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Quisiera
compartir con ustedes algunas ideas acerca de dónde estamos en América
Latina y hacia donde debiéramos encaminarnos. Durante este viaje y otros que
he realizado a la región me he encontrado con una percepción que, pienso,
debiera ser analizada; y ésta se refiere a que Estados Unidos no está
suficientemente comprometido con nuestros socios en el hemisferio. Desde mi
perspectiva, esta percepción no sólo es incorrecta, sino imposible.
Mi mensaje es que
Estados Unidos está comprometido con América Latina impulsado por nuestras
circunstancias históricas y por un propósito.
En primer lugar,
estamos unidos por valores que nos son comunes.
Actualmente,
existe un consenso en las Américas en favor de los gobiernos democráticos. Este
consenso comenzó a surgir hace más de veinte años.
Hacia finales de
los años setenta, sólo cerca de un cuarto de la población de América Latina
disfrutaba de alguna forma de gobierno democrático. Hoy, todas las naciones
tienen gobiernos elegidos, con la excepción de Cuba. Nos estamos transformando
en una comunidad de estados que se fundamenta en esta creencia compartida,
según fue codificado en la Carta Democrática Interamericana que establece al
sistema de gobierno democrático como un derecho otorgado a todos los ciudadanos
de este hemisferio al nacer.
Y, tal como todos
ustedes saben, por coincidencia, esa carta fue firmada en Lima, Perú, el 11 de
septiembre del año pasado, en momentos en que ocurría el ataque contra los
Estados Unidos. Y el Secretario de Estado, Colin Powell, luego de haber sido
llamado a regresar, permaneció en Lima cerca de una hora más para poder firmar
personalmente la carta democrática y demostrar el compromiso de Estados Unidos
con el derecho constitucional y la democracia en el hemisferio.
Nuestros valores
compartidos derivan de una historia común. La historia de las Américas es una
historia sobre el progreso de la libertad. Luchamos por la independencia aquí,
en el nuevo mundo.
Establecimos
gobiernos democráticos para asegurar nuestros derechos y permitirnos explorar
las oportunidades que nos ofrece este vasto y abundante hemisferio. Ninguna
otra región ha logrado tantos avances y tiene, además, tanto potencial.
La situación
geográfica y el comercio también crean un lazo entre Estados Unidos y la
región. Estados Unidos vende más a América Latina y al Caribe que a la Unión
Europea. El comercio con nuestros socios del NAFTA es mayor que nuestro
intercambio con la Unión Europea y Japón juntos. Vendemos más al Cono Sur, al
MERCOSUR, que a China. Esto no se escucha de manera frecuente en los debates
sobre el comercio con China.
América Latina y
el Caribe son nuestro mercado de exportación de más rápido crecimiento. Estas
relaciones comerciales enlazan la prosperidad de Estados Unidos con el
hemisferio. El Presidente Bush cree que el siglo XXI será conocido como el
siglo de las Américas.
Habiendo sido el
gobernador de un estado fronterizo, el Presidente visualiza a los países de
este hemisferio como socios y vecinos. Está interesado en los asuntos de la
región. Piensa que el surgimiento de los estados democráticos en las Américas y
las perspectivas para el crecimiento del comercio y el desarrollo hemisférico
hacen que éste sea un momento de definiciones.
Necesariamente,
Estados Unidos está comprometido con América Latina, y está feliz que así sea.
Compartimos lazos históricos, culturales, comerciales... incluso familiares.
Durante la Guerra Fría, los estadistas estadounidenses solían decir acerca de
la OTAN, "estamos allí y estamos comprometidos". Uno puede decir acerca de
Estados Unidos y América Latina hoy, "estamos aquí y estamos comprometidos".
El Presidente Bush
cree en el futuro de las Américas y nuestra política refleja su confianza y su
visión.
Este es un momento
muy estimulante en la historia del hemisferio occidental. Enfrentamos desafíos.
Pero también hay muchas oportunidades. Aún cuando nos sentimos optimistas no
somos ingenuos.
Los enormes
avances que hemos alcanzado en los últimos veinte años no han separado a la
región de su pasado.
Las ideas de
libertad e igualdad están siendo puestas en práctica en las democracias y los
mercados a lo largo del hemisferio. Pero esta evolución histórica no ha sido
sin dificultades ni oposición. Estas son naciones que aún están luchando con
los legados dejados por la pobreza, el estatismo y el autoritarismo.
