueran allá no serán enterrados sino enlunados. Aterrizar,
claro, no existe, lo sabemos, sino alunizar. Y los que nazcan en la Luna
hablarán con orgullo de la
Luna que los vio nacer, tal y como hoy decimos, la tierra en la cual
nacimos.
en la Luna no habrá terratenientes sino lunatenientes.
Y cuando se hable de "aterrízame" esa idea, lo adecuado será
hablar con toda propiedad: "alunízame esa idea".
Allá en la Luna, términos nuevos brotarán para poder
entendernos. Será una nueva torre de Babel, otra vez, como hace tres
milenios, muy útil para poder entendernos, porque con el avance del
progreso los humanos marcianos nacidos en el planeta Rojo también
enfrentarán dificultades. Ellos no hablarán de terreno ni de lunelo,
sino de marciano, pero como marciano es ya un vocablo existente y sirve
como gentilicio, quizás ellos adopten otra terminología, como hablar
sobre el marteño de los hec hechos, tal como aquí en la Tierra hablamos
sobre el terreno de los hecbos.
No en vano, cuando nace el espanglish hace cuarenta años,
al principio nos pareció un desatino que, empero, lentamente se ha ido
imponiendo. Así nacen los idiomas, tras descomponerse las palabras en la
boca de los pueblos. Sólo que esta vez el lenguaje será una odisea, que
desde el 2001 ya se lanzó a conquistar el espacio.
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