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Excelentísimos
señores Jefes de Estado o de Gobierno:
Señor Presidente de la Asamblea General:
Señor Secretario General de las Naciones Unidas:
Señores Delegados:
Pueblos del Mundo:
Primero que
nada felicidades por su elección Señor Presidente.
El
21 de marzo en Monterrey, México, el Presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños
anunció que había "iniciado en Nicaragua una renovación moral, con una cruzada
cívica contra la corrupción pública y privada".
Ese día, el Presidente anunció también que en el espíritu de una nueva Era de
Renovación moral, hacía pocos minutos "una juez nicaragüense acaba de dictar
sentencia condenatoria por actos de corrupción que empobrecen a nuestra gente,
contra 3 ex funcionarios del gobierno anterior y contra otras 3 personas.
La Juez dejó causa abierta contra el ex Presidente Alemán y contra 8
funcionarios más del Gobierno anterior."
El Presidente Bolaños, continuó diciendo:
"Con el fin de continuar con mi política de 'cero tolerancia' con la corrupción
debo regresar cuanto antes a mi país para contribuir con la justicia y la
transparencia en el hito histórico que significa esa valiente decisión."
Hace pocos días otra valiente juez nicaragüense, en un caso paralelo, dictó
penas de cárcel para miembros del núcleo familiar del ex Presidente.
Hoy he venido a esta Asamblea General en nombre de todo un pueblo, para
reafirmar, con hechos, el compromiso de Nicaragua con la Gobernabilidad, la
Transparencia, la Rendición de cuentas y los principios del Estado de Derecho.
Es mucho lo que hay hoy en juego en Nicaragua. No se trata solamente de
castigar a los corruptos y recuperar para mi país el dinero del Estado que fue
desviado y lavado, sino que los resultados de nuestros esfuerzos serán
determinantes en las luchas que, otros pueblos de nuestra región y del mundo,
libren contra ese flagelo.
El éxito en Nicaragua será un incentivo para la comunidad internacional. Un
fracaso de la transparencia en Nicaragua sentaría un mal precedente para la
humanidad.
Por
eso, no hemos estado solos en esta lucha. Al apoyo de más del 84% de nuestra
población muchos países han sumado su respaldo moral y económico encarnando los
valores democráticos que compartimos los pueblos de las Naciones Unidas. A
ellos, al PNUD y a los organismos internacionales que nos han respaldado,
nuestro sincero agradecimiento.
Para que el cambio que hemos iniciado sea irreversible, el apoyo que se nos ha
brindado debe ser continuo y suficiente. Así vamos a preservar ese patrimonio
moral de la humanidad que es la democracia ejercida con honestidad y responsabilidad.
Como parte de ese gran patrimonio, hoy hablamos de desarrollo humano, concebido
como el fin último del Estado, el cual se consigue cuando hay gobernabilidad
democrática, crecimiento económico y equidad social.
Entendemos la gobernabilidad como el resultado de hacer las cosas bien en el
campo político, transparencia, derechos humanos y soberanía; crecimiento como
el resultado de hacerlas bien en el campo económico, financiero, cambiario,
fiscal, monetario y de competitividad; y equidad como el resultado de hacer las
cosas bien en el campo social, de la educación, la salud, la vivienda y en
materia de género.
Progresar en esta triple convergencia que conforma el desarrollo humano, no
podrá ser posible mientras no se elimine la corrupción.
Señor Presidente:
Por su propia naturaleza, el flagelo de la corrupción tiene efectos que
trascienden las fronteras nacionales. En este sentido, le brindamos todo
nuestro apoyo a los trabajos que realiza el Comité Especial, encargado de
negociar una Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción.
Desde este foro, haremos un llamado a la Comunidad Internacional para prestarse
la más amplia asistencia recíproca y cooperación para investigar o juzgar los
actos de corrupción.
Señor Presidente:
Tan abominable como la corrupción es el terrorismo. En este mes recordamos
consternados la tragedia del 11 de septiembre cuando perecieron miles de
personas inocentes, muchas de ellas heroicamente. Esta tragedia, como todo acto
terrorista, nunca debe ser olvidada. Igualmente, la cooperación internacional
para enfrentar este tipo de crímenes debe estar en nuestra agenda permanente.
