Siempre
habrá divergencias sobre lo bueno y lo malo. La integridad y lo ético.
Una
práctica de negocios generalizada y tradicionalmente aceptada en nuestros países
es el “pagar peaje” u ofrecer “mordidas” a los funcionarios públicos. Soborno.
La situación es tal que muchas empresas incluyen en sus presupuestos un
determinado por ciento como gastos de “representación” o “gastos comisionables”.
Estos actos amorales se denominan como “corrupción de primer grado.”
Esta
práctica tiene un impacto catastrófico en el desarrollo social, empresarial y
económico, especialmente en una económica de libre mercado y competitividad.
Las
comisiones de legisladores, funcionarios gubernamentales, funcionarios
judiciales y hasta ejecutivos de empresas y organismos internacionales afectan
la estabilidad socio-política y por ende la democracia.
Analizando la problemática de la corrupción y el soborno se nos hace inminente
la necesidad urgente de equiparnos con las herramientas legales imprescindibles
para combatir el soborno y la corrupción e incrementar el sentido ético de los
valores sociales.
Felicitamos la iniciativa del BID de establecer canales de denuncia para actos
de corrupción que involucren operaciones o funcionarios de la instancia.
Felicitamos la iniciativa de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE) y del Gobierno de México por la realización del seminario
sobre “Instrumentación de la Convención Anticorrupción
de la OCDE: Trabajando con el Sector Privado. Un esfuerzo para fomentar la
transparencia en las transacciones comerciales internacionales”.
Las
estadísticas nos permiten aseverar que usted ha sido victima del soborno y/o de
la corrupción por lo menos una vez. De seguro se habrá sentido impotente.
Decepcionado. Desorientado. Para ser más precisos frustrado y con muy poca o
ninguna asistencia “real”. Con un sistema judicial frágil, un Colegio de
Abogados en una lucha interna de intereses personales, una estructura
gubernamental más parte que juez, a veces no tenemos en nuestro entorno nacional
una opción real de donde denunciar con dignidad la situación. Lamentablemente
esta situación tiene lugar en varios países de la región.
El costo
de la corrupción es tangible. La corrupción destruye la competitividad.
Destruye negocios. Estanca el desarrollo. Destruye las familias. Desborona el
individuo y lo hace dudar de sus valores, su código de ética y de su moral. La
corrupción es un cáncer maligno en una sociedad.
Compartimos con ustedes esta edición especial sobre la lucha Anticorrupción con
la intención de que contribuya en el incremento de la transparencia en su país y
en la reducción del flujo de los pagos de soborno.
El
criminalizar la corrupción ya no depende solamente del sistema judicial de su
país, sino de leyes internacionales.
¿Es su
país firmante de la Convención de la OCDE? ¿Por qué no?
Apoyemos
y participemos en la lucha contra lo que Tom Friedman llama "Cleptrocracia" (1)
©
Sahnya
Shulterbrandt y el Lic.
Genaro D. Salom
1) Cleptocracia: Cuando las
funciones claves del sistema estatal - desde la recolección de impuestos a los
aranceles aduaneros de la privatización y la regulación - ha sido tan infectada
por la corrupción; que las transacciones legales son más la excepción que la
regla. Tom Friedman.
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
Octubre 07, 2002