Sin embargo,
siento confianza en que las fuerzas de la democracia y la libertad están en el
lado correcto de la historia. Pero han existido y existirán obstáculos. El
liderazgo será crucial para superar esos obstáculos al progreso. La agenda de
la administración Bush para nuestro hemisferio tiene cuatro objetivos:
fortalecer la seguridad, promover la democracia, fomentar la gobernabilidad
responsable, y estimular el desarrollo.
Seguridad
Con frecuencia se
señala que la seguridad es la primera función del estado. A partir del 11 de
septiembre, no ha habido ningún otro tema que haya captado un interés mayor del
público que la seguridad. Los ataques de ese día fueron recuerdos brutales
sobre el peligro que representan los hombres malvados para la sociedad abierta
y democrática y sobre el valor de nuestro estilo de vida.
Nos sentimos
profundamente agradecidos del apoyo de nuestros vecinos en nuestra guerra
contra el terror. Nuestros amigos en la OEA, encabezados por Chile, Brasil y
Argentina, invocaron la cláusula del Tratado de Río en la que reconocieron que
el ataque contra los Estados Unidos había sido un ataque contra todos. Hemos
estado trabajando diligentemente con Canadá y México tanto para asegurar
nuestras fronteras como para facilitar el movimiento de los bienes y servicios
de los que dependen nuestras economías. Con ocasión del aniversario del 11 de
septiembre, nos sentimos muy alentados por las expresiones de solidaridad y de
condolencias ofrecidas a lo largo de las Américas.
Nosotros, en los
Estados Unidos, sabemos que algunos países en la región han sufrido con el
terrorismo por mucho más tiempo. Colombia enfrenta a tres grupos terroristas
apoyados por las ganancias obtenidas del narcotráfico. Esos grupos terroristas
recorren la gama ideológica que va desde el marxismo tradicional hasta la
extrema derecha, pero las FARC, el ELN, y las AUC no son movimientos populares.
No representan a las fuerzas que buscan el progreso social.
Buscan el poder,
el control del territorio y de los dólares de la droga y del comercio que viene
aparejado. Sus tácticas – el asesinato, los ataques con bombas, el secuestro,
el homicidio- traicionan sus verdaderos motivos. El pueblo y el gobierno
democráticamente elegido de Colombia son sus objetivos. Si Colombia desea
triunfar como un estado, debe ser capaz de controlar su territorio nacional y
proteger las vidas y la propiedad de sus ciudadanos.
El Presidente Bush
ha ampliado y expandido nuestra ayuda militar y de inteligencia al gobierno de
Colombia. Colombia puede derrotar esta combinación de narcotraficantes y
terroristas, pero necesita de la ayuda de sus amigos para lograrlo. Necesitan
entrenamiento, armas, equipos, e inteligencia para implementar una estrategia
militar exitosa.
Democracia y buen
gobierno
Nuestra segunda
prioridad es promover la democracia y el buen gobierno en la región. La
democracia es más que una elección periódica. Es cultura cívica. Son
indispensables la integridad pública, la igualdad ante la ley, el respeto de
los derechos individuales, la oportunidad económica y las instituciones
políticas sanas. De faltar alguno de ellos, el pueblo sufre y pierde la
confianza.
El desafío de la
clase dirigente en América Latina es superar la inercia de las antiguas formas
de hacer negocios. La experiencia de América Latina con el autoritarismo y el
estatismo, y la corrupción predominante que es parte natural de esos sistemas,
ha dejado en algunos recuerdos permanentes acerca de su clase dirigente. Aún
hay demasiados en posiciones de élites que son adictos al poder o que
creen que
la retórica reciclada y las ideologías desacreditadas los harán los salvadores
de sus países. Aún hay demasiados en posiciones de élite que no han aprendido
que el gobierno existe para servir al pueblo, y no al contrario.
La corrupción en
la clase dirigente, motivada por la codicia por el dinero o el poder, erosiona
la confianza pública y sabotea la democracia y los mercados. El Banco Mundial
describe correctamente a la corrupción como "el mayor obstáculo al desarrollo
económico y social". Es de responsabilidad de los líderes, no sólo de los
líderes políticos, sino que también de los líderes empresariales y cívicos,
mantener la confianza del público.
