RESUMEN
¿Es
usted una persona angustiada? ¿Qué es lo que le causa angustia?, ¿Cómo le
afecta en su comportamiento, en su estado físico y psíquico? ¿Qué ha hecho
por controlarla?, serían algunas preguntas que quizás ya se habrá hecho y
desde luego, ha obtenido repuestas para no dejarse atrapar más por la
angustia.
Considero, que al haberse detenido a leer este artículo, es porque
probablemente, usted es prisionero de la angustia , quiere liberarse de ella
y por supuesto crecer sin ataduras , libre de todo aquello que lo afecta
mientras permanezca en esta dimensión
Física.
En esta oportunidad en pro de su crecimiento, se han tomado las
aportaciones que nos lega el grupo Psicoavtiva 2001 y para ello hemos
trascrito lo que al respecto sobre este tema nos proporciona, que al
analizarse, reflexionarse y poner en práctica esa voluntad de no dejarse
atrapar más por la angustia, entonces, en algo se ha contribuido en su
crecimiento.
ALCANCES, TIPOS DE TRASTORNOS, REPERCUSIONES
Se nos comenta que
clínicamente
la angustia es el miedo sin saber a qué. El miedo normal es una reacción con
componentes psicológicos y corporales. El miedo y la angustia forman parte
de la respuesta normal del individuo, con reacciones necesarias para la
supervivencia.
Como en todas las neurosis, una reacción que originalmente es normal y útil
para la supervivencia se desvirtúa al aumentar tanto en intensidad y
frecuencia que, en lugar de ser un mecanismo defensivo provechoso, se
convierte en una fuente de sufrimiento y de incapacidad. Si esta respuesta
desproporcionada se hace crónica estamos ante una neurosis de ansiedad o
neurosis de angustia.
Se sabe, que las neurosis
de angustia suelen predominar en el sexo femenino y su edad de inicio es
entre los 20 y los 40 años. Las cifras que se tienen oscilan entre un 15 y
un 25% de probabilidad de incidencia de los trastornos de ansiedad a lo
largo de la vida.
Lo cierto, que la angustia puede aparecer de dos formas: en un
estado permanente de ansiedad o en ráfagas de angustia, separadas por
intervalos de aparente normalidad.
CRISIS DE LA ANGUSTIA
Consiste
en la aparición repentina de la ansiedad en su máxima intensidad. La típica
crisis se presenta generalmente de modo repentino, sin síntomas previos de
aviso. No es raro que se desencadene durante el sueño, despertándose el
paciente con los síntomas en toda su intensidad.
Estas crisis se viven por
el paciente como una señal de muerte inminente, la intensidad de sufrimiento
es equivalente a la de alguien que nota que lo van a matar. Se acompaña de
síntomas corporales de pánico: taquicardia, palpitaciones, respiración
acelerada, sensación de ahogo o falta de aliento, náuseas o molestias
abdominales, mareo, desmayo o aturdimiento, palidez, manos y pies fríos,
sensación de opresión precordial que en ocasiones llega a ser dolor
precordial, sudoración, parestesias (sensación de entumecimiento u
hormigueo), miedo a perder el control o "volverse loco" y miedo a morir.
La crisis suele durar
unos minutos, pero puede persistir durante horas. Es tan viva la sensación
de peligro para la vida durante la crisis (sobre todo por el dolor
precordial), que el paciente acude a varios médicos no quedando tranquilo si
se le afirma que no tiene nada del corazón, pues no le parece posible que
síntomas tan alarmantes como los suyos no tengan una causa orgánica grave.
ANSIEDAD GENERALIZADA
Son manifestaciones
permanentes, pero más leves, de ansiedad. Los síntomas no se presentan de
forma tan aguda, producen una sensación de malestar generalizado y los
síntomas suelen ser: palpitaciones, palidez, ganas de orinar, diarrea,
sudor, temblor, dificultad para concentrarse, hablar o incluso para
respirar. Lo frecuente es que se combinen las crisis de ansiedad con el
estado ansioso generalizado y que el paciente entre sus crisis no esté
normal, si no angustiado ante cualquier estímulo (ir en metro, alejarse de
casa, acudir a una entrevista, etc.).
