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Cerrando
la brecha en educación y tecnología en América Latina y el Caribe es el
principal estudio de investigación anual efectuado por el departamento de
América Latina y el Caribe del Banco Mundial. Es preparado bajo la
dirección de Guillermo Perry, Economista en Jefe del Banco Mundial para
América Latina y el Caribe.
El informe
apela a los gobiernos de la región a adoptar medidas urgentes ante el déficit
en el área de destrezas y tecnología y, por ende, aumentar su productividad, lo
cual es primordial para mejorar las perspectivas de crecimiento. El crecimiento
económico resulta crucial para reducir el número de pobres en América Latina y
el Caribe, que en la actualidad asciende a cerca de 169 millones.
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El invertir en
educación, abrirse a nuevas tecnologías a través del comercio exterior y la
inversión, y alentar la investigación y el desarrollo dentro del sector privado
constituyen la llave para explotar el potencial de la tecnología para acelerar
el crecimiento económico en la región de América Latina y el Caribe (ALC),
señala el estudio.
Para cerrar
esta "brecha de productividad" en América Latina y el Caribe, los autores del
informe -que también incluyen a Indermit Gill, William Maloney, José Luís
Guasch, Norbert Schady y Carolina Sánchez Páramo, sugieren una gama de enfoques
para la formulación de políticas y estrategias, de acuerdo con el nivel de
desarrollo del país. Sostienen que "leapfrogging"— es decir, la simple
importación de la última tecnología — resulta rara vez exitosa en un país donde
los logros educacionales y el nivel de destrezas no son los adecuados para
explotar exhaustivamente el potencial productivo de la tecnología.
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La premisa
central de Cerrando la brecha en educación y tecnología consiste en que las
inversiones en destrezas y tecnología desempeñan un papel central en el aumento
de la productividad y el ingreso durante un periodo sostenido de tiempo. Los
países rara vez han demostrado un buen desempeño sin haber efectuado estas
inversiones. Porque destreza y tecnología se complementan resulta más
productivo realizar estas inversiones de modo sincronizado. De hecho, es más
fácil aumentar tanto los niveles de habilidades como de tecnología en forma
conjunta que intentar efectuar mejoras en sólo uno de estos ámbitos.
En la economía
del conocimiento, las nuevas tecnologías tienen el "sesgo de las destrezas",
dice el informe, en el sentido de que éstas demandan una mano de obra altamente
especializada para explotar el potencial de aumentar la productividad y el
crecimiento económico. Para atraer y fomentar la integración de dichas
tecnologías, el informe recomienda que los países adopten políticas que
fomenten las destrezas y habilidades de sus pueblos, al mismo tiempo que se
abran al comercio exterior e inversiones, y otorguen incentivos que alienten a
las compañías privadas a invertir en investigación y desarrollo.
América Latina está en una situación de significativa desventaja en la
adopción, adaptación y creación de tecnologías destinadas a aumentar la
productividad debido a sus debilidades en el ámbito de logros y matrícula
educativos. El estudio revela que "el déficit en logros educacionales en
América Latina es profundo"; los adultos latinoamericanos tienen un año y medio
menos de escolaridad de lo que se habría esperado, dado su ingreso per cápita.
Si bien la mayoría de los países de la región muestran altas cifras de
inscripción en la escuela primaria, se observan "déficits masivos" en la
inscripción a nivel de la escuela secundaria.
Asimismo, el flujo de importación de bienes de capital –el cual a menudo
implica la incorporación de nuevas tecnologías-, así como la adquisición de
licencias de tecnologías extranjeras, es relativamente bajo en muchos países de
América Latina y el Caribe. El documento también revela que la región se
encuentra muy por debajo de Asia del Este en áreas como el uso de computadoras
y registro de patentes, indicadores que sugieren una incapacidad de ensamblar
tecnología e innovación con miras a fortalecer la productividad. La
investigación y desarrollo en el sector privado, que tiene un efecto mayor en
la productividad que la que se realiza en el sector público, sigue siendo
escasa. Para llegar a estas conclusiones, los autores del estudio compararon
productividad, crecimiento, logros educacionales y apertura a importaciones de
tecnología de bienes de capital de ciertos países de la región con aquellos
llamados "tigres" del Asia del Este, así como con el "país promedio", según se
desprende de estadísticas globales sobre estas variables.
Para abordar estas debilidades, el estudio del Banco recomienda que los países
"construyan sus niveles de destrezas y tecnología de abajo hacia arriba, de un
modo rápido, secuencial y coordinado." Para la mayoría de los países
latinoamericanos, ello significa un aumento de la inversión en la educación
secundaria, conjuntamente con un mayor énfasis en la calidad de la instrucción
proporcionada en las escuelas secundarias.