Muchos países en
el hemisferio occidental ejemplifican la relación que existe entre la
responsabilidad cívica y el liderazgo del gobierno con el progreso. Uruguay, un
país con una tradición de buena gobernabilidad, disfruta de la distribución más
equitativa de los ingresos en América Latina. Recientemente, el desarrollo de
políticas públicas con miras al futuro también han contribuido a elevar el
crecimiento económico promedio en El Salvador y República Dominicana.
Tal como ustedes
bien saben, Chile, que lidera la clasificación en América Latina por su lucha
contra la corrupción y por otros indicadores de buen gobierno, se ha
beneficiado con el más rápido crecimiento económico y la más rápida reducción
de la pobreza en la última década en la región.
En Nicaragua, el
Presidente Bolaños está llevando a cabo una campaña contra la corrupción y la
impunidad en su país. No es coincidencia que él sea el líder más popular en
América Latina. También aplaudimos al Presidente Maduro por su labor por
fortalecer el Estado de Derecho en Honduras. Estados Unidos apoya ampliamente
sus esfuerzos.
Lamentablemente,
también existen ejemplos de democracias en crisis en nuestra región. En
Venezuela y Haití el fracaso de los líderes en mantener la confianza de sus
pueblos ha llevado a la violencia y la inestabilidad. La solución en ambos
casos está en fortalecer las instituciones democráticas.
Alentamos al
Presidente Chávez y a la oposición a cumplir su compromiso de realizar una
diálogo significativo que conduzca a una solución política a la actual crisis
en Venezuela. Deseo dejar absolutamente claro que una solución política es la
única solución que Estados Unidos apoyará. Estados Unidos no apoyará o tolerará
acciones inconstitucionales para cambiar al gobierno o mantenerlo en el poder.
También deseo
mencionar que el Presidente Chávez, como el líder de Venezuela, tiene la
primera responsabilidad en la protección del proceso político y los derechos de
todos los venezolanos. La Organización de Estados Americanos puede desempeñar
un papel mediador importante en el diálogo entre las partes involucradas, y
Estados Unidos exhorta al gobierno y a la oposición a acogerse a sus buenos
oficios.
Estados Unidos
entregó su total respaldo a la resolución unánime de la OEA que llama a Haití a
realizar elecciones en el año 2003, que abre el camino para que Haití
recomience a trabajar con las instituciones financieras, y proporciona algo de
la ayuda urgente que necesitan las organizaciones de asistencia humanitaria.
Estados Unidos desea ayudar al pueblo de Haití, pero tenemos serios conflictos
con la administración Aristide.
El Presidente
Aristide no ha cumplido las promesas que ha hecho ante dos presidentes de
Estados Unidos. El gobierno necesita avanzar rápidamente en estos temas de
manera que el próximo mes pueda constituirse un consejo electoral y se
comiencen los preparativos para realizar elecciones. Estados Unidos apoyará el
proceso electoral en la medida en que éste se desarrolle de manera transparente
y justa.
Esperamos que
todos los partidos democráticos de Haití consigan el apoyo del pueblo haitiano.
Argentina está
enfrentado uno de los peores períodos económicos de su historia.
Pero hemos visto
que, a pesar de su real sufrimiento, el pueblo argentino continúa comprometido
con la democracia. Aunque la situación política es complicada y algunas veces
caótica, debemos destacar que el sistema democrático argentino se ha mantenido
fuerte y vibrante, y que las soluciones constitucionales han sido cumplidas
fehacientemente durante este difícil camino hacia la recuperación económica. La
búsqueda del consenso no es nunca fácil, pero es la única ruta que vale la pena
seguir.
Argentina continúa
como un amigo cercano y un aliado de los Estados Unidos, y es un socio
importante en nuestro hemisferio. Como el único país aliado principal extra
OTAN del hemisferio occidental, Argentina ha sido una fuente importante de
apoyo y consejo para los Estados Unidos en temas que van desde la seguridad
regional a la lucha contra el terrorismo, desde el Medio Oriente al libre
mercado y el comercio.
