La
Magistratura. La Judicatura. El Poder Judicial. Todas son palabras que se
escriben con mayúsculas. Con mayúsculas por que nos afectan a todos. Porque
tienen nombres propios. Se llaman Juan de los Palotes, Pedro Páramo, Fulana de
Tal y una tal Juana Pérez. Si estas leyendo esto quizás no tienen tu nombre.
Pero tienen el mío.
El Sistema
Judicial constituye uno de los tres pilares de la Democracia. Del Estado de
Derecho. Un pilar que en mucho de nuestros países no tiene ninguna base sólida.
El Derecho se fundamenta en las costumbre, recuerdo que me decían en mis clases
de introducción al Derecho Don Rubens Suro, destacadísimo jurista del Caribe.
Y tenía razón. Así mismo piensan los funcionarios públicos cuando cobran su
“Diezmo” al realizar una compra del Estado o al autorizar una construcción
pública. Esa es la costumbre y es una práctica perpetuada y amparada por el
precedente, es decir por la costumbre. Entonces tienen
DERECHO.
Hemos firmado la
Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la Organización de los Estados
Americanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos –Pacto de San José-,
el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales –Protocolo de San Salvador-, la Carta Democrática
Interamericana y un sin número de acuerdos y convenciones internacionales que
día a día son ratificadas y violadas por todos nuestros estados.
Toda la tinta
del mundo se ha utilizado en la firma de los convenios, se han tallado todos los
árboles de la Amazona para tanto papel que contenga los parámetros y artículos
adecuados para ser aceptados por todos los diplomáticos, los congresos y los
países. Y sin embargo se mueve!. Así es, la violación de los Derechos Humanos
sigue siendo una constante. Su permanencia constituye, para decirlo en palabra
de los organismos internacionales, un flagelo!
En 20 años de
existencia que cumple la Comisión Andina de Justicia (CAJ) todavía no se ha
logrado que la justicia sea imparcial. Que los seres humanos sean respetados en
sus derechos y que la parte en el gobierno cumpla con su deber.
¿Se cumplen en
su país los derechos económicos, sociales y culturales en el contexto de la
globalización? ¿Cuál es entonces el rol de la Defensoría del Pueblo? Reflexión
aguda y pertinaz sobre la situación en nuestros países, sobre los atropellos y
las violaciones. Sobre una justicia que definitivamente no es ni ciega ni
imparcial. Constantes reflexiones sobre avances y retrocesos. ¿Qué ha fallado?
¿Cuáles son lo s resultados?
Nuestras
felicitaciones a la Comisión Andina de Juristas en su vigésimo aniversario.
Esperamos que en esta ocasión las reflexiones sirvan de algo. No se preocupe
Don Rubens, sus enseñanzas no fueron en vano.
© Sahnya
Shulterbrandt
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
Agosto 11, 2002