Cada
año, el 16 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación celebra el Día Mundial de la Alimentación,
para conmemorar su fundación, en esa fecha, en 1945. El tema del Día
Mundial de la Alimentación/TeleFood de este año,
El agua, fuente de seguridad alimentaria, pone de relieve el
papel esencial del agua dulce en la alimentación de la población mundial
así como para la seguridad alimentaria, definida como el acceso, en todo
momento, a una alimentación suficiente y de calidad que permita llevar una
vida sana y activa. Actualmente, más de 800 millones de personas no
disponen de alimentos suficientes.
El acceso
limitado al agua es un obstáculo cada vez mayor para la producción de
alimentos. El agua cubre las tres cuartas partes del planeta, pero sólo
una pequeña fracción es accesible bajo la forma de agua dulce. En torno a
un 70 por ciento del agua dulce utilizada debe destinarse a la
agricultura, a fin de producir los alimentos necesarios para la actividad
humana. A medida que crezca la población mundial, las necesidades
alimentarias también aumentarán. La FAO estima que para el 2030, las
necesidades mundiales de alimentos aumentarán en un 60 por ciento.
Alrededor del 80 por ciento de estas nuevas necesidades provendrán de la
agricultura intensiva de regadío.
Pero el
agua ya escasea en numerosos países. Un estudio de la FAO, realizado en 93
países en desarrollo, muestra que en varios de ellos las reservas hídricas
se consumen más rápidamente de lo que pueden renovarse. Diez países se
encuentran en una situación crítica, ya que utilizan más del 40 por
ciento de la totalidad de sus recursos hídricos para la agricultura, y
otros ocho países sufren estrés por escasez de agua, ya que su
explotación supera el 20 por ciento. Al mismo tiempo, la competencia por
el agua para usos industriales y domésticos continúa creciendo.
La FAO
está convencida de que la solución al problema de satisfacer las
necesidades futuras de alimentos y agua reside en la mejora de la
productividad agrícola y en la explotación eficaz del agua. Mediante la
utilización de mejores semillas, el fomento de la fertilidad de los suelos
y una utilización más racional, del agua para fines agrícolas los
agricultores obtendrían rendimientos más elevados y podrían sacar mayor
provecho de los valiosos recursos hídricos.
Pero
incluso donde el agua es abundante, las condiciones de acceso no son las
mismas para todos. Por ejemplo, debería prestarse atención a la situación
de las mujeres, que constituyen la mayoría de los agricultores del mundo
en desarrollo y que, a menudo, por tradición no tienen acceso a la
propiedad de la tierra ni a la gestión del agua.
Otro
problema consiste en mantener la utilización del agua dentro de ciertos
límites, de modo que su empleo en un sector determinado no impida a las
personas su acceso en otro. Los efectos sobre el medio ambiente también
deben reducirse al mínimo: si bien la agricultura de regadío puede aportar
rendimientos de dos a tres veces superiores a los de la agricultura de
secano, se debe cuidar de que haya un drenaje correcto para prevenir el
encharcamiento y la salinidad de las tierras.
Al mismo
tiempo, la agricultura debe afrontar la competencia por el agua con las
industrias y los municipios. Actualmente, las industrias emplean en torno a
un 20 por ciento del agua total utilizada y los municipios el 10 por ciento.
Cada vez será mayor la exigencia que se planteará a la agricultura de
utilizar el agua de una manera más racional y de mejorar la calidad de las
aguas que ella devuelve a los cursos de agua y a los acuíferos.
También
será de vital importancia una irrigación más eficaz. Las formas más
habituales de riego, por inundación y aspersión, pueden aportar un
abastecimiento de agua mayor del que los cultivos pueden absorber. Métodos
más eficaces y más localizados como el riego por goteo, que sólo suministran
agua donde se necesita, están en condiciones de reducir considerablemente la
demanda de agua de la agricultura. En la agricultura de secano, las
prácticas más ventajosas son las que se adaptan a una disponibilidad de agua
incierta. Mediante la construcción de estructuras de recogida de aguas,
desde pequeños surcos a presas, los agricultores pueden conservar el agua
pluvial y dirigirla a los cultivos. Esta práctica puede duplicar o triplicar
los rendimientos con respecto a la agricultura tradicional.
Se
necesitan políticas y estrategias que guíen la utilización del agua con
fines agrícolas a nivel internacional, nacional y local. Además, en los
casos en que importantes fuentes de agua atraviesan las fronteras, los
acuerdos internacionales resultan útiles para determinar la cantidad de agua
asignada a cada región o país. Al mismo tiempo, las costumbres locales en
materia de gestión y acceso al agua deben ser respetadas e integradas en las
políticas y la legislación.
Las nuevas
políticas en materia de recursos hídricos requieren el respaldo de la
inversión. Los gobiernos nacionales deben, por tanto, crear las condiciones
necesarias para atraer dichas inversiones. Formas de crédito innovadoras
permitirán a la población pobre sacar partido de las técnicas mejoradas de
ordenación del agua.
El agua es
actualmente uno de los problemas más apremiantes en relación con el
desarrollo. El tema elegido para el Día Mundial de la Alimentación/TeleFood
de este año. El agua, fuente de seguridad
alimentaria, viene a recordar a los gobiernos, a la sociedad
civil y a la comunidad internacional hasta qué punto el agua, es importante
para lograr la seguridad alimentaria. Las actividades organizadas en el
mundo entero para el Día Mundial de la Alimentación/TeleFood contribuirán a
difundir este mensaje fundamental sobre el agua, y promover, al mismo
tiempo, el objetivo general de esta celebración anual: crear mayor
conciencia sobre el problema del hambre y buscar soluciones a largo plazo a
fin de garantizar alimentos para todos.
La FAO
aguarda con interés la celebración del Año Internacional del Agua Dulce en
2003. También estará presente en el tercer Foro mundial sobre recursos
hídricos que tendrá lugar en Japón el próximo año, donde difundirá el
mensaje siguiente: Podemos encontrar
agua suficiente para alimentar al mundo, pero debemos poner en común
nuestros recursos y reforzar nuestro compromiso de mejorar la gestión del
agua destinada a la agricultura.
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Octubre
14, 2002
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