Nos sentimos
optimistas de que Argentina pueda negociar un programa de recuperación
económica sustentable con las instituciones financieras internacionales. Con la
finalidad de facilitar este proceso, Estados Unidos está proporcionando
asistencia técnica a Argentina en las áreas de reforma bancaria y política
monetaria. Depende de los argentinos, fundamentalmente, impulsar un programa
económico sustentable. Estoy seguro de que así lo harán. Estados Unidos está
preparado para apoyar a Argentina en cada paso que dé en ese camino.
A nivel regional y
mundial, Estados Unidos desea proporcionar incentivos para la buena
gobernabilidad con un nuevo acercamiento en torno a la asistencia externa. En
marzo pasado, el Presidente Bush anunció la iniciativa denominada "Cuenta de
Desafío del Milenio".
Durante los
próximos tres años aumentaremos en un 50 por ciento el elemento fundamental de
nuestra asistencia para el desarrollo. Esto permitirá que hacia el año fiscal
2006, y en los años posteriores, nuestra ayuda aumente en 5 mil millones de
dólares anuales por sobre los niveles actuales. Estos dineros serán destinados
a aquellos países que tengan gobiernos justos y honestos, que se rijan por el
Estado de Derecho, luchen contra la corrupción, inviertan en salud y educación
para su pueblo, y promuevan la libertad económica.
Este es un cambio
frente a nuestra postura tradicional. No sólo vamos a proporcionar asistencia a
los países en base a sus ingresos per cápita. Vamos a entregar asistencia para
ayudar a los países a salir de la pobreza promoviendo reformas sociales,
económicas y políticas.
Los gobiernos que
protejan los derechos humanos, que luchen contra la corrupción, que establezcan
políticas económicas y sociales correctas, recibirán la ayuda de Estados
Unidos. Si no lo hacen, no la recibirán.
Desarrollo
Los pueblos de las
Américas desean tener la oportunidad de construir una vida mejor para ellos
mismos y sus hijos. Los programas de asistencia como la Cuenta del Desafío del
Milenio son parte de la solución, pero el comercio es el medio más efectivo y
rápido para el desarrollo económico. Sólo aprovechando las ventajas de las
eficiencias que proporciona el libre comercio en el mercado mundial, las
naciones del hemisferio occidental podrán reducir la pobreza y acumular el
capital necesario para invertir en su pueblo y en sus industrias y lograr un
crecimiento a largo plazo.
Esta es la razón
por la cual el Presidente Bush está comprometido con el Área de Libre Comercio
de las Américas. El ALCA creará el mercado libre más grande del mundo, desde
Canadá a Chile... incluyendo a cada uno de los 800 millones de personas que
viven en países democráticos del hemisferio occidental. Como ustedes saben,
pretendemos completar las negociaciones para enero de 2005 e implementar
totalmente el acuerdo hacia fines de ese año. A partir del próximo mes, Estados
Unidos espera co-presidir las negociaciones junto a nuestros socios en Brasil.
En una editorial
reciente, el Ministro de Relaciones Exteriores Lafer argumentó de manera
elogiosa que Brasil no tiene nada que temer de las negociaciones comerciales
con Estados Unidos y tiene mucho que ganar.
Si no me equivoco,
hoy el principal producto de exportación de Brasil son los aviones. Y nosotros
somos su principal mercado. Créanme, si hay un país que no tiene nada que temer
de ingresar y competir en el mercado mundial, ése es Brasil.
El ALCA dará un
fuerte impulso a la inversión, innovación, eficiencia y crecimiento en América
Latina, tal como el NAFTA lo hizo en México.
Abrir el
hemisferio al libre mercado también proporcionará beneficios políticos. Existe
una dinámica virtuosa entre las economías libres y las sociedades libres.
Un mayor
crecimiento producto del comercio genera mayores ingresos, lo que permite a los
gobiernos solucionar los problemas sobre acceso desigual a la educación y a los
servicios de salud, protección del medio ambiente, y para mejorar la aplicación
de la ley y los servicios de seguridad.
Al apoyar las
reformas económicas basadas en el mercado y promover una mayor apertura en las
políticas económicas, los acuerdos de libre comercio mejoran la apertura
política y la democracia.
Al quebrar los
monopolios y los carteles que buscan mantener el status quo, el libre comercio
promueve la competencia y la innovación tanto en los aspectos económicos como
políticos. Una mayor competencia e inversión combinadas con la reducción de las
influencias del gobierno y de los monopolios en la economía eliminarán las
oportunidades para la corrupción y proporcionarán incentivos para fortalecer el
estado de derecho.