Para el diagnóstico de
este trastorno lo primero que se debe observar es que el sujeto haya estado
padeciendo la mayoría de los días, por no menos de seis meses, de una
ansiedad excesiva y sobrepreocupación en relación a una amplia gama de
situaciones y actividades.
A su vez, el individuo
tiene que haber tenido dificultades para controlar ese estado de constante
preocupación y aprehensión, acompañados de al menos otros tres síntomas
tales como inquietud, fatiga prematura, desconcentración, irritabilidad,
tensión muscular y trastornos en el sueño.
LAS
FOBIAS
¿Qué
son?: simplemente, Son respuestas ansiosas superiores a lo normal frente a
un estímulo concreto: viajar en avión, estar en lugares cerrados, etc. aquí
se encuentran las agorafobias, las fobias simples y las
fobias sociales.
-
Agorafobia:
es un tipo de trastorno de ansiedad muy frecuente. Puede tratarse de miedo
a estar en espacios abiertos, o miedo a estar en espacios o situaciones
donde la huída se difícil porque implica un compromiso. Como la persona
tiene miedo a padecer la crisis y a no poder ser ayudado, acaba por
recluirse en su casa sin salir. Las situaciones que son más
comúnmente evitadas son el encontrarse lejos del hogar, en un ascensor, en
un avión, automóvil, en un lugar cerrado, en medio de una multitud o en
espacios abiertos. Algunos sujetos pueden enfrentar estas situaciones pero
a expensas de sufrir severas ansiedades, miedo o síntomas equivalentes.
-
Fobias simples:
es un miedo específico a algo, a las arañas (aracnofobia), al agua
(hidrofobia), al fuego (pirofobia), a la sangre (hematofobia), a viajar en
avión, etc. La fobia específica es más frecuente que la fobia social y
pueden desarrollarse tras haber presenciado o sufrido un evento
traumático.
-
La fobia específica se
caracteriza por un marcado y persistente miedo
irracional y excesivo, originado por la
presencia o anticipación a objetos o situaciones concretos. El estar
frente al estímulo fóbico provoca en el sujeto una respuesta ansiosa. La
mayoría de las veces este estímulo es evitado, pero si es experimentado se
desencadenará un episodio de intensa ansiedad.
- Fobias sociales:
es el miedo por parte del sujeto a estar expuesta bajo la observación de
otros. La fobia social suele aparecer típicamente en la adolescencia, y
puede haber antecedentes infantiles de timidez o inhibición social. La
aparición de la fobia social puede surgir bruscamente luego de haber
experimentado una situación humillante o estresante, o bien puede aparecer
lentamente.
- Un sujeto que
padece de fobia social, al estar frente a un evento en público, ya sea
hablar frente a un grupo de gente, comer, beber o escribir, experimenta
una constante preocupación por la posibilidad de que los demás los
perciban como loco, ansioso, débil, además suele creer que la situación
puede resultar embarazosa. Ante las situaciones sociales temidas es muy
común el enrojecimiento.
TRANSTORNOS
POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
Se nos comenta, que esto ocurre cuando la persona ha sufrido de
forma real una acontecimiento traumático en el que su vida ha corrido
peligro, y aunque fue un episodio aislado, la experiencia vuelve en forma de
pesadillas y miedos.
Se incluye también como
traumático el hecho de haber tomado conocimiento de una situación horrorosa
inesperada que haya sufrido una persona significativa. Dentro de estos
traumas están incluidas las catástrofes naturales, las violaciones, ser
secuestrado, las experiencias de combate, las torturas, diagnósticos de
enfermedades mortales y los accidentes serios. A
veces se instauran las adicciones a drogas para poder olvidar.
