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Mientras miraba un interesante documental, presentado en Houston,
Texas, el cual estudiaba el rol de la policía y las fuerzas armadas y su
incidencia en los países subdesarrollados alrededor del mundo pude entender
una realidad que se puede aplicar como regla general.
La regla es muy simple de entender y científicamente contiene
muchas variantes para que se pueda considerar como axioma.
Ø
En cualquier país en donde la policía y las Fuerzas Armadas estén sujetas a un
salario indigno y/o mínimo y su entrenamiento sea pobre estas son altamente
vulnerables a la corrupción y a problemáticas de infuncionabilidad por
defecto. Esta afirmación también puede aplicarse al Sistema Judicial como
“efecto de domino”.
Hace algún tiempo publicamos un interesante trabajo de un experto
en la materia, el Coronel Wolf Poulet (Alemania)
titulado [Sin
una Buena Policía el País No Progresa]. En este trabajo el Coronel
Poulet narra una película que presenta la realidad de un policía de un país
subdesarrollado en comparación con un policía de su país. Este análisis lo
transpone con la realidad del país donde se encontraba en ese momento,
República Dominicana y analiza el porque de las problemáticas que enfrenta la
población civil en el ejercicio de sus derechos como ciudadanos.
La
“Ley y el Orden” se fundamentan no solamente en la obediencia a leyes justas de
una nación pero también en la capacidad y transparencia de sus departamentos
policíacos y el rol de las fuerzas armadas en lo que se refiere a la protección
de la nación.
Una fuerza policíaca mal pagada y carentemente entrenada se le hace
imposible el desempeño de tan importante “profesión”. En estos casos la gran
mayoría comete actos de corrupción, “no por naturaleza, sino por necesidad.”
Estos actos corruptos como los sobornos, chantajes,
encarcelamientos sin justa causa, asesinatos, entre muchos otros, se filtran
por los sistemas jurídicos los cuales, por efecto de domino, sufren de altos
niveles de corrupción. Cuando me refiero al sistema jurídico incluyo, jueces,
abogados, notarios, fiscales, etc.
El salario para que un sistema policiaco funcione correctamente
nunca debiera de ser por debajo del salario de un ejecutivo empresarial de
medio alto nivel. Y, más importante aún el entrenamiento como profesional debe
superar al del ejecutivo. También los beneficios deben ser mayor dado a los
riesgos que estos funcionarios públicos enfrentan a diario. De no ser así la
sociedad civil no gozara de la seguridad la cual es un derecho inalienable.
Lo
mismo pasa con las Fuerzas Armadas con una pequeña diferencia. En algunas
ocasiones están no responden al Estado, sino al Gobierno, o en peores
condiciones, responden los intereses del grupo que ostenta el poder de manera
partidista y parcializada. Es por esto que en muchas ocasiones se ha debatido
si los miembros de los cuerpos castrenses deben o no ejercer el derecho al
voto. Lo que si debe de cuidar es que de ninguna manera las Fuerzas Armadas
deben de “sobre pasar sus responsabilidades” de velar por la seguridad nacional
y empezar a velar por intereses particulares, representando los intereses de
personas, partidos políticos y los gobiernos corruptos mediante actos de
represión y abuso de poder. Deben ser consecuentes los ciudadanos de que sus
Fuerzas Armadas les protejan y no sean un instrumento que ayude a estos a
mantener el poder y a ocultar mediante la mencionada represión los actos de
corrupción de funcionarios y servidores públicos.
Hoy mas que nunca estamos presenciando en Latinoamérica y el Caribe
una total epidemia de corrupción llevando a los pueblos a la desesperación, la
confusión y a la muerte.
La reestructuración salarial y formativa de los sistemas policíacos
y de las fuerzas armadas en la región es imprescindible para el desarrollo de
los países y la región en general.
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Octubre 22,
2003
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