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Tanto
en los negocios, como en la política, la Ética y la transparencia son dos
llaves que abren mil y una puerta.
El
estar claro y transmitir con claridad es lo que permite a un candidato obtener
el voto de confianza de los pueblos. Quizás
esto sea una de las razones por la que la participación ciudadana se ha visto
reducida en los últimos años en los procesos electorales.
Nos
falta confianza. No tenemos
credibilidad en las promesas y ofrecimientos que nos hacen los candidatos políticos, y sabemos que solo son palabras para conquistar lo que en
relaciones publica solía llamarse la “buena
voluntad”.
Algo
parecido sucede con los negocios. Es
muy difícil depositar la confianza en un socio comercial.
Las diferencias de nacionalidades es algo importante que debe tomarse en
cuenta. El multiculturalismo es el
común denominador de la mayoría de las experiencias comerciales que tienen
lugar en el mundo de hoy. El que
las partes hablen el mismo idioma o tenga incluso la misma nacionalidad no
quiere decir que en términos llano el camino no encontrara sus obstáculos.
La
confianza debe fundamentarse en varios elementos.
Uno de ellos es la transparencia. La
capacidad que tengamos de dejar claro a nuestro interlocutor, político o de
negocios, sobre nuestros proyectos, ideas, metas y objetivos, es fundamental.
Pero también lo es la capacidad que tengamos de entender esos mismos
elementos desde la perspectiva ajena.
Otro
es la ética. Nuestro código
de conducta será como un pasaporte. Con
sellos de entrada y salida. Siempre
habrá algo que pudo haberse hecho mejor. Sin embargo si somos perfeccionistas
trataremos de hacerlo siempre mejor. Aprenderemos
con las experiencias. Y
continuaremos adelante.
Los
escándalos las grandes empresas están a la “orden del día”.
Atónitos observamos como son protagonistas de escándalos de corrupción.
Volvemos a nuestros planteamientos.
No hay entes, podríamos hasta decir gobiernos, corruptos si no hay
entes, podríamos decir empresas, sobornates.
Recordemos la vieja frase de quien hizo la ley, hizo la trampa.
No solucionamos nada aplicando la ley, si dejamos instalada la trampa.
Exijamos
de nuestras empresas y tendremos mejores gobiernos.
© Sahnya
Shulterbrandt, Lic.
Genaro D. Salom
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
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Junio 30, 2001
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