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Milton
Friedman:
Estoy enormemente
impresionado por la cooperación lograda entre tantos países en el Proyecto
de Libertad Económica y por la diligencia con que Jim Gwartney y Bob Lawson
han podido juntar las estadísticas en este impresionante surtido de
conclusiones (serie “Economic Freedom of the World”).
Mirando hacia el futuro, considero que debemos ser cuidadosos en
no sobredimensionar el papel que desempeña la libertad económica como fuente de
crecimiento económico, comparado con el rol de la libertad económica como parte
de la libertad, la libertad humana.
Hemos hablado de la libertad política y económica como que si
fueran cosas completamente distintas, y no lo son. Creo que la gran tarea que
enfrenta el proyecto de libertad económica será la de tratar de unir a las dos
y elaborar un índice conjunto de libertad económica y política, especialmente
en donde se combina una con la otra. Los derechos de propiedad no son
únicamente una fuente de libertad económica. También son una fuente de libertad
política. Eso fue los que nos hizo interesarnos en la libertad económica en el
primer lugar. Algunos elementos del índice del Freedom House me parecen
inconsistentes con algunos elementos de nuestro índice, y pareciera ser útil el
ver cómo tratar de conciliar ambos y ponerlos en la misma base filosófica.
Pregunta:
Varios conceptos de la libertad están en juego. ¿Podría darnos sus pensamientos
al respecto?
MF:
He llegado a creer cada día más de que necesitamos elaborar tres
clasificaciones en lugar de dos: libertad económica, libertad civil o social y
libertad política. Hong Kong es el ejemplo clave de la importancia de dicha
distinción. Hong Kong nunca ha tenido ninguna libertad política tal y como
Freedom House la entendería.
Recientemente
ha tenido alguna, pero mientras los británicos tuvieron el control fue
esencialmente una dictadura benevolente. Fue controlado por los funcionarios en
la oficina de asuntos exteriores británica y, aún así, Hong Kong tuvo un alto
nivel de libertad civil –libertad de expresión y asociación. Usted puede
disfrutar de un alto grado de libertad social y un alto grado de libertad
económica sin tener ninguna libertad política. Lo que no está claro es si Usted
puede tener alguna libertad política sin tener alguna de las otras libertades.
P:
Estas
interrelaciones se relacionan en parte con la importancia del Estado de
derecho, de hecho, con la imparcialidad del sistema legal en general. Si
miramos a la caída del comunismo y la transición de una economía centralmente
planificada a una economía de mercado, ¿qué hemos aprendido en la última década
sobre la importancia de la libertad económica y de otras instituciones que
podrían ser necesarias para sostenerla?
MF:
Hemos aprendido
sobre la importancia de la propiedad privada y del Estado de derecho como bases
para la libertad económica. Justo después de que cayera el Muro de Berlín y que
la Unión Soviética colapsara, se me preguntaba mucho: “¿Qué deberían hacer
estos Estados ex-comunistas para convertirse en economías de mercado?” Y yo
usualmente contestaba: “Se puede describir en tres palabras: privatizar,
privatizar, privatizar.” Sin embargo, yo estaba equivocado. Eso no era
suficiente. El ejemplo de Rusia nos demuestra eso. Rusia privatizó, pero lo
hizo de una manera que creó monopolios privados –controles económicos
centralizados privados que reemplazaron a los controles centralizados del
gobierno. Resulta que el Estado de derecho es probablemente más básico que la
privatización. La privatización no significa nada si no se cuenta con el Estado
de derecho. ¿De qué vale privatizar si no se cuenta con seguridad sobre su
propiedad o si no la puede usar como se quiere?
Nosotros nos jactamos en los Estados Unidos de que nuestro país
es un bastión de la libre empresa, pero en realidad lo que podemos hacer con
nuestra propiedad privada está severamente limitado. Para empezar, el gobierno
toma una porción significativa, cerca del 40% de ésta para sus propósitos y, en
ese sentido, somos casi 40% esclavos del Estado.
