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La Apiterapia en el tratamiento de enfermedades

Favor poner en "Asunto" el título y autor del artículo

Pedro Pérez Gómez
Apiterapeuta

 

Cuando, hace 21 años, mi maestro de apicultura D. Antonio de Pedro me daba mis primeras nociones de apicultura, me dijo que, además de que iba a tener buena miel, que era entonces mi objetivo, iba a disfrutar de buena salud, pues, según me dijo, “es sabido que entre los apicultores no hay “ciática”, ni lumbago”. Esta afirmación era más válida para entonces que para ahora.  

Actualmente muchos apicultores sufren de lumbago, lo cual es paradójico, ya que el lumbago realmente se cura con picaduras de abeja fundamentalmente empezando por la zona dolorida. Lo que ocurre es que antes ser apicultor significaba vivir una vida más saludable y ahora ya no lo es tanto.  

En la actualidad, utilizar la picaduras de abeja para curarse suena algo extraño, pero no es una terapia nueva, ni mucho menos. Y es, además de natural, muy eficaz.

Un poco de historia

Es más que probable que los chinos descubriesen la acupuntura a través de las picaduras de abeja. Uno de los hechos que más sorprenden a las personas que reciben tratamiento con  apiterapia (picaduras, miel, polen, jalea real y propóleos) es cuando, en una fase ya avanzada, perciben el recorrido del meridiano de acupuntura o la comunicación entre diferentes puntos, al recibir una picadura de abeja. La percepción de nuestro propio cuerpo, de nuestra propia energía es algo que prácticamente hemos perdido. Cuando la energía vuelve a circular como consecuencia de las picaduras de abeja, volvemos a sentirla. No es de extrañar que los primeros acupuntores observasen esto en su propio cuerpo y luego lo pusiesen ellos en práctica con otros materiales, hasta llegar a las actuales agujas de acupuntura.

También los primeros recolectores de miel, aquellos que aparecen dibujados en las cuevas prehistóricas, notarían que, al recibir los picotazos de las abejas mientras recolectaban la miel de las abejas silvestres, se les aliviaban algunos dolores que siempre han acompañado al ser humano. Esta observación se ha ido transmitiendo de apicultor a apicultor, de padres a hijos, a lo largo de los siglos. Y es muy conocido, entre ellos, que las picaduras curaban la artritis. Pero, hipnotizados como hemos estado hasta hace poco tiempo por los medicamentos modernos, se les miraba como si dijesen la mayor tontería del mundo. “Cosas de viejos”.  

Pero la apiterapia (picaduras, miel, polen, propóleos, jalea real)  no es algo nuevo. Ya Hipócrates (el padre de la medicina occidental) trataba su reumatismo con el veneno de abeja y el emperador Carlomagno (siglo VII d.C.) lo utilizaba para sus ataques de gota y en la Biblia también se menciona.   Aunque el comienzo de la apiterapia moderna puede situarse alrededor de 1.935, año en el que fue publicado por primera vez el libro del Doctor Bodog F. Beck, Bee Venom Therapy (Terapia con Veneno de Abeja) y que ha sido reeditado recientemente en Estados Unidos, y que es todavía el mejor libro escrito sobre el tema.

Poco a poco se ha ido redescubriendo la eficacia de esta terapia. Marz notó como algunos puntos dolorosos eran buenos lugares para poner las picaduras, produciendo mejores resultados. Más tarde Amber Rose de Maryland (USA) relacionó estos puntos con los puntos de acupuntura que 3.000 años atrás ya habían encontrado los apipuntores chinos.  

Personalmente descubrí hace 20 años que las abejas pican en determinados puntos que ellas “eligen”. Si ponemos a una persona con la zona lumbar al descubierto y el resto del cuerpo protegido, frente a una colmena, observaremos que algunas abejas se posan en la espalda y que unas pocas se pondrán nerviosas al pasar por algunos puntos. Excitadas clavan su aguijón en ellos. Esto puede ser debido a que reciben una descarga de energía concentrada en exceso en esos puntos y simplemente se defienden. Otros dicen que puede ser debido a la presencia de iones positivos. En cualquier caso, esto es lo que ocurre. Aumentando el beneficio de la picadura y acortando el proceso curativo. Por supuesto, ponerse delante de una colmena no es algo que deba hacer todo el mundo, porque aunque las abejas, en general, no atacan si no se las provoca, pueden tener días peores, por ejemplo por la proximidad de una tormenta. Es necesaria la presencia de un profesional que conozca bien a las abejas y sus comportamientos.  

