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Bueno,
muchas gracias, gracias por supuesto a quienes organizaron y tuvieron la
idea de esta espléndida conferencia que a lo largo de estos dos días nos ha
dado una cantidad enormemente rica de ponencias, de preguntas, de
respuestas, de comentarios que a mí juicio, evidentemente dan una amplia
justificación al haberse tomado la decisión de celebrarla.
Algunos
de ustedes se preguntarán qué hace un diplomático ahora convertido en parte del
sector privado, interesado en este tema, el tema de la lucha contra la
corrupción y más específicamente el tema del cohecho a servidores públicos y la
convención de la OCDE sobre el tema.
Y
creo que la relación es bastante clara, yo durante muchos años me dediqué a
representar a México en el exterior, a representar al país, a su gobierno, pero
también a representar a sus empresas y a su sociedad y es evidente que para esa
tarea de representación es indispensable tener algunas armas con las que puede
uno salir a competir con otros países, otras empresas y otros competidores que
están en el mercado globalizado y que están atentos a poder tomar y aprovechar
oportunidades al igual que nuestro país.
Actualmente hago algo similar en la medida de que asesoro a empresas privadas
en materias relacionadas con su estrategia corporativa y muy específicamente en
materia de buenas prácticas corporativas, la relación entre las empresas y la
sociedad y particularmente en el caso de México, el tema de la corrupción.
Para mí
es absolutamente fundamental que cualquier empresa que viene a México o que ya
está en México, sobre todo si es extranjera, sí tenga una clara visión de
cuales son las reglas del juego y tenga una clara visión de todo lo que se ha
hecho en materia de normatividad y reglas para ir erradicando poco a poco el
tema de la corrupción en nuestro país.
Yo creo
que a lo largo de estos dos días hay una serie de temas que me gustaría sacar
como comunes a las distintas exposiciones que ha habido en las cinco mesas de
trabajo a lo largo de los dos días.
Y son
temas que yo he sacado quizás no todos estén de acuerdo con ellos, pero me
parece que como conclusión podríamos quizás resumirlos de la siguiente manera.
Quizás
la primera es que la legislación internacional o nacional es vital como primer
paso para crear un marco normativo que permite combatir la corrupción, sea esta
de servidores públicos o de cualquier otro actor de la sociedad.
Sin
embargo es claro también que las normas en sí no son suficientes, yo creo que
esto fue un hilo conductor, un tema común en casi todas las presentaciones.
Criminalizar la corrupción es un medio, pero no es un fin en sí mismo, el fin
en sí mismo es acabar con ella.
Se
requiere actualizar constantemente las normas, las normas se dictan, se
aprueban y se ponen en vigor, pero requieren siempre estar actualizadas y a
tono con las distintas modalidades de las prácticas que se dan en la realidad.
Una
segunda conclusión creo que alguien lo mencionó muy al principio, es que la
corrupción atenta contra la seguridad nacional de cualquier país, agrega costos
a transacciones comerciales de todo tipo, irrita a la ciudadanía y constituye
un lastre medible, medible cuantificable en todo proceso de desarrollo, ya sea
de países, de empresas, de familias o de individuos.
Un
tercer tema es el de la cultura, oímos varias veces que el problema es el ser
humano y su cultura y evidentemente uno de los temas que recurre a lo largo de
estos dos días, es que hay que cambiar la cultura, el cambio de cultura se da
con educación, con difusión de lo existente, como este evento y con el
cumplimiento de las normas que se aprueban.
Yo
siempre he dicho que los hijos que ven a sus padres aceptar y alentar a la
corrupción, son seguramente más propensos a seguir esas mismas prácticas más
adelante en sus vidas.
Recuerdo
en México hay un dicho que es lamentable pero es un dicho: “sin transa no se
avanza” y yo creo que la cultura que requiere cambiarse, es precisamente esa
cultura y yo estoy convencido de que la forma principal de hacer esto es
mediante la educación, la educación de los padres a sus hijos, la educación en
las escuelas, la educación cívica que ya no tenemos desafortunadamente en el
sistema de educación pública en México, y el ejemplo.
Una
cuarta conclusión es que la difusión es clave, sobre aviso no debe haber
engaño, campañas públicas, transformaciones internas en el sector público y el
sector privado, la creación de una cultura empresarial de integridad como vimos
en el caso de General Electric, que se nos presentó, el involucramiento del
sector jurídico, el sector de administración de empresas, el sector de
contadores públicos y de reguladores, juega un papel muy importante.
Otro
tema es el de la burocracia, la burocracia es en sí, uno de los que nutre más
la corrupción, hay que eliminar la burocracia, hay que reducirla a su mínima
expresión desde el punto de vista de la interacción de los individuos o de las
empresas frente al sector público, menos trámites igual a menos corrupción o
menos oportunidades de corrupción.