Existen personas que se enfrentan a experiencias traumáticas muy
graves que no presentan este tipo de trastorno y algunas personas que
experimentan sucesos menos catastróficos pero debido al significado
subjetivo del acontecimiento, sufren de un trastorno por estrés
postraumático.
Este trastorno posee un
comienzo agudo. Puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la
infancia. Se diagnostica cuando una persona desarrolla determinada
sintomatología, después de haber experimentado una situación que podría ser
categorizada como traumática.
La respuesta
sintomatológica al evento traumático es la reexperimentación intensa del
mismo a través de recuerdos, pesadillas y malestar psicológico intenso al
exponerse a estímulos parecidos o asociados. Puede aparecer una incapacidad
para recordar aspectos importantes del trauma, reducción del interés en
actividades antes placenteras, desapego, sensación de un futuro de
desolación y restricción de la vida afectiva.
Un criterio para el
diagnóstico de este trastorno es la duración de estos síntomas, ya que debe
prolongarse por más de un mes, de lo contrario se trataría de un trastorno
por estrés agudo.
TRANSTORNO
POR ESTRÉS AGUDO
Al igual que en el
trastorno por estrés postraumático, en el trastorno por estrés agudo el
individuo experimenta nuevamente el acontecimiento traumático acontecido con
anterioridad, respondiendo con horror, un intenso miedo y desesperanza.
Los
síntomas más comunes son la reducción de la expresión de los sentimientos,
la reducción de la conciencia, desrealización (sensación de que el entorno
es irreal o extraño), despersonalización (sensación de irrealidad o falta de
familiaridad consigo mismo) y amnesia disociativa (incapacidad de recordar
el evento traumático). Para hacer el diagnóstico las alteraciones deben
durar entre dos días como mínimo y no más de cuatro semanas.
Las personas con este
trastorno pueden tener sentimientos de desesperación, muchos se sienten
culpables por haber sobrevivido al evento, o por no haber prestado la
suficiente ayuda a otros que estuvieron allí. A veces hasta llegan a
sentirse responsables de las consecuencias de lo que sucedió.
Existe un alto grado de
probabilidad que sujetos con este trastorno, sufran un trastorno por estrés
postraumático.
El tratamiento de este trastorno es similar al utilizado
para el estrés postraumático, pero a su vez se debe tratar los síntomas
disociativos. Generalmente se ofrece una combinación entre la
psicofármacoterapia, la psicoterapia y la psicoeducación. Los recibir un
apoyo adicional.
TRANSTORNO DE ANSIEDAD INDUCIDO POR SUSTANCIAS
Se caracteriza por la
presencia de síntomas ansiosos secundarios a los efectos fisiológicos
directos de una sustancia (droga o medicamento).
Dependiendo de la
naturaleza de la sustancia, puede incluir crisis de angustia, fobias,
obsesiones y/o compulsiones, tanto durante la intoxicación como en los
períodos de abstinencia. Los síntomas han de persistir más de un mes después
del período agudo de abstinencia o intoxicación para diagnosticar este
trastorno, o que han de ser claramente excesivos en función al tipo y la
cantidad de sustancia ingerida.
La sintomatología ansiosa
producida por la abstinencia o la intoxicación de las sustancias suele ser
transitoria y remite después de ser metabolizada la sustancia,
reestableciéndose el equilibrio fisiológico del organismo.
Las sustancias más
comunes que producen la aparición de un trastorno de ansiedad son: alcohol,
anfetaminas y derivados, alucinógenos, cafeína, cannabis, cocaína,
fenciclidina y derivados, inhalantes, y otras sustancias desconocidas. En el
caso de la abstinencia, las sustancias que pueden desarrollar un cuadro
similar son el alcohol, cocaína, sedantes, hipnóticos y ansiolíticos.
