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Muchas
personas rigen su vida de acuerdo a su signo zodiacal. Son muy propensas a
guiarse por lo predicado por presuntos astrólogos a través del zodíaco. De
hecho la mayor parte de los diarios y revistas, tanto impresas como
electrónicas, publican en sus páginas el horóscopo.
Varios de estos
horóscopos son comprados a agencias que, se supone, son especialistas en el
estudio y observación de los planetas. Y el problema no es su publicación,
sino que los lectores crean en ellas.
Si tomamos el
horóscopo de un día cualquiera, supongamos Aries, mi signo, me dice lo
siguiente: “La familia te reclama, dedícale las horas de la mañana sin
sentirte obligado. Por la tarde entusiasmo y muchas ganas de diversión”. Si le
hiciera caso al horóscopo según el patrón indicado, estaría haciendo las cosas
correctas. Sino, me sentiría con un complejo de culpa y frustración. Y me
pregunto: ¿qué ocurrirá por la tarde? ¿Quién me va a traer diversión? ¿Y si mi
familia no está o no quiere que le dedique tiempo?
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Si continuamos con
Tauro, el horóscopo sugiere: “La primera parte del día te dará satisfacciones,
sobre todo si compartes con los hijos. Para la noche es preferible no hacer
planes” Como se observa, el descifrador de los destinos de la humanidad sólo
hace acopio de sentido común. El horóscopo del que me ocupo es del domingo, un
día dedicad por excelencia a la familia o a descansar. Y para la noche, la
verdad que nadie o pocos harán planes para ir de reventón o a visitar a sus
parientes. Yo preferiría descansar o ver una buena película o leer.
¿De dónde viene el
zodiaco? ¿Quién lo invento?
Zodíaco
viene del griego zoé-diakos, rueda de la vida. Sin embargo, aunque poco se
sabe de su origen, existen zodíacos en todo el planeta. Dice Eric Le Nabour que
hay fe de su existencia en occidente, África, en Sudamérica, en India, Ticket,
China, ¡En cualquier sitio! y las divergencias existentes son nimias. En cuanto
al origen de los símbolos utilizados, de los grafismos y de las cualidades que
le son atribuidas no se sabe nada.
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Expertos afirman
que el rastro sobre el origen de nuestras Constelaciones lo encontramos entre
los sumerios, pero son los sacerdotes-astrónomos, o astrólogos si se prefiere,
del Antiguo Egipto los que transmitieron sus observaciones de la bóveda celeste
a los griegos, quienes a su vez fueron fuente de conocimiento para los
astrónomos y científicos de la Edad Media.
La primera vez, en
la época moderna, que se creyó encontrar el Origen de las Constelaciones fue
durante la campaña militar de Napoleón Bonaparte en Egipto. Esta expedición
además de contar con un preparado ejército militar, llevaba una Comission des
Sciences et Arts, cuyo objetivo era realizar un trabajo de investigación
arqueológica; sus resultados fueron publicados en 1822 en l’Institut d’Etudes
Egiptiens.
Fue a finales de
1799 cuando el oficial ingeniero Pierre Bouchard, que trabajaba en una obra de
fortificación cerca de las ruinas de Qsar ar-Raschid, cerca de la ciudad de
Rossetta , encontró la famosa Piedra Rosetta. En ella aparecía un texto que
resultó ser el Decreto de Memphis en tres lenguas: jeroglífico egipcio, griego
y demótico.
Durante la misma
campaña el General Dexais descubrió, durante un viaje de inspección por la
herradura del Nilo, a poca distancia de Denderah, un extraño templo. De este le
llamaron la atención los capiteles de las columnas que representaban cabezas de
mujer, dotadas de orejas descomunales; más tarde se supo provenían de la época
de Cleopatra.
El zodíaco de
Dendenah
En una de las
salas estaban representadas un conjunto de figuras humanas y de animales, entre
las que se distinguen perfectamente los doce signos de las Constelaciones del
Zodíaco. Para poder realizar un estudio más profundo se construyó un molde de
escayola. Para los arqueólogos, este podría ser el Zodíaco más antiguo de la
Historia, y desde entonces se conoce como el Zodiaco de Dendenah.
