|
Señores:
Sahnya Shulterbrandt y Lic. Genaro D. Salom:
Estoy
de acuerdo al espíritu de su artículo editorial “De Davos a New York,
pasando por Porto Alegre”, sobre nuestras actitudes como latinoamericanos.
Sin embargo, y con el mayor respeto a sus derechos de admirar a quienes
ustedes elijan, quiero exponer un punto de vista diferente sobre un pequeño
tema que podría pasa desapercibido en su editorial y al que yo le otorgo una
gran importancia como origen de las actitudes que ustedes justamente critican.
Me refiero a
Núñez de Cáceres, autor de la Independencia Efímera de RD.
El Lic. José Núñez de Cáceres declara la Independencia siendo él
Teniente de Gobernación a cargo del gobierno de la colonia después de la
muerte de Juan Sánchez Ramírez. Esto
quiere decir en lenguaje moderno un “autogolpe”.
Y es que resulta que para evitar una inexorable independencia que pudiera
trastocar el orden colonial establecido, ellos dan el paso primero,
pero esta no fue la única causa de su fallido intento, también tendríamos
que agregar el rechazo total que sentía nuestra aristocracia colonial hacia la
Constitución de Cádiz, constitución Liberal Revolucionaria que hubiese de
igual forma trastocado los privilegios cómodos de los conquistadores.
Este hecho es
común a toda nuestra Latinoamérica, respetando sus individuales diferencias.
Ninguno de
nuestros Libertadores gobernaron en los nuevos países formados y tampoco sus
visiones políticas matizaron los gobiernos surgidos de nuestro proceso
independentista.
Parecería
que las fuerzas dominantes coloniales permitieron que nuestros soñadores
forjadores de independencias, le quitaran de encima a una España que además de
exigir impuestos también deseaba cambiar el orden social establecido, cambiarlo
de acuerdo a los aires liberales y republicanos que bañaban la vieja Europa.
Se optó por
disfrazarse de independentistas para seguir usufructuando los privilegios y así,
¿para qué cambiar, ni siquiera la división política existente, si se pretendía
continuar igual?.
Esa es la raíz
de nuestra desunión y también de nuestras dictaduras y nuestra endémica
corrupción. Ellos y su ideología continuaron gobernando y sus
descendientes ideológicos, que somos todos, continuaron gobernando y saqueando
nuestros territorios.
Pero esa
ideología también enajena a los ciudadanos que ven en el saqueo una forma
aceptable de enriquecimiento sin tener la conciencia que ese dinero ya les
pertenece a ellos y no a la corona de España.
Como podrán
ver, esta idiosincrasia debe ser sustituida para poder hablar de unidad, de
desarrollo y de Democracia.
Atentamente
Víctor Ml. Camaño
INTER-FORUM es miembro del Consorcio Internacional de Publicaciones Académicas Alternativas (ICAAP)
Subir
Febrero 5, 2001
|