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La
implementación de Sistemas de Gestión de la Calidad (SGC) implica aumentar
algunos costos para mejorar la calidad pero también disminuye la relación
costos/beneficios de la
empresa. Esto puede ser comprobado a través de los denominados Costos
Relacionados con la Calidad.
Los consumidores exigen cada vez con más insistencia que se
realicen mejoras en la calidad de los productos alimenticios que se les ofrecen
y esta es, actualmente, una de las claves para entrar a los mercados nacionales
e internacionales. Esta es una de las razones más fuertes por las que los
empresarios recurren a la implementación de
Sistemas de Gestión Calidad (SGC).
Uno de los mitos más difundidos en la industria sostiene que la
gestión de la calidad representaría un incremento de los costos totales de
producción. Pero es posible demostrar la inexactitud de este concepto, al
analizar el impacto real de la gestión de la calidad en los costos de la
empresa, ya que la implementación de un SGC provoca el incremento de algunos
costos, pero contribuye a disminuir otros. Todos los costos que tienen que ver
con la implementación de SGCs se engloban dentro de los llamados
Costos Relacionados con la Calidad.
Los Costos Relacionados con la Calidad se clasifican de la siguiente
forma:
Costos de la Calidad:
derivan de la implementación de sistemas de control y prevención. Se dividen en
Costos de Prevención que son
aquellos en que se incurre al detectar y eliminar causas de defectos, a fin de
llevarlos a su mínima expresión (por ejemplo los que derivan del planeamiento
de la calidad, capacitación y entrenamiento del personal y mantenimiento
preventivo) y Costos de Evaluación
que implican la evaluación de un producto o servicio por etapas
sucesivas desde el diseño hasta la entrega. Algunos elementos de esta última
categoría son los costos por evaluación de suministro, evaluación de
inventario, costos y mano de obra involucrados en la Investigación y el
desarrollo de productos y servicios.
Costos de la Baja Calidad:
Se dan cuando no se ha realizado una buena prevención y/o evaluación. Están
dados por gastos innecesarios y evitables, que derivan finalmente en una
pérdida de competitividad del producto o el servicio.
A su vez, los costos de la baja calidad pueden
ser divididos en:
Costos por Defectos Internos
que están asociados con aquellos defectos que se
encuentran antes de transferir el producto al cliente (y así el producto
obtenido no se puede vender o se ofrece a un menor costo disminuyendo así el
beneficio económico obtenido). Dentro de los costos producidos por defectos
internos podemos incluir los costos de desperdicios y re-trabajo, de análisis
de fallas y acciones correctivas, los que se derivan de fallas en las compras,
de inspección del 100 % de la producción, de reinspección y re-análisis, de
perdidas evitables, de fallas en diseño de productos y procesos, de pérdida de
materiales y mano de obra y las rebajas al cliente para que acepte productos o
servicios fuera de las especificaciones.
Costos por defectos
externos
que tienen que ver con defectos que se detectan cuando
el producto está en manos al cliente, y pueden estar conformados por aquellos
derivados de atender quejas y reclamos, con la devolución de artículos,
cumplimiento de garantías, concesiones al cliente (a manera de compensación por
los defectos detectados), multas y litigios y costos de reparación o reposición
gratuitas de productos.
En la mayoría de las industrias y empresas prestadoras de
servicios los Costos Relacionados con la Calidad
se distribuyen de la siguiente manera:
-
En promedio, el 65% corresponde a los
Costos de Baja Calidad.
-
Los Costos de Evaluación
representan el 30%.
-
El 5% restante
proviene de los Costos de Prevención.
Entonces, la experiencia recogida en empresas de distintos
rubros demuestra que los costos relacionados con la calidad son muy altos. La
mayoría de los mismos son evitables y solo sirven para encarecer los bienes y
servicios producidos. Mediante un estudio detallado es factible probar que la
gestión de la calidad lleva a ahorros sustanciales para las empresas.
La puesta en marcha de un SGC supone siempre un aumento de los
Costos de Prevención pero,
con el tiempo, esta inversión en prevención deriva en un gran ahorro en todo lo
referente a los Costos de la Baja Calidad.
Esto se debe fundamentalmente a las sensibles disminuciones que se observan
tanto en fallos internos como en fallos externos. A su vez, los SGC tienden a
incrementar la confianza entre distintos actores de las diferentes etapas de la
producción, de tal manera que disminuye la cantidad de los controles
requeridos. De esta manera, los SGC provocan normalmente una baja en los
Costos de Evaluación.
Asimismo, la disminución de los Costos Relacionados con la
Calidad conlleva a una disminución de los gastos totales, mejorando
sustancialmente la relación entre lo que se pone en juego y lo que se obtiene
como resultado.
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Diciembre
16, 2002
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