Después
de algunos abatares políticos y militares las copias y el vaciado del
Planisferio de Denderah llegaron a París. Ahí fueron examinados por el
astrónomo Jean Baptiste Biot, profesor de Física del Collège de France. Este
identifico inmediatamente las Constelaciones Zodiacales helénicas dispuestas en
el sentido de las manecillas de un reloj, sobre un círculo claramente
descentrado, lo que inducía a pensar que era una proyección ecuatorial. Pero
las Constelaciones Boreales resultaban irreconocibles, pues en el interior del
círculo zodiacal se ve un hipopótamo con una cola muy rara, la pata delantera
de un buey (¿Apis?), un antropoide sentado, un chacal, otro cuadrúpedo y varias
figuras humanas que marchan en sentido horario. De acuerdo con la posición que
ocupan, la pata del buey y el cuadrumano se corresponderían con Ursa Maior y el
chacal con Ursa Minor, mientras que el enorme hipopótamo lo haría con Draco y
Cepheus y el mono con Casiopeia. Al tratar de bosquejar el ecuador, Biot pudo
identificar a Orión con Osiris, por su situación con respecto al inconfundible
Taurus, con lo que Canis Maior quedo localizado en forma de vaca que navega en
una barca. Con esos pocos datos se pudo marcar un esbozo del Ecuador para, de
su intersección con la elíptica, averiguar la posición del Equinocio vernal y
datar la escultura. Al trazar ambos círculos, la línea equinoccial resultó
cortar a Aries más o menos por el centro. A partir de esto Biot dictaminó la
fecha buscada: el año 700 a.JC. Probablemente la escultura reproducía un dibujo
realizado sobre papiro.
El comunicado de
Biot levantó revuelo mundial. Oficialmente se había encontrado el Zodiaco más
antiguo de la Humanidad, lo que despejaba la duda sobre el origen de las
Constelaciones y del nacimiento de la Astronomía. Los legendarios sacerdotes
egipcios eran los artífices.
Las constelaciones
del Zodiaco, a diferencia del resto de la bóveda celeste, son aquellas por
donde transitan el Sol, la Luna y los Planetas en su viaje en el cielo a lo
largo del año. El Zodiaco "el camino de los animales", consta de 12
constelaciones que son: El Carnero, Acuario, El Cangrejo, La Cabra Marina, El
Escorpión, Los Gemelos, El León, Los Peses, El Toro, La Balanza, Sagitario y la
Virgen; sin contar la constelación de Ofiuco "El Serpentario", que algunos le
consideran la 13ª constelación del Zodíaco. El origen mitológico de sus nombres
y sus iconos que los representan, forman parte del inicio de la cultura humana
y de la astronomía.
Dichas
constelaciones fueron, originalmente, llamadas Casas o mansiones, pues la Luna,
el Sol y los planetas, residen o pasan un tiempo por estas. La primera
constelación, "signo" del Zodiaco, se definió donde se encontraba el Sol
durante el equinoccio vernal, o punto cero de la cartografía de la bóveda
celeste. Hace más de 2,500 años esta constelación era Aries "El Carnero" y se
le denominó el primer signo del Zodiaco. Hoy en día, ese punto cero se
encuentra en la frontera entre la constelación de Piscis y Acuario. Por ello se
dice, hemos entrado a la "Era de Acuario". Cada era dura aproximadamente 2,160
años.
Sobre el origen
del zodíaco existen varias teorías. Una de ellas, quizá la más antigua, es un
poema griego escrito en versos yámbicos, que explican la relación del Zodíaco
con el cambio de las estaciones del año y todo lo que implica. La fecha de la
que data es muy incierta, tal ves de la época de Empédocles o tan antigua como
Arato.
Lo que hasta hoy
se ha podido deducir, es que los nombres de los "signos" Zodiacales no se le
pueden atribuir a un solo pueblo o civilización. Un ejemplo es el de la
constelación de Libra, "la balanza", que los primitivos le llamaban "las
Garras", porque era vecina de la constelación de Escorpión. Todo hace suponer
que en la antigüedad ambas constelaciones eran una sola; o sea, que las
estrellas de la actual Libra pertenecían a escorpión, cuyos nombres de las dos
principales estrellas de Libra, alfa y beta Librae, de origen árabe,
significan: la primera, Zuben el Genubi "la pinza del Sur" y la segunda Zuben
Eschamali, "la pinza del Norte".
Otras
teorías asocian las constelaciones del Zodíaco con los cambios meteorológicos,
durante las diferentes estaciones del año: Acuario es una de esas
constelaciones, relacionada con las lluvias y las inundaciones. Las actividades
del ser humano en la tierra son designadas por Tauro "El Toro". A decir de
algunos estudiosos podría haber representado al animal de tiro, utilizado en la
actividad agrícola; a su vez la constelación de Virgo, con su estrella Spica
"La Espiga de Trigo", simbolizaba la fertilidad de la tierra y marcaba la época
del levantamiento de la cosecha.
En resumen, el
actual Zodiaco es el resultado de una mezcla de diferentes aportaciones
culturales de distintos pueblos desde el inicio de la cultura humana. Tanto los
Caldeos, Griegos, Babilónicos, Egipcios e incluso nuestra cultura moderna han
influido en el moderno Zodiaco. Lo único que no cambia y permanece desde lo más
remoto de la historia es que el Zodiaco sigue siendo nuestro Reloj Cósmico.
Octubre 21, 2002
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