Es curioso como incluso poniendo una abeja sujeta por una pinza en zonas doloridas, ellas no pican si no es “el sitio”. Cuando se las mueve a otro lugar del cuerpo y reciben esa descarga, no tardan en defenderse y clavar el aguijón. Parece ser, según relata el  Dr. Jesús Orbegozo de Seattle, WA, USA. que en una visita que realizó a Perú durante 6 meses recibió información en la Universidad de Perú sobre la práctica por parte de los indios peruanos de esta misma técnica. Describe que tenían colmenas especialmente diseñadas para este propósito. Los indios decían que las abejas “sabían” dónde picar. Así pues, “no hay nada nuevo bajo el sol”.

En la actualidad hay diferentes investigaciones en este terreno dirigidas a la extracción del veneno de abeja para su aplicación posterior

Algunos componentes del veneno de abeja

¿Cómo algo que duele tanto puede curar otro dolor?, se puede preguntar uno. Pero es lo que realmente ocurre. Ya hay suficientes investigaciones que han comprobado a qué se deben estos efectos.

 Melitina:

  • Es el responsable del dolor y el picor en el veneno de abeja.
  • Tiene poderosas propiedades bactericidas y citotóxicas.
  • Produce los síntomas de inflamación a través de liberación de histamina.
  • Estimula la pituitaria para liberar ACTH, que estimula las glándulas suprarrenales para producir cortisona, responsable de la respuesta del cuerpo para la autocuración.
  • Es 100 veces más potente como antiinflamatorio que la hidrocortisona en pruebas realizadas en ratas con artritis (Nature, Nov. 1.974).

          Péptidos (Mast Cell Degranulating Peptide) :

  •  Lleva a la liberación de histamina que produce los síntomas de inflamación (hinchazón, picor, enrojecimiento, calor).
  • Incrementa la memoria reciente en ratas (test del laberinto).

          Apamina:

  • Bloquea los canales Ca+ dependent K+
  • Refuerza la transmisión sináptica a largo plazo.
  • Acorta la duración del  potencial de actuación de un nervio.

          Hialuronidasa:

  • Disuelve el ácido hialurónico que conecta las células, haciendo así más permeable el tejido o el espacio extracelular. Esto facilita el transporte de las sustancias curativas y a la eliminación de los desechos o de las sustancias tóxicas del área dañada.

          Dopamina (neurotransmisor):

  • Es un neurotransmisor que aumenta la actividad motriz. Es deficiente en pacientes con Parkinson y excesiva en pacientes sicóticos tratados con medicamentos neurolépticos. La Dopamina junto con la Serotonina y otras catecolaminas están implicadas como factores en las depresiones.

          Adolapina:

  • Tiene un efecto analgésico

Alergia y Test de alergia

La única contraindicación del veneno de abejas, si no se usa en combinación con otros medicamentos, es la reacción alérgica. No obstante, el porcentaje de la población alérgica al veneno de abeja es muy bajo. Estadísticas recientes realizadas en EE.UU. indican que el 1 - 2% de la población es hiperalérgico o "alérgico exagerado" a los himenópteros: avispas, abejas, etc.  

No hay que confundir la reacción alérgica con la lógica hinchazón local y enrojecimiento típicos de una picadura de abeja.  

  La reacción alérgica o anafilaxis presenta los siguientes síntomas:  

Picor abundante en diferentes partes del cuerpo, incluidas las palmas de la mano y el cuero cabelludo y  enrojecimiento de otras partes de la piel diferentes del lugar de la picadura. Llegados a este punto la reacción no es aún peligrosa, pero si esta reacción continúa y se encuentra dificultad para respirar y ocurre una bajada de tensión estamos ante el llamado shock anafiláctico. Esto ocurre entre los 5 o 10 primeros minutos después de recibir la picadura. Es conveniente entonces acudir a un centro de urgencias o utilizar el medicamento apropiado (normalmente derivados de la cortisona, como el conocido Urbason), si se dispone de él.  

Para evitar esta posible reacción, en apiterapia se realiza previamente un Test de alergia. Hay diferentes formas de hacerlo. Una de ellas consiste en inyectar una pequeña cantidad del veneno a la persona que se va a testar y ver si hay una reacción ligeramente desproporcionada. Si no es así, se procede a la utilización de más picaduras. En caso contrario hay que realizar un procedimiento de inmunización, semejante al que de una manera natural reciben los apicultores en su práctica diaria

Bibliografía:

The Bible of Bee Venom Therapy; Bodog F. Beck, M.D.

Bee in Balance;  Amber Rose, L.Ac., L.C.S.W.

How well are you willing to bee?; Pat Wagner; The Bee Lady

Libérese del dolor de espalda; Dr. John E. Sarno; Ed. Sirio; Málaga

Marzo 7, 2001  

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