Muchos países latinoamericanos han atravesado transiciones educacionales
"desequilibradas", revela el estudio, debido a la inversión desproporcionada en
la cobertura universitaria, sin asegurar grandes remesas de graduados de las
escuelas secundarias. Adicionalmente, éste sostiene que las inversiones en los
niveles secundarios y terciarios deben equilibrarse de acuerdo a las demandas
de las compañías en cuanto a trabajadores especializados, que surgen a medida
que un país atraviesa por su "transición tecnológica".
El estudio del Banco identifica tres etapas progresivas en la evolución
tecnológica de un país -adopción, adaptación y creación- y formula el alcance
de que las políticas debieran ser diseñadas para abordar los desafíos
específicos que se presentan en cada etapa. Para aquellos países en la etapa de
la adopción, por ejemplo, donde existen bajos niveles de trabajos
especializados y competencia de mercados, y pocas instituciones vinculadas al
tema de la innovación -tales como universidades y centros de investigación- el
informe recomienda un énfasis en la educación primaria y secundaria, a la par
con una política de apertura comercial. Entre los países que se beneficiarían
con tales políticas están Haití, Guyana, Paraguay, Bolivia, Guatemala,
Honduras, Ecuador y Nicaragua.
Aquellos países en "etapa de adaptación", tales como Brasil, Colombia, Costa
Rica, Perú, El Salvador, Panamá y Venezuela, tienen necesidad de destrezas más
especializadas. Se les aconseja que satisfagan estas necesidades por medio de
la entrega de incentivos a proveedores privados de una educación avanzada y
que, al mismo tiempo, se mantenga la inversión pública en las escuelas
primarias y secundarias. Asimismo, debieran promover la inversión extranjera
directa, fortalecer su sector de tecnología de la información y comunicación,
implementar políticas confiables de protección de patentes, establecer un
financiamiento competitivo para la investigación y desarrollo en el sector
privado y mejores vínculos entre las universidades, los institutos de
investigación y las empresas.
Finalmente, aquellos países que han estado adaptando las tecnologías existentes
y vendiendo sus productos a un costo menor que el de sus competidores -pero que
ahora se encuentran con que los márgenes se debilitan a medida que los mercados
participantes de bajos ingresos entran a la cancha- necesitan dar un salto
hacia adelante en la creación de nuevos productos y procesos. Entre los países
de América Latina y el Caribe que avanzan en esta dirección están Chile, México
y, en cierta medida, Uruguay y Argentina. Dichos países, recomienda el informe,
necesitan continuar con la ampliación de su educación superior, mantener la
apertura al comercio y la inversión extranjera, fortalecer los incentivos
tributarios para la investigación y desarrollo del sector privado e integrar de
una mejor manera sus sistemas nacionales de innovación. Un sector privado de
desarrollo y de investigación -vibrante e innovador- resulta clave, señala el
estudio, para la construcción de vínculos entre universidades y compañías,
"clusters" de innovación industrial y redes internacionales. Estos tres últimos
elementos generan un clima en el cual los países pueden, verdaderamente, crear
tecnologías y, por ende, asegurarse de que su productividad y crecimiento se
mantengan al ritmo de sus competidores globales.
Ante el aumento de la inversión en el área de la educación superior, y la
investigación y el desarrollo en América Latina y el Caribe -así como la
creación de tecnologías sobre la base de destrezas en los países
industrializados -las reformas en políticas destinadas a mejorar las redes de
conocimiento pueden arrojar grandes dividendos. Dichas redes contribuyen a
mejorar la eficiencia del gasto público y privado en educación y tecnología,
equilibrando, efectivamente, estas inversiones. Para aquellos países que ya han
adoptado medidas para mejorar la educación secundaria y el acceso a los
mercados extranjeros, elevar la calidad de mecanismos de conexión a la
industria universitaria constituye una prioridad para asegurar que el gasto en
investigación y desarrollo ayude a que las compañías aumenten su productividad,
su interacción con otras firmas, y estimulen una migración transversal de mano
de obra especializada entre la región y los países industrializados.
Para concluir, el informe sostiene que muchos países en América Latina y el
Caribe han mejorado sus sistemas educacionales y su gestión del riesgo social a
niveles donde hoy están en condiciones de cosechar las recompensas ligadas al
fortalecimiento de vínculos comerciales y tecnológicos más sólidos con aquellos
países más cercanos a las fronteras tecnológicas mundiales. "Es el momento
de comprometerse más con el mundo, no de darle la espalda," señaló Perry.
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1 Introducción y Resumen
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Octubre
21, 2002
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