¿Eres feliz? Preguntaba uno de mis amigos de
la adolescencia a todas las personas que conocía. Y lo preguntaba no por
molestar o por perturbar al otro. Lo preguntaba de corazón.
Las personas daban
su respuesta más bien sorprendidas por tan insólita interrogante, pero además
trataban de justificar el porque. Las respuestas variaban desde simples frases
preconstruidas y artificiales, hasta profundas divagaciones filosóficas.
El día de mi
cumpleaños me regale un conversatorio con Isabel Allende. Como mujer, soy una
de sus admiradoras. Durante mi conversatorio (mío porque ella estuvo ausente)
encontré algo que me hizo pensar en la pregunta de mi amigo. En la lectura de
“La ciudad de las Bestias” Allende coloca en palabras de la protagonista, una
niña-adolescente, que “la felicidad consiste en alcanzar aquello que hemos
esperado por mucho tiempo”.
En esta, su nueva
novela, la escritora se refiere a un lugar “de traficantes donde la ley es
frágil”. Pero también se refiere a realidades del mundo globalizado, a la
tolerancia, al respecto de los valores de otras culturas y otras sociedades, a
nuestras riquezas y herencias ancestrales, a nuestra formación y valoración de
la familia, a las amenazas de los que ostentan el poder y trafican no solo
aspectos materiales, sino también principios.
Desde la
perspectiva de la periodista que es, presenta el rol que puede jugar la prensa,
como espacio de denuncia o como espacio de validación de conductas. Habla de
roles y de responsabilidades.
En otro
protagonista presenta la determinación, el abrirse al sufrimiento sin oponer
resistencia, “permitiendo que lo penetrara por completo hasta la última fibra de
su ser y de su conciencia”… describe como “el quemante dolor lo traspaso como
una espada, le salio por la espalda y, milagrosamente, pudo soportarlo. Se
siente entonces tan fuerte e invencible…” Y aunque la autora se refiere a un
aspecto físico, me pregunto cuantas veces no pasamos en nuestros países por ese
mismo incendiario dolor que nos quema las entrañas y que nos hiere en lo más
profundo.
Cuantas veces
conducta de nuestros seres queridos, de nuestros amigos, que prefieren aceptar
atropellos, encubrir situaciones, no son más dolorosas que el propio dolor
físico.
“Después de unos
cuantos minutos de absoluta desesperación…” dice Isabel. Después de unas
cuantas décadas, digo yo. Milagrosamente seguimos soportando el dolor, que nos
atraviesa y nos sale por la espalda, milagrosamente.
Ayer fue mi
cumpleaños y pensé que seria diferente. Que seria feliz. Tome el día para leer
el libro. Lo leí. Ayer fue también su cumpleaños. Cuando podremos sentirnos
tan fuertes e invencibles. No lo se. Entonces nuevamente me pregunto, ¿Sahnya
eres feliz? Me respondo con la misma incertidumbre. No lo se.
Respeto por las
tradiciones ancestrales, medios de comunicación que no sean manipulados por la
corrupción, reconocimiento a las culturas, aceptar las diferencias, respeto de
las tradiciones. La sabiduría de otros. Tolerancia. El aprendizaje
multicultural.
América Latina
¿Eres feliz? ¿Alcanzaste aquello que has esperado por mucho tiempo? Quizás la
respuesta también nos la de en el libro: es necesario el encontrar en uno mismo
muchas cosas. La claridad para pensar es como una llave para encontrar el
camino correcto en la vida. Para actuar con prudencia. Para diferenciar el Bien
y el Mal.
Feliz cumpleaños para ti también, Isabel.
Octubre 19, 2002
©
Sahnya
Shulterbrandt
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
Octubre 21, 2002