La
simplificación administrativa creo que es una de las tareas todavía inconclusas
en nuestro país, aunque ya hay un compromiso claro para llegar a ello y en
distintas partes de la administración se ven mayores logros en ese sentido,
pero todavía falta mucho.
Otra
conclusión que saco es que la guerra contra la corrupción tiene que incluir
evidentemente la lucha para sancionar a quienes participan en ella, la
corrupción siempre involucra a dos actores, el que toma y el que da, pero no
hay que olvidar la parte preventiva y la parte preventiva se da conforme a una
serie de culturas como la cultura de mejores prácticas corporativas a la que se
refería Javier Gavito.
En
México el tema de las mejores prácticas corporativas tiene poco tiempo de
formar parte de la cultura empresarial, empezó con un código voluntario, pasó
de ahí a una aplicación obligatoria a ciertas empresas que cotizan en bolsa,
que son empresas públicas y de ahí pasó a aplicarse obligatoriamente al sistema
financiero, a las instituciones de crédito y en algunos casos a otras empresas.
Falta
pasar por otro tipo de mejores prácticas corporativas, que se pueden aplicar a
empresas públicas, a empresas paraestatales, que no operan necesariamente hoy
bajo las mismas reglas que empresas estrictamente privadas, a dependencias
gubernamentales, que también les harían mucha falta mejores prácticas
corporativas y, finalmente, a empresas privadas, empresas de familias, que van
a tener que transitar un día de ser empresas privadas a empresas públicas o
empresas más grandes y que necesitan iniciar su cultura en este momento y antes
que tener que ser juzgada.
Otro
tema, el control y el monitoreo deben ser constantes. La indiferencia es el
peor enemigo del combate a la corrupción. Siempre me gusta traer a colación en
esto el ejemplo y la anécdota del mexicano que viaja a Estados Unidos y cuyo
comportamiento mientras está en el país vecino es totalmente distinto a su
comportamiento cuando está en México, y siempre me he preguntado por qué cuando
estoy en San Antonio o en Los Ángeles y veo automóviles con placas mexicanas
hacer una fila en el carril donde hay que dar vuelta a la izquierda, no pasarse
el alto, no estacionarse en doble fila, mientras que aquí el mismo automóvil,
mismo conductor, hace todo lo contrario.
Yo creo
que la respuesta es evidente. La vigilancia y el castigo actúan como factores
que inhiben las acciones en contra de la ley. En Estados Unidos la gente no lo
hace uno, porque saben que probablemente hay alguien que lo va a ver y se lo va
a reclamar y sancionar, y dos, porque a ese alguien no se le puede pasar un
billete o una “mordida”, para que pueda voltear al otro lado y dejarlo ir a
uno.
Yo creo
que esto es fundamental para tener una comprensión de este tema y eso me lleva
a la última de las ideas que quería compartir con ustedes y es que se requiere,
para todo este andamiaje, un estado de derecho. El estado de derecho es
fundamental para también poder llevar todo esto a sus lógicas consecuencias. No
es suficiente tener leyes, no es suficiente tener monitoreo, no es suficiente
tener cultura; hay que tener también un estado de derecho donde puede uno
acudir a quienes violan y saber que las sanciones y la aplicación de la ley
será pareja para todos y que no habrá privilegios, impunidades y otros tipos de
situaciones como ésta.
Yo ahí
termino. Creo que la idea era un poco provocar con estos temas; estoy seguro,
como decía yo, que no todos estarán de acuerdo con todos los temas, pero se me
hace escuchando las ponencias y leyendo las transcripciones, que todo esto fue
parte de lo que yo, que no soy experto en la materia sacaría hilos
denominadores comunes a mucho de lo que se dijo hoy.
Finalmente, y antes de pasarle la palabra al doctor Geiger, yo quisiera decir
que este esfuerzo de estos dos días, a mi juicio es un esfuerzo que bien vale
la pena. La difusión, el conocimiento de los temas es la mejor garantía de que
todos nosotros sepamos aprovechar lo que hay: las normas, las reglas
internacionales, y ponerlas y aplicarlas de la mejor manera posible.
En el
caso de México, su futuro y su competitividad futura están en juego. Estos son
los temas sobre los cuales nos juzgan; estos son los temas sobre los cuales se
toman decisiones de inversionistas, de entrar o no entrar a México, y si no
podemos poner nuestra casa en orden en estos temas, seremos poco competitivos
frente a otros países que sí han logrado, por lo menos, atacar el fenómeno.
Muchas
gracias.
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Octubre 07, 2002
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