Los recientes eventos en Bolivia y sus “grises” y cuestionables
coyunturas son indicativos a simple vista de un gran motivo de preocupación.
Un país cuyos trabajadores, sus fuerzas de productividad se sienten
desmotivados y amenazados, que no tienen credibilidad en sus gobernantes y que
no confían en las medidas y estrategias implementadas. Personas que se sientes
desesperanzadas. Personas que piensan que no hay otra salida.
El Presidente Sánchez Lozada pone a disposición del pueblo su cargo
como mandatario de la nación. Encomiable ejemplo el de Bolivia. Por la acción
de sus ciudadanos de demandar la satisfacción de los servicios de su primer
mandatario; encomiable la acción de Sánchez Lozada por escoger en el mejor
interés de la nación en una coyuntura como la presentada.
Diferente a otras realidades, donde el mandatario ejerce derechos y
atropellos contra la población, aquí se entrega a los ciudadanos el poder de la
decisión. La democracia les permite ejercer su gobierno, en beneficio de las
mayorías.
Sin embargo, la preocupante es si esta posición es realmente la mas
beneficiosa para la población. Si esta la sociedad civil en condiciones de
tomar la mejores decisiones que más favorezcan a la mayoría al mayor tiempo
posible. Es una cuestión de tiempo y espacio.
Bolivia ha vivido una y mil veces preocupada por su salida al mar.
Con complejos profundos casi imposible de superar. Estará en la mejor
disposición de tomar y aceptar las decisiones del nuevo Presidente de la
nación, o si este no satisface sus necesidades inmediatas también será forzado a
salir del poder.
Recordemos las promesas del Presidente Lula en su proceso de
campaña electoral y en sus participaciones en Foro Social, recordemos sus
promesas a los trabajadores, a los sin tierra y analicemos su actitud de hoy día
y las estrategias políticas que paralelamente implementa domestica e
internacionalmente.
Analicemos hasta que punto la misma realidad ha determinado un
cambio de curso en su trayectoria y ha redefinido su lenguaje y lo que es mas
hasta su misma imagen.
Entonces recordamos el discurso presidencialista de Evo Morales,
sus promesas, sus compromisos y sus ofertas de ensueño para los amayras y para
todo el campesinado.
Nos preguntamos. ¿Y qué esta pasando en nuestras Américas? ¿Qué?
¿Qué pasa cuando en un pueblo como Venezuela la gente, las masas exigen una
oportunidad a la democracia y nada pasa? ¿Qué pasa en Guatemala cuando es
elegido un candidato cuya representación despierta algunas preocupantes
profundas y recuerda las huyas de opresión, represión, crímenes inconclusos y
desaparecidos sin esperanzas?
¿Qué pasa cuando esas características coinciden en tiempo y
espacio? ¿Qué pasa con la frustración y el anhelo de una vida mejor? ¿Con las
esperanzas, con las ilusiones, con el deseo?
Lamentablemente no sabemos QUE PASA!!!
Será
que el pueblo se convierte en herramienta de intereses y sin saberlo se pliega.
Quienes serán los asesinos, ¿quiénes moverán los hilos del poder?
Nos
cuestionamos seriamente si en estos momentos se esta lanzando una ofensiva
contra las democracias de la región.
Y, nos preguntamos quienes son los protagonistas, aunque quizás no sea tan
difícil de armar el rompecabezas, “la prueba esta en el pudín”. Y, la historia
se repite solo con diferentes actores.
El Terrorismo Internacional tiene muchas caras y se nutre de las
masas marginadas. A veces en países que no aparentan ser cómplices lo son. En
muchas ocasiones lo que aparenta ser no lo es. Es por esto que la lucha contra
el terrorismo y todas sus ramificaciones es extremadamente difícil de combatir.
Debemos mantenernos “alerta” e informados de lo que esta realmente
ocurriendo. Es la responsabilidad de los que tenemos el acceso a la información
de difundir y educar a los que desafortunadamente no tienen estos recursos.
Debemos poner el oído en la tierra como los Indios de Norte América
para ver quien se avecina y por donde viene. La defensa de las democracias es
imperativa para el desarrollo social político y económico de todo el hemisferio
Occidental.
Esperamos los acontecimientos sobriamente
“PERO NO
CON LAS MANOS CRUZADAS”.
©
Sahnya
Shulterbrandt