Por eso resulta indispensable que coordinemos acciones para evitarlos, y
castigar con todo el rigor de la ley estas actividades terroristas que causan
tanto dolor y sufrimiento.
Nicaragua reitera una vez más su irrestricto apoyo a las Naciones Unidas, en
sus actividades encaminadas a combatir el terrorismo internacional en todas sus
formas y manifestaciones.
En Nicaragua, contamos con un "Plan Nacional contra el Terrorismo y Delitos
Conexos", que tiene como objetivo fortalecer la cooperación interinstitucional,
con el propósito de prevenir, combatir y eliminar este flagelo y dar
cumplimiento a las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Señor Presidente:
El caso de Iraq es un desafío y una prueba para todo el Sistema Multilateral
que hemos venido construyendo. De nosotros depende si contribuimos a su
fortalecimiento o propiciamos que se fracture o debilite.
Es cierto que todos estamos a favor de acciones multilaterales, pero también es
indudable que la inmovilidad y la inacción socavan la confianza en nuestra
voluntad colectiva. Es necesario que el Sistema Multilateral dé muestras de su
dinamismo y de su razón misma de ser que es actuar conjunta y concertadamente
para la resolución de los conflictos.
Queremos un sistema capaz de reaccionar con medidas concretas, oportunas y
eficaces ante los peligros que amenacen la paz y la seguridad internacional; un
sistema que no se vea sobrepasado por las circunstancias.
Nicaragua considera que el regreso inmediato y sin condiciones de los
inspectores de armas a Iraq- en un clima que debe ser de total y rigurosa
cooperación -sólo puede considerarse como una parte bien importante de un
esfuerzo mayor dirigido a la eliminación de todo tipo de armas de destrucción
masiva, en el contexto de los intereses globales de la Comunidad Internacional
y del cumplimiento de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad.
Señor
Presidente:
La reforma de las Naciones Unidas es parte también de ese deseo de dar
respuestas efectivas. La reforma se centra básicamente en una nueva estructura
de organización y administración que, sin lugar a dudas, ha permitido
gradualmente a las Naciones Unidas, actuar con mayor unidad de propósitos,
coherencia y agilidad.
Nicaragua, al igual que el Secretario General, considera que queda todavía un
gran potencial de progreso, y todos debemos velar porque el programa de trabajo
de la organización recoja las prioridades establecidas en la Declaración del
Milenio.
Señor Presidente:
Ninguna reforma de las Naciones Unidas sería completa sin la ampliación
largamente esperada del Consejo de Seguridad a fin de que responda plena y
eficazmente a las necesidades actuales y futuras. Igualmente, deben proseguirse
los esfuerzos para revitalizar la Asamblea General y el Consejo Económico y
Social para que la Organización pueda asumir completamente las
responsabilidades que le asignó la Carta.
Nicaragua comparte el interés de los Estados Miembros en el fortalecimiento de
nuestra Organización, para optimizar su labor en el mantenimiento de la paz y
seguridad internacionales, la prevención de conflictos, la promoción del
desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza.
Señor Presidente:
La reciente Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible nos ha llenado de
esperanzas y, a la vez, de preocupaciones. Por una parte logramos observar el
grado de atención que se está dedicando al problema de la degradación del medio
ambiente. Pero por otro lado, el camino hacia la consecución de ese balance
entre el desarrollo y medio ambiente aún es largo y difícil, particularmente
para países de menor desarrollo relativo.
Estamos ante el desafío de generar más riquezas y más empleos, sin deteriorar
el medio ambiente. Esto no podemos lograrlo sin el apoyo de los países
desarrollados que deben contribuir a pagar el costo de los beneficios que
reciben de nuestros esfuerzos.
Por ello, deseo recordar el consenso logrado en Monterrey, donde instamos a los
países desarrollados que aún no lo hayan hecho, a que adopten medidas concretas
para dedicar el 0,7% de su producto interno bruto (PIB) como Ayuda Oficial al
Desarrollo para los países en desarrollo.
