|
Gracias.
Me encanta estar aquí. Espero con mucho interés sus preguntas,
pero primero permítanme presentar a algunas de las personas que me
acompañan: Héctor Barreto, administrador de la Administración de Pequeñas
Empresas de Estados Unidos; Ross Connelly, vicepresidente ejecutivo y
ejecutivo en jefe de operaciones de la Corporación de Inversiones
Estadounidenses en el Exterior; María Cino, directora general del Servicio
Comercial en el Extranjero del Departamento de Comercio. La agenda de
ellos es la agenda de ustedes. Están aquí para trabajar para ustedes.
Y he traído conmigo un grupo muy entusiasta de ejecutivos empresariales
norteamericanos. Como ustedes, representan lo mejor de Norteamérica.
Representan una de nuestras principales exportaciones: empresarios, gente
con ideas buenas, gente dispuesta a correr un riesgo. Y representan a
algunos de nuestros sectores más dinámicos: energía, servicios, maquinaria
y equipo, tecnologías de la información y las comunicaciones. Están aquí
porque saben lo que yo sé: ¡Perú va hacia adelante!
El presidente Toledo heredó un país en caos. Antes de que asumiera su
cargo, el Perú era sacudido por la turbulencia económica, causada por la
incertidumbre política, las tensiones económicas mundiales y los desastres
climáticos. El presidente Toledo ha enfrentado con determinación y valor
los muchos retos que encara el Perú, incluso a costa de su popularidad
política.
El crecimiento va regresando. Es probable que alcance el 4,2 por ciento a
fin de año, el más alto de América del Sur. Perú envía mercancías a
Estados Unidos, libres de derechos, de conformidad con la nueva Ley de
Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga. Ciertos textiles,
incluidos en el programa de exención de derechos, podrían crear 400.000
empleos en la región.
Hace ocho meses el presidente Bush visitó el Perú. Elogió la dedicación
del Perú a la democracia y el imperio del derecho. Y elogió la
determinación del presidente Toledo de revitalizar la economía del Perú.
El presidente Bush envió esta misión. Cree que los mercados libres y la
libre empresa desatan el potencial social, político y económico en todo
el
mundo.
Esa es la razón por la que el presidente trabaja con empeño para completar
las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas para enero de
2005, un área de libre comercio que comprenderá a 34 países y 800 millones
de personas, la mayor del mundo. Esa es la razón por la que el presidente
luchó para obtener del Congreso la Autoridad de Promoción Comercial, y no
perdió tiempo en usarla para abrir
conversaciones sobre comercio. Esa es
la razón por la que la
administración propone eliminar para el 2015 los
aranceles sobre todos los productos industriales y de consumo. Y,
finalmente, esa es la razón por la que el presidente trabajó para renovar
el programa de preferencia comercial andina y su ampliación para que cubra
700 productos
adicionales.
Como lo dijo el presidente en su Mensaje sobre el Estado de la Unión,
"en
cada región, los mercados libres, el comercio libre y las sociedades
libres demuestran su poder de elevar el nivel de vida". Una y otra vez,
vemos que en un entorno de libre empresa se afirma un espíritu de
competitividad, que conduce a más innovación, que conduce a mayor
productividad, que conduce a más crecimiento económico, que conduce
una
mejor calidad de vida, que conduce a un mundo que vive en paz y
prosperidad. Esto no es un milagro -- este es el evangelio del
capitalismo, los mercados abiertos y la libre empresa.
Hernando
De Soto, fundador del Instituto para la Libertad y la
Democracia
en el Perú, dijo una vez que "el capitalismo es el único deporte que vale
la pena practicar" y, por lo tanto, es el camino hacia el logro de la
libertad y la igualdad de oportunidades. Me he reunido con el señor De
Soto. Sus ideas sobre concesión de títulos de propiedad de tierras, que
recalcan el imperio de la ley y la creación de activos,
despiertan
entusiasmo. El trabajo de De Soto demuestra cómo el
capitalismo puede
darles poder a los que antes eran impotentes.
Esta
mañana William Lash, secretario adjunto para Acceso a los Mercados y
Cumplimiento, visitó el Instituto para la Libertad y la Democracia.
Estados Unidos tiene interés en las maneras imaginativas de asegurar que
cada persona comparta los beneficios del capitalismo. Ustedes, en este
salón, son los mejores campeones de la libre empresa. Ustedes son los que
hacen que dé resultado. Ustedes construyen las empresas. Ustedes
manufacturan los productos. Ustedes distribuyen los servicios. Ustedes
crean los empleos. Y ustedes pagan los salarios.
Ustedes, no el gobierno, son el motor que impulsa nuestro crecimiento,
prosperidad y oportunidad. La tarea de ustedes no es fácil,
especialmente
en épocas de sacudimientos, retrocesos y
desaceleraciones. Pero el genio
de la libre empresa consiste en que cuando las cosas se ponen difíciles,
ustedes redoblan sus esfuerzos. Y al hacerlo así, extienden los beneficios
del capitalismo a más y más
gente.
Dondequiera que voy, hago resaltar las compañías estadounidenses que
invierten en el extranjero y comprenden la importancia de hacerle una
restitución a la sociedad. Me enorgullece cómo las compañías
norteamericanas se integran en la comunidad peruana y cómo ustedes
contribuyen al bienestar del Perú.
Esta mañana visité la Escuela Pro Niño, respaldada por Bell South. Vi un
ejemplo excelente de administración corporativa. Bell South abordó el
problema de los niños que trabajan en lugar de ir a la escuela.
El programa Pro Niño identifica a los niños trabajadores miembros de
familias pobres. Les provee a los jóvenes becas que incluyen pago de
matrícula, libros, artículos escolares, uniforme, transporte, tutoría,
comidas y asesoramiento familiar. Mañana muchos de los niños de Pro
Niño
serán estudiantes universitarios y líderes empresariales. Mañana,
todos
ellos serán los responsables, productivos y educados, de tomar
decisiones
en el Perú. ¡Y eso es simplemente magnífico!
Todos se benefician cuando las compañías norteamericanas practican los
valores norteamericanos de prestar servicio, del voluntariado y de las
responsabilidades sociales. ¡Y necesitamos hacerlo así! Viven en este
planeta 6.000 millones de personas, y 3.000 millones de ellas viven con
menos de dos dólares diarios. Eso no es justo. Eso no es bueno. Tenemos
una responsabilidad de hacer algo en cuanto a eso.
Hoy, nos encontramos en los albores del legendario siglo XXI con el que
soñábamos en nuestra juventud. Unámonos para usar el comercio con el fin
de darle forma. Juntos, podemos mejorar las vidas de aquellos de nuestras
dos grandes naciones, mejorando la prosperidad de nuestros países,
fortaleciendo el alma de nuestro hemisferio y encabezando la marcha hacia
un mañana mejor. Es una encomienda difícil. Es también la oportunidad de
toda una vida.
Muchas gracias.
Subir
Diciembre
09, 2002
|