Creo que el ALCA
será una fuerza política y económica positiva para América Latina.
La relación
Chile-Estados Unidos
Estamos buscando
socios confiables con quienes construir un futuro mejor. Creemos que ellos
están aquí. Creo que Chile tiene el potencial para transformarse en un socio
clave de los Estados Unidos en la región. El embajador Brownfield ha dicho en
más de una ocasión que las relaciones entre Chile y los Estados Unidos nunca
han estado mejor que ahora...y sabemos que los embajadores norteamericanos
nunca se equivocan... espero que podamos llegar más allá de las buenas
relaciones y crear una asociación que nos permita tratar nuestros objetivos
comunes en América Latina y más allá.
Chile y los
Estados Unidos comparten muchos de los mismos objetivos. A ambos nos gustaría
ver el fin del terrorismo internacional y, en particular, la amenaza terrorista
contra la región; una amenaza que está relacionada estrechamente con el
narcotráfico. En ese aspecto, ambos apoyamos al Presidente Uribe en su esfuerzo
por reafirmar el control del gobierno central en todo el país, traer la paz y
poner término al tráfico de drogas en Colombia.
Nuestros dos
gobiernos reconocen la amenaza al crecimiento económico y a la estabilidad
democrática debido a la corrupción en el sector público y privado. Nuestros
gobiernos respaldan la necesidad de apoyar a las instituciones democráticas de
la región y promover las políticas de libre mercado y libre comercio que
aseguren el crecimiento que beneficiará a todos los segmentos de la sociedad.
Chile ha abierto
una ruta para la región en muchos aspectos. Este país disfruta de instituciones
democráticas sólidas y de una historia de gobierno responsable que lo ponen,
junto a los Estados Unidos, en la clasificación de Transparencia Internacional
entre las naciones con los índices de corrupción más bajos. Los chilenos
comprenden las ventajas otorgadas a aquellos países que demuestran
responsabilidad fiscal en el manejo de su economía. La alta valoración del
crédito de Chile y su capacidad para obtener préstamos en los mercados
internacionales es un activo importante. La confianza pública es alta porque la
gente ha visto los beneficios que pueden proporcionar la democracia, el buen
gobierno, los mercados libres y el libre comercio.
Siguiendo su
propio camino y adoptando una postura diferente a muchos otros países, Chile ha
sobresalido en la región como un país donde la gente puede hacer negocios. Los
banqueros buscan prestar y las empresas buscan invertir aquí. No es por mera
coincidencia que los Estados Unidos están negociando un acuerdo de libre
comercio con Chile, un acuerdo que esperamos ver finalizado hacia fines de este
año.
Necesitamos
encontrar formas de ayudar a otros a aprender de la experiencia de Chile.
Esto no significa
que no haya espacio para mejorar. El Congreso de Chile está actualmente
estudiando la legislación para facilitar la lucha contra el tráfico de drogas y
el lavado de dinero. En relación a esto ultimo, Estados Unidos está preocupado
por las leyes sobre el secreto bancario de Chile, las que podrían ofrecer un
ambiente atractivo a terroristas y narcotraficantes para trasladar sus fondos.
Mi gobierno está
preparado para colaborar, ofreciendo a los legisladores chilenos y a los
funcionarios de aplicación de la ley la oportunidad para ver cómo abordamos
estas materias en los Estados Unidos. Espero poder contar con la comunidad
empresarial reunida aquí para apoyar los esfuerzos de limitar el secreto
bancario y permitir a las agencias de ejecución de la ley identificar y
congelar en forma
inmediata
los bienes de los narcotraficantes y los terroristas.
Finalmente, me
gustaría destacar que Estados Unidos está muy complacido de que Chile ocupará
un asiento en el Consejo Nacional de Seguridad de las Naciones Unidas en enero
del próximo año. Buscaremos el apoyo de Chile en una amplia gama de temas
mundiales y regionales. Estoy seguro de que debido a los valores que
compartimos y el deseo común por fortalecer la seguridad mundial, promover la
democracia, apoyar el manejo responsable de los gobiernos y estimular el
crecimiento económico a través de mecanismos de libre mercado, nuestros países
coincidirán en la mayoría de las materias.
Estoy a su
disposición para las preguntas que puedan tener.
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Octubre 21, 2002
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