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Las
reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional
concluyeron la semana pasada en Dubai. El 29 de septiembre, el boletín
Latin America Advisor le preguntó a Ian Vásquez ¿qué conclusiones sacan
los países en desarrollo, en especial los latinoamericanos, de estas
reuniones en términos de sus relaciones futuras con estas dos instituciones
multilaterales?
América Latina
no debería esperar mucho de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en
Dubai. Tanto el Banco como el Fondo han estado dispensando créditos y consejos
para la región por aproximadamente 50 años y no se puede decir que han
promovido exitosamente el crecimiento sostenible o reformas económicas.
El desdichado
colapso de las negociaciones de la reunión ministerial de la Organización
Mundial del Comercio en Cancún hace dos semanas podría estimular a las agencias
multilaterales de préstamos y a sus clientes latinoamericanos a intensificar
las relaciones de ayuda externa, pero eso sería un gran error.
Los líderes
regionales deberían tomar nota de que se ha formado un consenso general
alrededor de los siguientes puntos:
-
No hay una correlación entre la ayuda y el crecimiento.
-
La ayuda dirigida a países con políticas erróneas no sirve y contribuye al
endeudamiento.
-
La ayuda condicionada a reformas de mercado ha sido un fracaso.
-
Los países que han adoptado políticas de mercado lo han hecho debido a
factores que no están relacionados a la ayuda, tales como crisis económicas,
el cual es el caso en América Latina.
Tampoco los
préstamos del FMI, con su famosa condicionalidad, han funcionado. En la
práctica, el crédito del Fondo ha sido de largo plazo. Al menos 18 países de la
región han dependido de la ayuda del FMI por 20 ó más años. Aunque las
intervenciones del Banco y el Fondo minan al mercado y retrasan las reformas
económicas, no debiéramos esperar que el historial de ninguna agencia cambie en
el futuro cercano.
El FMI, por
ejemplo, aprobó recientemente un nuevo préstamo para Argentina luego de que el
país declarara una moratoria de pagos sobre la deuda del Fondo, a pesar de que
no hay ningún progreso de política económica visible. El Banco está haciendo
afirmaciones dudosas de que ha aprendido del fracaso de los programas de ayuda
externa en el pasado y está haciendo un llamado por duplicar los flujos de
ayuda externa.
En los
siguientes años, las economías relativamente exitosas de Chile, El Salvador y
México continuarán distinguiéndose de las “Venezuelas” y “Argentinas” de la
región. Los desempeños divergentes deberían dejar aún más claro que la región
necesita libertad económica en lugar de ayuda externa.
(1) Director del Proyecto sobre la Libertad Económica Global del Cato
Institute y editor de Global Fortune: The Stumble and Rise of World Capitalism
(2000).
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Octubre 05, 2003
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