El camino de un gobierno centralizado a una verdadera sociedad
privada de libre empresa posee tres componentes. Primero y el más importante de
todos, el Estado de derecho, el cual se extiende a la protección de la
propiedad. Segundo, propiedad privada dispersa de los medios de producción.
Tercero, libertad de entrar y salir de industrias, libre competencia, libre
comercio. Estos son esencialmente los requerimientos básicos.
Tenemos un interesante experimento en camino. De repente los
países abandonan el control centralizado en un intento por alcanzar la economía
de mercado. Hemos tenido en los últimos 10 años un maravilloso conjunto de
información con el cual intentar analizar cuáles son los requerimientos
esenciales para tener éxito en dicha aventura. La mera eliminación del
comunismo no convierte a un país a la libertad.
P:
Los derechos de propiedad intelectual están bajo ataque. ¿Podría extenderse en
esto?
MF:
El asunto sobre los
derechos de propiedad intelectual es muy complicado. La libertad de expresión
es lo opuesto del copyright, lo que significa que no se puede tener derechos de
copyright. Además, la propiedad intelectual es diferente a la propiedad física:
en ambos casos se tiene un monopolio pero el monopolio sobre la propiedad
intelectual es totalmente diferente porque el reproducir la propiedad viene
generalmente a un muy bajo o ningún costo marginal. Se está respaldando un
precio monopólico, como si fuera, que limita la producción a niveles menores
que el óptimo social. Usted no puede estar a favor del copyright infinito.
Esencialmente es un problema de un acuerdo práctico, si se tiene 17 años, 25
años, 10 años, 50 años.
P:
No
entiendo su distinción entre libertad política y social.
MF:
Estaba pensando en
la libertad política esencialmente como el modo de representación en la
estructura política, el derecho al voto, la definición de la democracia como la
sociedad en donde los servidores públicos –la gente que determina la política
pública- son electos mediante el voto de los ciudadanos. Eso es libertad
política. Ese es el tipo de libertad que Hong Kong no tiene. Por libertad civil
me refiero a la libertad de hablar, libertad de asamblea, libertad de expresar
sus puntos de vista- lo que llamamos derechos humanos. Me parece que son
obviamente diferentes. La diferencia más importante es de que se puede tener
libertad económica y civil sin tener libertad política, pero me parece dudoso
si se puede tener algún tipo de libertad política efectiva sin tener libertad
económica, sin tener alguna fuente independiente de poder en oposición a la
autoridad conferida.
P:
¿Cómo medimos al Estado de derecho? Yo no creo que éste sea solo
procedimientos. Lo que en realidad importa es el sostén en el comportamiento
social, la honestidad, las costumbres y demás. En China, los aspectos formales
del Estado de derecho son bastante atroces. Pero si se trabaja en China, como
yo lo hice frecuentemente, se da cuenta de que existen ciertos fundamentos que
datan de hasta 2000 años atrás que apuntalan el Estado de derecho en una manera
más informal. No se le miente a los vecinos, por ejemplo. Se le podría mentir
al Estado en China o a foráneos pero se es honesto y leal con la gente en su
vecindario. Me gustaría preguntarle cómo podríamos promover estas reglas
informales y qué tan importantes son éstas como bases de la sociedad, en
contraposición con las protecciones de procedimiento formales del Estado de
derecho.
MF:
Realmente no sé como contestar eso. Ese no es un tema en el cual pueda
pretender haber realizado mucho trabajo, pero está claro que lo que está
escrito en el papel no es lo que importa. Lo que cuenta es lo que sucede en la
práctica. Muchos de los países en Latinoamérica copiaron la constitución de
Estados Unidos palabra por palabra pero estas constituciones no tuvieron el
mismo efecto en esos países como lo tuvo aquí. Las formas en sí mismas no son
suficientes. No es un tema fácil. Es una de esas cosas que “Se sabe cuando se
ve”, incluso cuando no se le puede definir. Se puede tener dos países que
parecieran tener en los libros la misma ley, sin embargo los resultados son muy
distintos.
