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Mercados
Integrados
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Jorge (Josep) Sánchez Rodríguez
Las consideraciones
aquí emitidas no necesariamente representan la opinión
de Revista INTER-FORUM y /o su Directiva.
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Apreciada
Sahnya:
Permíteme
felicitarte antes que nada por lo completo y bien cuidada edición de vuestra
revista electrónica, Inter-forum. Sigo con atención a través de vuestras páginas
el acontecer cotidiano de la región del Caribe y de toda Latino América, países
hermanos muy queridos y demasiado frecuentemente azotados por graves problemas.
Mientras en Europa se libra una dura batalla entre los partidarios de la
liberalización extrema de la economía, centrada en la privatización de todos
los servicios públicos, y los que quieren mantener el Estado social de los
subsidios y de las prestaciones sociales, ustedes se encuentran empeñados en la
construcción del armazón de macromercados regionales que trasciendan los
limites nacionales.
Usted
sabe mejor que yo acerca de la parálisis e incluso del retroceso, de la mayoría
de los proyectos unificadores de mercados y del fracaso de las políticas
enunciadas para salir del subdesarrollo y de las carencias en materia de educación,
sanidad y prestaciones sociales. Proyectos y promesas de futuros que van
desvaneciéndose cada vez a mayor velocidad, empujados por la terrible realidad
de los hechos que no dejan lugar a engaño. Perú, El Salvador, Guatemala,
Argentina y demasiadas otras tierras del istmo y del continente son hechos
demasiado incuestionables que cercenan y reducen las esperanzas a la mínima
expresión.
Si
de verdad siguen ustedes el proceso de integración europea se habrán percatado
de la crisis en la que se encuentra. La fuga de capitales hacia los Estados
Unidos, China y el área del Pacifico son para mi, mucho más elocuentes que
todos los discursos de los políticos y europarlamentarios, que por cierto, se
diferencian muy poco de los que ustedes se ven obligados a soportar. Alemania,
locomotora de la economía europea, no ha podido digerir la reunificación y ha
entrado ya en recesión. El paro laboral, la emigración masiva y la degradación
de las condiciones de vida son una triste realidad para toda la Europa del Este.
La marginación en los cinturones de las grandes ciudades, el racismo y los
conflictos étnicos en los Balcanes son otras tantas amenazas a las que nos
vemos enfrentados.
En
estas breves líneas quisiera proponerles una o varias reflexiones que puedan
serles útiles para el debate sobre los modelos integracionistas de mercados. En
primer lugar una afirmación: El modelo de integración Europea no es exportable
a otras regiones. En Ciencia se aplica el principio de que la solución a un
problema lo es, en la medida que en las mismas condiciones siempre se obtienen
los mismos resultados. El segundo principio que quiero destacar es que no basta
con "idear" un modelo, es necesario implementar los instrumentos para
llevarlo a la practica, es decir, poseer los medios adecuados para conseguir el
objetivo final.
Ni las condiciones ni los medios en las que se pretende aplicar el modelo
europeo de integración son iguales, ni tan siquiera equiparables. No hace
muchos años (en la década de los 90), el que fue secretario general de la
UNESCO, Federico Mayor Zaragoza se hacia una pregunta: "¿Se producirá el
milagro Africano?". Eran los años en los que los modelos de integración
económica se presentaban como la panacea a todos los problemas. Se acordará
Usted de La Comunidad Económica de Desarrollo de los Estados del África
Occidental, y de La Comunidad de Desarrollo sudafricana que agrupa a 180
millones de personas en 14 países. Pues bien, solo un quinquenio después la
respuesta se ha producido: las perspectivas se han tornado en desesperanza, los
retrocesos en el desarrollo se han acentuado y las desigualdades han aumentado.
Si en aquellos años el 80% de la riqueza mundial estaba concentrada en manos
del 20% de la población, hoy es poseída por solo el 17% (cifras extraídas de
las estadísticas de las Naciones Unidas).
