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México y sus ciudadanos van edificando y rediseñando
un régimen político
con instituciones
sólidas, con una Administración Pública Federal eficiente y
transparente,
con actores políticos que se arriesgan a concretar el cambio y con una
sociedad altamente participativa y vigilantes del quehacer público.
Han
transcurrido dos años desde aquel histórico proceso electoral en el que los
ciudadanos optaron por el Partido Acción Nacional y por Vicente Fox para
impulsar el cambio democrático. La tarea no ha sido fácil, pues no sólo hubo un
cambio de partido en el gobierno; también vivimos un cambio de régimen que ya
se venía gestando en años anteriores. Pese a esta complejidad, el gobierno del
presidente Vicente Fox ha logrado avances sustanciales encaminados a responder
a las expectativas de cambio de la sociedad mexicana. Uno de los rubros en que
son patentes estos avances es en la Administración Pública Federal en materia
de eficacia, honestidad y transparencia.
En estos dos años el cambio de régimen ha tenido dos
características esenciales: Por un lado, una cohabitación entre inercias y
nuevos mecanismos democráticos. Relación en la que las primeras dificultan la
consolidación de los segundos, generando con ello atrasos en la toma de
decisiones de gobierno.
Pese a ello, se han logrado consolidar mecanismos democráticos
como la rendición de cuentas, avances en la independencia y consolidación de
instituciones como el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el sistema de
partidos políticos y en la plena garantía de derechos ciudadanos como la
libertad de expresión, acceso a la información gubernamental, el respecto y la
defensa de los derechos humanos, entre otros grandes avances en materia
económica y social.
Por otra parte, esta relación entre las inercias y los impulsos
de cambio ha originado que los actos políticos y las instituciones entren en un
proceso de aprendizaje, cada uno para adecuarse a las nuevas reglas del juego
que se van consolidando y para estar en sintonía con las demandas y
expectativas de los diversos sectores sociales de nuestro país.
En este encuadre, el presidente Vicente Fox definió las
prioridades de su gobierno para concentrar esfuerzos y dirigirlos ahí donde las
demandas de la ciudadanía son más apremiantes; ahí donde se tienen que eliminar
obstáculos que impiden el pleno desarrollo de México.
Entre estas prioridades destaca la de transformar y mejorar la
Administración Pública Federal. En este sentido, la misión de la Secretaría de
Contraloría y Desarrollo Administrativo es abatir la corrupción en el país y
dar absoluta transparencia a la gestión y el desempeño de las instituciones y
de los servidores públicos de la Administración Pública Federal. La tarea es
titánica, pero el compromiso del presidente de la República, de esta secretaría
y de quienes la integran es mayor.
En efecto, la Secodam ha logrado avances tan o más valiosos que
el encarcelamiento de algún político o ex funcionario destacado. Para algunos,
el trabajo de la secretaría ha querido ser supeditado exclusivamente a la
detención de personajes famosos. El no haberlo logrado ha sido interpretado
como fracaso. Sin embargo, no se han tomado en cuenta los tiempos que marca la
ley y los ritmos que imponen las características del cambio de régimen que
experimentamos. Pero lo cierto es que hemos cambiado el escenario.
En primera instancia hemos promovido la realización de índices
que nos permitan medir los avances que vamos obteniendo. Se impulsó a
Transparencia Mexicana para que realizara el primer índice; se firmó un
convenio con el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey,
para obtener un indicador en el ámbito empresarial y se impulsa con la
Universidad Nacional Autónoma de México un índice más. Lo más sencillo hubiera
sido manejarnos en la especulación o la confusión; sin embargo, decidimos ser
transparentes.
Desde una perspectiva preventiva hemos utilizado lo último en
herramientas tecnológicas para combatir la corrupción. En materia de gobierno
electrónico creamos Tramitanet. Del 17 de enero al 15 de mayo del presente,
este portal electrónico ha recibido más de 265 mil consultas.
Por otra parte, cabe mencionar que estamos perfeccionando el
portal de CompraNet.
En materia jurídica también hemos logrado avances para contar
con las herramientas legales necesarias para combatir la corrupción. Entre
éstas cabe mencionar el impulso que dimos a la Ley de Transparencia y Acceso a
la Información Pública Gubernamental; motivamos la aprobación de un paquete de
reformas a la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los
Servidores Públicos; se expidió un reglamento que ayuda de forma inmediata a
matizar y resolver inconsistencias de la Ley de Adquisiciones y Obras Públicas,
al mismo tiempo, se iniciaron los foros de consulta para una nueva Ley de
Adquisiciones. Además, estamos revisando cada una de las normas de la
Administración Pública Federal para hacerlas sencillas, más amigables, y
derogar las que se duplican o no tienen sentido de permanecer.
En tanto, fortalecimos los
programas que nos ayudan a mejorar el servicio y combatir la corrupción, como
el de Usuario Simulado. Actualmente 22 dependencias y entidades conformaron ya
sus grupos de usuarios simulados. Continuamos fortaleciendo los sistemas de
denuncia ciudadana, al atender cada una de éstas y darles una respuesta
adecuada.
En el rubro de sanciones aún cuando el enfoque de Secodam para
combatir la corrupción es de carácter preventivo, no hemos dejado de hacer
nuestra tarea punitiva. Se sancionó a 43 proveedores y cinco contratistas por
haber infringido las Leyes que rigen las Adquisiciones y Obras Públicas del
gobierno federal. Se han impuesto 10,856 sanciones a 10,424 servidores
públicos.
Por lo que respecta a las denuncias, detectamos 171 casos de
presunta responsabilidad con montos de 6,189 millones de pesos y 268.9 millones
de dólares. Además, hemos procedido con 314 denuncias penales contra
autoridades estatales y municipales y particulares. Cabe destacar que, en
colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, desintegramos
una red de servidores públicos corruptos que operaban en 23 estados.
Pero las acciones de la Secretaría de Contraloría no se agotan
en el corto y mediano plazo. También estamos construyendo hoy, el futuro.
Consideramos que no hay mejor combate a la corrupción que la
prevención mediante la educación y el fomento de valores éticos vinculados con
la transparencia.
Con el propósito de sentar las bases de una nueva cultura de
transparencia y honestidad entre los mexicanos hemos promovido el Código de
conducta para los funcionarios públicos e integrado una página de Internet
diseñada especialmente para niños, con una sección dirigida a sus padres,
contando así con un instrumento que poya a las familias en la formación de
valores y elaborado amplias campañas de concientización sobre los costos que
representa para el país el no acabar con la cultura de la corrupción.
Con estos avances México y sus ciudadanos van edificando y
rediseñando un régimen político con instituciones sólidas, con una
Administración Pública Federal eficiente y transparente, con actores políticos
que se arriesgan a concretar el cambio y con una sociedad altamente
participativa y vigilante del quehacer público. En México, el cambio está en
marcha, no hay vuelta al pasado.
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Octubre 07, 2002
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