Señor Presidente:
Nicaragua está consciente que la situación de violencia, las guerras civiles e
internacionales, el azote del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA),
la sequía y la pobreza que se ha recrudecido en los últimos años, son los
principales problemas que padece el Continente Africano. Sin embargo, vemos con
preocupación que la ayuda y la cooperación internacional para África está
disminuyendo.
Los esfuerzos que los gobiernos africanos están realizando para lograr el
crecimiento económico y la reducción de la pobreza deben de ser correspondidos
y acompañados.
Señor Presidente:
Los esfuerzos a favor del desarrollo también tienen su expresión directa en
Centroamérica donde hemos alcanzado importantes consensos y tomado decisiones
que nos han abierto el camino para poder decir hoy que nuestra región está
entrando en una "nueva era" de su historia.
El 21 de junio recién pasado, realizamos en la Ciudad de Granada, Nicaragua, la
Vigésima Primera Reunión Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de
Centroamérica. La ocasión pudimos consignar nuestro compromiso para avanzar
hacia la consolidación de la Unión Aduanera Centroamericana, que haremos
realidad el 31 de diciembre del año 2003.
Concebimos la Unión Aduanera, como un medio para contribuir al desarrollo
económico y social de nuestros países, pues favorecerá la fluidez del comercio
interregional, reducirá los costos de transporte atribuibles a demoras en
fronteras; facilitará el tránsito de personas y vehículos, al tiempo que
servirá para atraer negocios e inversiones internacionales a la región.
Sin embargo, la prolongada pausa que sufre la recuperación económica mundial,
se ha visto exacerbada en Nicaragua por la inusitada brecha del sector externo
que obedece al alto precio del petróleo importado y a los niveles más bajos de
la historia registrados en el precio del café.
Según datos de don Gabriel Silva, Presidente de los Caficultores Colombianos,
hace 5 años, los consumidores de café pagaban 30 mil millones de dólares
mientras los productores recibían 12 mil millones o sea un 40%. Hoy en día, los
consumidores pagan 65 mil millones de dólares, pero los productores solo
reciben 5 mil quinientos millones o menos del 8.5%.
Esta situación crítica, que está creando desempleo y hambre en zonas
productivas de Nicaragua y otros países productores parece deberse a la
existencia de un cartel de torrefactores, situación que debe remediarse a la
brevedad con medidas de promoción de la competencia en los mercados
consumidores y en el mercado internacional.
Señor Presidente:
Nicaragua felicita a Suiza por su reciente ingreso y a Timor Oriental por su
ingreso futuro como nuevos miembros de nuestra Organización. Su presencia
permitirá que nuevas ideas y enfoques fortalezcan los esfuerzos en pro de un
mundo mejor y, como indicaba Suiza ante esta Asamblea General, enriqueciendo la
universalidad de las Naciones Unidas, en el interés de la humanidad.
En ese mismo sentido, mi país, consciente del principio de universalidad e
igualdad que inspiran a las Naciones Unidas considera prioritario permitir que
los 23 millones de habitantes de la República de China en Taiwán gocen de ese
derecho universal de participar de los asuntos internacionales a través de su
propia representación ante las Naciones Unidas, derechos de participación que
tiene la República Popular de China, cuyo Gobierno nunca ha ejercido ninguna
hegemonía sobre Taiwán.
Señor Presidente:
Nicaragua, como país fundador de esta nuestra Organización, reafirma su
compromiso con su Carta y reitera sus aspiraciones a ser miembro no permanente
del Consejo de Seguridad durante las elecciones que se realizarán durante su
sexagésimo período de sesiones.
Al
inicio de mi participación hablé de "una Nueva Era" de renovación moral en
Nicaragua inspirada en los valores de las Naciones Unidas. Por ello considero
que cuando hablamos de fortalecer la democracia, de reformar la organización,
de luchar contra la corrupción, el terrorismo y el narcotráfico, de detener el
armamentismo o de dar respuestas conjuntas, oportunas y eficaces a los peligros
que nos amenazan, estamos hablando realmente de una misma idea: la de formar
parte solidariamente de una organización que detenta y custodia la fe y la
acción colectiva basada en los principios que reunieron un día a nuestros
pueblos para forjar las Naciones Unidas.
Muchas Gracias!!!
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Septiembre 30, 2002
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