Naciones Unidas, uno de los más importantes foros internacionales ha
iniciado el quincuagésimo séptimo (57avo) período de sesiones de la Asamblea
General.
Hace sólo dos años el
organismo celebró la denominada Asamblea del Milenio en la que se trazó como
meta el reducir significativamente la pobreza. A pesar de las grandes
expectativas, los avances han sido poco.
Nuestros países emergentes
siguen enfrentando una serie de problemática que nos hacen cuestionar la
efectividad del foro. Una de las grandes preocupaciones es si Naciones Unidas
tiene la fuerza y el impacto perseguido en el momento de su creación.
La misión
fundamental del organismo es contribuir a la paz y a la seguridad mundial.
Hay quienes sostienen que el
organismo funciona como una oficina gubernamental de los antes llamados países
del tercer mundo. Otros consideran que cumple su cometido, y que su Secretario
General ha jugado un rol protagónico en la conservación de la Paz.
Este es el punto de vista de
quienes consideraron su nombre para el Premio Nobel de la Paz.
Pero ¿qué es Paz? ¿Hay Paz en nuestros países? No olvidemos
que la Paz no es la ausencia de la Guerra.
Reconocemos que muchas de
las Agencias de las Naciones Unidas han realizado una loable labor y han
impactado significativamente en el cambio de la sociedad. Sólo con estrategias
globales podrá lograrse cambios significativos. La Organización Mundial de la
Salud (OMS) es una de las agencias de las Naciones Unidas que más admiramos por
la trascendencia de sus iniciativas. Una de ellas fue la propuesta de yotización
de la sal, que ha contribuido en evitar la muerte de millones de personas.
Definitivamente si las
medidas que se implementan, más que beneficiar reducidos núcleos segmentados
dieran solución al origen del problema, y no sólo al problema en si, otro gallo
cantaría. No se trata solo de pensar en grande, sino de actuar en grande.
Hay que considerar el
mercantilismo y el clientelismo existente en muchos organismos internacionales y
en organizaciones sin fines de lucro (ONG’s). La experiencia nos ha permitido
ser testigo de cómo en muchas ocasiones el financiamiento que proviene de
donaciones y otras fuentes se diluye en gastos administrativos.
Pensar en GRANDE. Actuar en GRANDE.
Esperamos que las decisiones en el seno del organismo sirvan para cambiar la
realidad en nuestros países. Esperamos que como ciudadanos del mundo conozcamos
los organismos que promueven y protegen nuestros derechos y les demandemos que
cumplan su responsabilidad.
Y usted, ¿qué opina?
© Sahnya
Shulterbrandt
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
Septiembre 17, 2002