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La
Corrupción: Un cáncer contagioso de la sociedad
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La
corrupción esta presente en todo el
planeta.
La diferencia entre una sociedad enferma y una
sociedad saludable se basa en los factores que inciden para evitar la
propagación de prácticas corruptas y la implementación de medidas correctivas
a los responsables de dichas prácticas, no en la ausencia de la corrupción.
Entre
los factores
determinantes en la prevención de la
corrupción están la descentralización del estado,
la separación de estado y religión, la educación civil del pueblo, la
obediencia ciudadana de las leyes, la disciplina y el conocimiento de los
deberes y derechos que conllevan al desarrollo de las democracias y al
crecimiento económico.
La
Constitución de un estado democrático y su cumplimiento son dos instrumentos
fundamentales para el correcto comportamiento del gobierno y la sociedad civil.
La descentralización de los poderes del estado garantiza, hasta cierto
punto, la transparencia de sus funciones. Más
aún, la descentralización de los poderes en si mismos fortalece más esta
claridad, permitiendo de esta forma crear un sistema de “chequeo y balance.”
Un
poder Judicial descentralizado y transparente funcionará más eficientemente.
Este deberá estar estructurado como un rompecabezas, con diferentes piezas que
conformen un todo, pero que no deben incidir en ninguna otra instancia o entre sí
mismas. Por ejemplo, en
algunos países un juez es quien determina la inocencia o culpabilidad de un
sospechoso. Quizás esta situación
ha sido la responsable de casos que debido a la corrupción judicial se han
convertido en víctimas muchos inocentes.
Un sistema con un jurado compuesto por “ciudadanos comunes”
quizás resulte más difícil de persuadir o de sobornar y va más acorde
con los principios democráticos.
El
eficiente funcionamiento del Poder Judicial es el de mayor importancia en el
control de la corrupción. Por lo
tanto debemos vigilar su adecuado funcionamiento.
Las
instancias o organismos de investigación de crímenes deben al mismo tiempo ser
descentralizados y especializados. Estos
responden con el peso de la evidencia al fiscal.
La función de la fiscalía es utilizar la evidencia proporcionada para
demostrar por parte del estado (el pueblo), sin la más mínima duda, que de
hecho existe culpabilidad.
Otro
aspecto de suma importancia en el control de la corrupción es la
responsabilidad de la población civil de velar por el correcto manejo de los
fondos públicos. Un ejemplo que
podríamos considerar en este sentido es el tema de las “comisiones” que
“devengan” algunos funcionarios por transacciones realizadas durante su
gestión. No es lo mismo el
pagar al vendedor de una empresa una comisión por algo vendido o negociado que
el pagar comisiones por negociaciones que impliquen fondos públicos.
Lo primero es perfectamente ético lo segundo es completamente corrupto.
Todo
gobierno elegido democráticamente esta en la obligación de representar al
pueblo que lo eligió. También
tiene como deber la transferencia de poder a los ciudadanos en la medida en que
estos sean educados por dicho gobierno en cuanto a los deberes y derechos de una
sociedad civilizada donde reina la ley y orden. Por consiguiente, la gestión de un gobierno debe de incluir
como prioridad la “educación” y la difusión masiva de los “deberes y
derechos” de los ciudadanos.
El
comportamiento corrupto, en parte, en un desequilibrio o rompimiento intencional
de las “Leyes
del Intercambio>>”
las cuales implican la
compensación equitativa entre las partes.
El obtener algo por nada no es del todo saludable, el donador
inconscientemente pudiese estar contribuyendo a la corrupción de la persona o
sociedad. Un
comercio legitimo ofrece un producto al consumidor por un precio y al mismo
tiempo “garantiza la satisfacción.”
No hay diferencia en un gobierno, este recibe del pueblo ingresos por
conceptos impuestales y tiene la obligación de satisfacer a cabalidad las
necesidades del pueblo que lo eligió, no de robarse descaradamente o
disimuladamente los fondos públicos.
Tengamos
en cuenta que en la globalización el corrupto tiene un ámbito de operación más
ventajoso, ya que tiene mayores oportunidades, menor vulnerabilidad.
Esto es fácil de entender si nos imaginamos un corrupto en un pueblo de
3 mil habitantes o el mismo corrupto en una metrópolis de 5 millones de seres
humanos. Obviamente en la metrópolis se desenvolvería con menor posibilidad de
ser descubierto.
La corrupción ha sido parte de la historia de la humanidad, la
diferencia es que ahora esta globalizada y, posiblemente, es más aceptada que
en otras etapas históricas.
Entre
las soluciones para disminuir la epidemia de corrupción debemos difundir de
forma masiva la educación en valores (deberes y derechos de la sociedad).
El entendimiento que, para obtener un beneficio hace falta ofrecer algo
en cambio de igual valor a la parte opuesta.
Es imprescindible la “no-tolerancia” de los actos de corrupción y
que la sociedad civil demande de sus gobernantes el correcto y trasparente
desempeño de sus gestiones y que ningún servidor publico goce de impunidad.
Si
de veras queremos emprender en el camino de la prosperidad en este nuevo año
2002, deberíamos todos poner el grano de arena y hacer nuestra parte.
La responsabilidad de la tan preocupante corrupción esta en nuestras
manos. En el preciso momento que no sólo aceptemos esta infalible realidad sino
que “hagamos algo al respecto” como NO
TOLERAR LA CORRUPCIÓN,
entonces quizás podamos decir que estamos en una buena avenida.
©
Sahnya
Shulterbrandt, Lic.
Genaro D. Salom
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
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Diciembre 31, 2001
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