P:
El punto que fue hecho sobre la libertad económica, la cívica y la política ha
llegado a ser muy, muy importante y relacionado al asunto del Estado de
derecho. Yo doy una clase para el departamento de asuntos internacionales de
Princeton y este otoño nuestra clase concluyó en un punto muerto. ¿Cuál es la
mejor manera para reformar—reforma política como en Rusia o reforma económica
como en China?
MF:
Comparando esas dos
medidas, pareciera que China ha realizado un mejor trabajo pero es muy difícil
hacer cualquier predicción de largo plazo porque el sistema chino es sumamente
inestable. En el todo, no es deseable tener que depender en un dictador
benevolente. La mayoría de las dictaduras no son benevolentes y las que son
generalmente no duran. Cuando se tiene una transición de una dictadura a otra,
ésta no permanece benevolente.
P:
Me pregunto si no estamos llegando a una paradoja difícil en estas tres
relaciones. Consideremos a un país que sufre de una ausencia de libertad
política pero con libertad económica y ciertas libertades civiles que permiten
que la libertad económica florezca. El adquirir libertad política se convierte
en un problema porque el gobierno ve que mantener la libertad económica es más
importante que ciertas libertades políticas.
MF:
Yo no creo que la
situación pueda ser descrita de la manera en que Usted lo hace. En mi opinión,
la expansión de la libertad económica traerá en consecuencia mayores libertades
políticas. Si se ve lo que está sucediendo en China claramente parece ser el
caso ahí. En los altos niveles del gobierno no se ha tenido lo que Freedom
House llamaría libertad política, pero ya se está obteniendo algo de ésta en
los niveles inferiores. En las villas y pequeños pueblos se están dando más y
más elecciones, existe un mayor movimiento hacia la libertad política en ese
sentido. Así que no creo que la situación sea una en donde haya que sacrificar
la libertad económica para tener libertad política. Creo que es al revés. Entre
más se pueda promover la libertad económica, habrá más apoyo, habrá más presión
por un grado considerable de libertad política.
P:
¿Cree
Usted que a lo largo de los años algo haya cambiado en nuestro concepto de la
libertad económica?
MF:
No creo que el concepto de libertad económica sea de algún modo diferente. Pero
creo que nuestro entendimiento de las relaciones entre la libertad económica,
civil y política es más sofisticado de lo que era antes. Cuando “Capitalism and
Freedom” fue publicado en 1962, era claro: libertad política versus libertad
económica. Fue únicamente las experiencias de países como Hong Kong y Singapur
las que me llevaron a creer que en realidad necesitamos tener una distinción
tripartita, en lugar de una distinción de dos vías. Pero el mundo real es
complicado. Hay una frase escrita a la entrada de uno de los edificios de
ciencias sociales en la Universidad de Chicago: “Cuando no se puede medir algo,
su conocimiento es débil y poco satisfactorio.” En el procedimiento de medición
se encuentra que medir es una forma de definición. No es simplemente que haya
libertad económica allá afuera para ser medida. En el proceso de medirla, vamos
a definir lo que la libertad económica es. No sabemos en realidad lo que
tenemos, lo que la libertad económica es, al menos de que hayamos llegado al
punto de intentar medirla y ver en qué variables consiste y qué significa cada
una de ellas. A lo largo del tiempo hemos llegado a un entendimiento mucho más
sofisticado de a lo que nos referimos cuando hablamos de libertad económica.
P:
Una cosa
es estar preocupado con los países emergentes y sus esfuerzos en adquirir
libertad y el Estado de derecho. Para mí es de igual preocupación lo que está
sucediendo en naciones maduras en donde el Estado de derecho está siendo
suplantado por el imperio del Estado administrativo y regulador. Estamos
perdiendo las libertades económicas debido a esta transformación. Mi
preocupación es de que una vez que se adquiere el Estado de derecho, mantenerlo
en cualquier manera significativa es difícil.
