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La
inversión extranjera es como una navaja de doble filo.
Si tu país y tu gobierno no poseen las condiciones adecuadas tú o los
tuyos pueden perder hasta la vida. Por
lo menos así parece en la Argentina.
La clave del éxito para
muchos gobernantes se fundamenta en la posibilidad de atraer inversión
extranjera. Se centran en la cantidad de inversionistas y los montos de
la inversión. En más de una ocasión
"esa inversión es atraída con prebendas que
posteriormente más que beneficiar a la ciudadanía la perjudica directa, o
indirectamente."
Gobiernos
corruptos son un entorno atractivo para inversionistas igualmente corruptos.
Leemos todos los días en los diarios las consecuencias de dichas
acciones.
El problema se complica
cuando el sistema judicial no responde a los intereses de la justicia, sino a Don
Dinero, al amiguismo o al favoritismo
político.
Una gran excepción es el
caso del admirado Juez Garzón (España), quién recientemente más que juez, ha
sido testigo, de los hilos de la corrupción. Reportan que al interpelar a un
empresario sobre el financiamiento de su empresa a un candidato
político este respondió que había sido un buen negocio y que le
reporto a la empresa beneficios muy superiores a los desembolsos.
Así es, a veces, la
inversión extranjera.
Los “favores
políticos” se pagan. Se
pagan muy caros: a veces con los dineros del pueblo, a veces con la sangre.
En otras ocasiones hasta con la vida.
Si no pregúntele a la Argentina y a Venezuela.
"Así
son las marañas. Tejen los hilos de la corrupción."
© Sahnya
Shulterbrandt, Lic.
Genaro D. Salom
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
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Junio 17, 2001
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