Es
inútil empeñarse en políticas de mercados dirigidas a la competitividad
basadas en conceptos de macro escalas o regionales, sin abordar cuestiones como
las de la soberanía nacional o el concepto mismo de Estado-Nación. Es inútil
pensar en conseguir objetivos de desarrollo económico y social con unos
instrumentos que en definitiva no están en nuestros manos y cuando hablo de
instrumentos es obvio que me refiero básicamente a los Capitales. Estuve
leyendo hace poco en su revista un articulo titulado "Plan de Acción
Inmediata para la Reactivación de la Integración Centroamericana". Opino
que lo mejor del articulo es el titulo, en concreto lo que hace referencia a la
"Reactivación", concepto que estoy seguro se repetirá con monótona
insistencia en los próximos años. Tomemos unos párrafos de dicho articulo:
A nivel mundial, el gasto promedio en salud, como porcentaje del PIB, en los
cinco países con mejor ubicación en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), en
el año 2001, oscila entre 5.9 y 7.9% del PIB . Mientras tanto, para los países
de la región centroamericana, el gasto público en salud, representó en 1998
el 2.1% del PIB para Guatemala, 2.6% para El Salvador, 3.9% para Honduras, 4.9%
para Panamá, 5.2 para % Costa Rica y 2.2% en el caso de Belice.
Con respecto al gasto en educación, los cinco países mejor ubicados en el
Indice de Desarrollo Humano 2001 muestran niveles del orden de 3.1% del
PNB y hasta 8.3% para Suecia. En relación con el gasto en educación de los países
Centroamericanos, este representó, el 1.7% del PNB en Guatemala; el 2.5% del
PNB en El Salvador; el 3.6% del PNB en Honduras; el 3.9% del PNB en Nicaragua;
el 5.0% del PNB en Belice; el 5.1% del PNB en Panamá y el 5.4% del PNB en Costa
Rica.
Dentro de este contexto cabe destacar un aspecto positivo, que es la
considerable reducción de los gastos militares en la región, entre 1990 y
1999. En Guatemala se pasó de 1.6% a 0.6% del PIB; El Salvador de 2.7% a
0.9% y Nicaragua de 2.1% a 1.1% del PIB en el período mencionado. Preocupa sin
embargo, que dicha reducción no haya venido aparejada con un incremento
considerable del
gasto social.
Si trasladamos estos datos a una escala mas entendible y tomamos como referencia
por ejemplo un país como Guatemala y lo comparamos con Francia y como año de
referencia tomamos 1999 veremos:
En materia de salud el gobierno de Guatemala gastó 0,22 $ al día
mientras el gobierno francés gastó 3,78 $.
En
materia de educación el gobierno de Guatemala gastó 0,18$ al día
mientras Francia gastó 3,15 $.
Reactiven ustedes el Plan, dupliquen si es que tienen la voluntad política de
hacerlo los porcentajes del PIB destinados a satisfacer estas necesidades tan básicas,
triplíquenlos o multiplíquenlos por 100 y verán que un abismo continua separándonos.
Mas que la vía de la regionalización de los mercados en un mundo en que la
economía ya es global, deberemos dirigir todas nuestras energías hacia políticas
de cambios estructurales. Cambios profundos en los que están implicados los
conceptos mas básicos como el de la propiedad privada sobre los recursos
naturales. El concepto de Patrimonio Común de toda la Humanidad debe abrirse
paso con urgencia e impregnar la actuación política de los ciudadanos.
El hundimiento de las estructuras económicas en Argentina y sus efectos
sociales inherentes al mismo deben ser interpretados como algo mas que como una
crisis pasajera. Seria realmente suicida practicar la política del
avestruz, embarcándose en proyectos expansionistas de mercado, en el momento
mismo que todos los datos apuntan a una misma dirección y a un mismo
diagnostico: La crisis de la economía capitalista de mercado.
Atte.
Jorge
(Josep) Sánchez Rodríguez
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
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Marzo 18, 2002
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