MF:
No hay duda alguna
de que eso es así. Hay una fuerza poderosa del gobierno para expandirse. Todo
el mundo está a favor, y dice estar a favor de los mercados libres y la empresa
privada. Pero eso es lo que dicen. Si se mira a lo que está sucediendo en la
mayoría de los países del mundo—o en mucho de ellos de todas formas—el tamaño
del Estado está creciendo, no disminuyendo. Aquí en Estados Unidos hemos vivido
un período afortunado en el cual dividimos al gobierno. Como resultado, no
tuvimos muchas leyes nuevas. La economía creció y el Estado no creció, y el
gobierno decreció un poco como fracción del ingreso. Pero eso es un fenómeno
temporal. El gobierno Leviatán es el peligro básico para la libertad económica,
política y civil.
P:
¿Estaría Usted de acuerdo en que ha habido algún movimiento hacia la liberación
en, por ejemplo, los mercados de intercambio y financieros internacionales, el
cual promueve la liberalización en otras áreas?
MF:
Ha habido liberalización del comercio, pero no va todo en una sola dirección.
¿Fue liberalización del comercio la creación del Mercado Común Europeo? Éste
liberó el comercio interno y puso mayores restricciones al comercio externo. El
Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, como todos estos acuerdos
comerciales, posee elementos de distorsión comercial así como de creación
comercial. El comercio mundial ha crecido más rápidamente que el ingreso
mundial y eso parece sugerir mayor comercio internacional. Aún así, la gente
habla del libre comercio pero no siempre lo apoya. El señor Bush está hablando
sobre un impuesto de “dumping” en el acero. Totalmente absurdo. Y se hace en el
nombre del libre comercio.
No tengo duda de que el comercio liberaliza y que la influencia
de Occidente a través del llamado mundo subdesarrollado ha sido promovida más
por Coca Cola que por la cooperación internacional y las embajadas
estadounidenses. Así que no tengo ningún desacuerdo con la proposición general
pero tengo problemas en describir el movimiento como uno únicamente hacia un
comercio más libre.
P:
Yo tengo
una pregunta sobre algo con lo que hemos luchado desde el puro principio: ¿Cómo
podemos determinar el tamaño del Estado que es compatible con la libertad?
Reconocemos que sin alguna estructura de gobierno la libertad no puede existir.
Por el otro lado, el Estado crece rápidamente hasta el punto en donde uno
pierde su libertad.
MF:
Creo que el tamaño
óptimo del gobierno es el Estado que controla cerca del 10% del ingreso
nacional. Eso es mucho menos de lo que actualmente tenemos y vamos en la
dirección equivocada. No hay ninguna manera objetiva de calcular el tamaño
óptimo del Estado. Yo lo hago sobre las siguientes bases:
Viendo hacia atrás cuando Gran Bretaña dominaba al mundo,
durante el tiempo del jubileo de la Reina Victoria en 1899, el gasto
gubernamental era del 10% del ingreso nacional. La Iglesia a lo largo de los
siglos siempre ha favorecido las donaciones, que también son del 10%. En
Estados Unidos antes de la Gran Depresión, con excepción de las principales
guerras, el gasto total del gobierno (federal, estatal y local) nunca excedió
el 10% del ingreso nacional. En Hong Kong, durante su período de verdadera
libertad económica, antes de que los chinos tomaran el control, el gasto
estatal tendía a ser del 10% al 15% del ingreso nacional. Como una fracción del
ingreso, el gasto gubernamental en Hong Kong está tendiendo a aumentar, lo cual
va a crear verdaderos problemas.
También considero que existe un verdadero problema en medir el
tamaño del gobierno. El tamaño del Estado no se determina únicamente por lo que
está registrado como gasto gubernamental sino también por las reglas y
regulaciones estatales. En Estados Unidos, yo diría que la mitad del gasto es
controlado por los gobiernos al nivel federal, estatal y local. Así que estamos
muy distantes del ideal del 10%.