También se incluirían las sustancias volátiles como la gasolina, las
pinturas, insecticidas, etc. La sintomatología
principal de este trastorno es un sentimiento de compulsión subjetiva, al
que se ofrece resistencia, para persistir en una idea, efectuar alguna
acción, recordar una experiencia o rumiar acerca de un asunto abstracto.
Los pensamientos no son deseados, y son percibidos por el paciente como
inapropiados y carentes de sentido. La idea obsesiva es reconocida como
ajena a la personalidad, pero proveniente de dentro de sí misma. Las
acciones obsesivas pueden adquirir un carácter casi ritual con el fin de
aliviar la ansiedad, por ejemplo, lavarse las manos. Las tentaciones por
desechar los pensamientos que no son aceptados conducen a una lucha interna
acentuada.
TRANSTORNO OBSESIVO COMPULSIVO
Las
obsesiones
son pensamientos, ideas, sensaciones o sentimientos recurrentes que provocan
gran ansiedad, son intrusivos y las personas los califican como ajenos a su
control, aunque saben que son producto de su mente.
Las
compulsiones
son conductas o actos mentales de carácter recurrente, conscientes y
estereotipadas, que se llevan a cabo con el fin de calmar o prevenir la
ansiedad, nunca por placer o gratificación. Cuando el individuo se resiste a
realizar la compulsión su ansiedad se intensifica. Las compulsiones más
comunes son las relacionadas con tareas de lavado o limpieza,
comprobaciones, exigencias de certeza, el orden de los objetos y actos
repetitivos.
Grupos de apoyo para el
paciente como para la familia sirven para poder identificarse con otros que
pasaron por la misma situación y para no sentirse aislados, además de
Este trastorno puede llegar a ser muy perturbador, debido a la gran cantidad
de tiempo que las obsesiones pueden y las compulsiones pueden provocar en
las rutinas normales del sujeto, en su trabajo o sus relaciones sociales.
Por ello suelen ocasionar un deterioro de sus actividades cognoscitivas en
donde necesitan del empleo de la concentración, como son la lectura o el
cálculo.
Algunos sujetos acaban
evitando o alejándose de objetos o situaciones que les provocan obsesiones y
compulsiones, pudiéndose generalizar este comportamiento evitativo,
limitando seriamente la actividad global del individuo. Las preocupaciones
hipocondríacas son frecuentes y se revelan en las repetidas visitas médicas.
TRATAMIENTO
Se
nos sugiere, que durante las crisis de angustia se pueden administrar
medicamentos ansiolíticos o tranquilizantes para proporcionar alivio
sintomático al paciente. Posteriormente el tratamiento ha de ser
psicoterapéutico con técnicas cognitivo-conductuales como la relajación, la
exposición a estímulos angustiantes la desensibillización sistemática, el
biofeedback, entrenamiento asertivo, etc. Las técnicas de relajación y el
entrenamiento en respiración son fundamentales para el alivio ante las
crisis, el miedo y la ansiedad anticipatoria.
Igualmente se recomienda
la terapia familiar y terapia de grupo para ayudar a las personas afectadas
y a sus familiares a adaptarse a las dificultades sicosociales que trae
aparejado este trastorno.
La combinación de estos
tipos de tratamientos ayuda del 70 al 90% de las personas afectadas. Se
puede apreciar una mejoría significativa de 6 a 8 semanas después de
iniciarse el tratamiento.
BIBLIOGRAFÍA
Belloch, A., Sandín, B. (1996): Manual de psicopatología.
McGraw-Hill Interamericana. España.
CIE 10, Trastornos mentales y del comportamiento.
Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. (1992) Organización
Mundial de la Salud. Madrid. Mediator.
DSM-IV,
Manual diagnóstico y estadístico
2001de
los trastornos mentales.
(1997). Barcelona. Masson.
Vila, J., Fernández, M. (1990): Activación y conducta.
Madrid. Alhambra.
**Nota: Tomado de PsicoActiva 2001
Septiembre 23, 2002
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