P:
Usted ha
sido un académico en el Hoover Institution. Tengo entendido que cuando Herbert
Hoover fundó el Hoover Institution su motivación fue la profunda preocupación
por la relación entre la guerra y el totalitarismo. Estaba la guerra y la
ausencia de la libertad. ¿Cree Usted que el índice sería más instructivo si
examinara las relaciones entre la libertad económica, o la falta de ésta, y
aquellas sociedades envueltas en la guerra? El incremento en el tamaño del
Estado usualmente viene en la forma de una serie de efectos escalonados como
resultado de emergencias nacionales, reales o imaginarias. Y cuando estas
emergencias pasan, el gobierno permanece grande.
MF:
Ciertamente es una pregunta muy importante. La guerra es amiga del Estado. La
guerra lleva a una expansión en el rol del Estado. Cuando la guerra culmina, el
Estado muy raras veces retorna a los niveles en los que estaba anteriormente.
En Estados Unidos éste creció un poco durante la guerra civil. Durante la
Primera Guerra Mundial sucedió lo mismo. En la Segunda Guerra Mundial pasó otra
vez. Actualmente estamos viendo ese fenómeno nuevamente. Lo que se dice sobre
la guerra contra el terrorismo ha llevado a la remoción de todas las
restricciones en el gasto estatal. El presupuesto del gobierno estadounidense
está a punto de explotar. Estamos gastando dinero de manera imprudente y no
imprudente. La relación entre la guerra y la libertad económica merece mayor
investigación.
MW:
En el
Fraser Institute hemos investigado la relación entre la libertad económica y
ambas, la guerra civil y externa. Calculamos las probabilidades de que un país
se viera envuelto en una guerra. Los resultados muestran que, en cualquier
momento de la historia de guerras, entre más libertad económica adopte un país,
menos probabilidades tiene éste de verse envuelto en una futura guerra, ya sea
interna o externa.
En este contexto quiero presionar a Milton un
poco sobre la idea del tamaño óptimo del Estado. Milton dijo que deberíamos
pensar sobre el tamaño del Estado que sea más compatible con la libertad –que
envuelve el menor grado de coerción hacia la ciudadanía. Aún así, un estado de
guerra es la oportunidad para que el gobierno logre que todo el mundo esté de
acuerdo con la expansión del tamaño del Estado, ya que la gente se siente
amenazada.
MF:
El tamaño óptimo del Estado sí depende de la situación militar. El
tamaño ideal del Estado no es el mismo para Israel que para muchas de las otras
naciones. Israel está en problemas en parte porque su gobierno es muy grande.
Israel ha sido un Estado sumamente controlado y regulado, muy lejano del libre
mercado. Parte de esto envolvía discriminación hacia los vecinos árabes de
Israel. A este país le hubiera ido mucho mejor si hubiera tenido mucho más
libre comercio con sus vecinos árabes y si hubiera intentado menos el
restringir el comercio. Cuando Israel ganó la guerra de 1967 y conquistó el
territorio adicional de la Ribera Occidental, el gobierno tuvo a los generales
manejando el territorio y ellos lo hicieron sobra la base del laissez-faire.
Tuvieron muy poco problema. Recuerdo haber estado allá y haber sido llevado por
la Ribera Occidental por un general. Él me señaló que a los funcionarios
públicos se les permitía aceptar tanto la moneda jordana como la israelí.
Tenían permiso de usar la moneda israelí y jordana. Había en esencia libre
comercio. Todo funcionaba bien. Pero, principalmente por razones internas para
restringir el comercio, se impusieron regulaciones discriminatorias. En un caso
como el de Israel, la existencia de un problema específico requiere de un
Estado más grande. Pero su gobierno excesivamente grande ha empeorado el
problema, no lo ha mejorado.
MW:
Muchas gracias por compartir sus ideas con nosotros.
Nota
[1]
Freedom House es una organización internacional sin fines de lucro que calcula
las libertades políticas y civiles a través de los países.
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Octubre 14, 2002
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