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Señor
Presidente de la Cumbre,
Señor Secretario General de la Cumbre,
Señoras y Señores:
Desearía
darle las gracias, señor Presidente, por la ocasión que se me concede hoy de
dirigirme a los participantes en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible.
La
economía mundial ha registrado un crecimiento significativo en los países
desarrollados y en algunos países en vías de desarrollo durante el decenio
posterior a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y
el Desarrollo (CNUMAD). Pese a ello, hay todavía 1 200 millones de personas
que deben sobrevivir con un dólar al día tan solo, de las cuales 815
millones están subnutridas. Estas personas, que se encuentran principalmente
en los países en vías de desarrollo, se enfrentan a una permanente
degradación de sus recursos naturales y su medio ambiente. Sus instituciones
son débiles. Las infraestructuras, especialmente los mercados, son
deficientes. Las tecnologías son inadecuadas. Las desigualdades sociales
resultan acentuadas por los conflictos, que continúan frenando la progresión
hacia los objetivos de Río.
El mandato
de la FAO, relativo a la agricultura, la pesca, los bosques, la seguridad
alimentaria y el sector rural, otorga un lugar primordial a las actividades
encaminadas a favorecer el desarrollo sostenible en los planos nacional,
regional y mundial. La Organización participó activamente en el proceso
preparatorio de la CNUMAD, que desembocó en la aprobación del Programa 21,
de acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente y de principios
forestales en la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Río.
La FAO, en
esa ocasión, fue designada coordinador sectorial de los capítulos 10
(planificación y ordenación integradas de los recursos de tierras), 11
(lucha contra la deforestación), 13 (desarrollo sostenible de las zonas de
montaña) y 14 (agricultura y desarrollo rural sostenibles). Asimismo, la FAO
es uno de los organismos asociados para la aplicación de las medidas
previstas en los capítulos 12 (lucha contra la desertificación y la sequía),
15 (diversidad biológica), 17 (océanos y mares), 18 (agua dulce) y 19
(productos químicos tóxicos).
En atención
a una de las recomendaciones de la CNUMAD, relativa al fortalecimiento de
los mecanismos institucionales, la FAO creó en 1995 el Departamento de
Desarrollo Sostenible y decidió integrar las cuestiones referentes a la
sostenibilidad en actividades ambientales relacionadas con los recursos
naturales y las cuestiones socioeconómicas. El acento recae especialmente en
la promoción e integración de conceptos, enfoques, estrategias y métodos
apropiados para garantizar la sostenibilidad de las actividades sectoriales
realizadas por las dependencias técnicas de la Organización, así como en la
provisión de asesoramiento a los Estados Miembros sobre políticas de
desarrollo.
Planificación y ordenación integradas de los recursos de tierra
En el marco
de la aplicación del Programa 21, la FAO ha participado en la evaluación de
los recursos de tierra, especialmente mediante la Iniciativa de
fertilidad de suelos, que ha ayudado a una veintena de países del África
subsahariana a aumentar su productividad y promover la agricultura de
conservación, a fin de reducir la degradación de los suelos y favorecer la
fijación del carbono. En particular, se ha concedido prioridad a la
conservación y a la utilización eficaz de los recursos hídricos, y más
concretamente a la ordenación de los planes de riego, las áreas de captación
y las cuencas hidrográficas.
Ordenación forestal
La FAO apoya
y fomenta también los procesos participativos para la ordenación sostenible
de todos los tipos de bosques, gracias a su programa Red sobre los
bosques, los árboles y la población y a la elaboración de un Código
modelo de prácticas de aprovechamiento forestal. La FAO preside también
la Asociación de Colaboración en materia de Bosques al servicio del
Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques.
Desarrollo sostenible de las zonas de montaña
La
Organización ha contribuido a reforzar la toma de conciencia sobre la
importancia de los ecosistemas de montaña y sobre los obstáculos con que
tropieza el desarrollo de las poblaciones de montaña, especialmente para
velar por la conservación de las reservas de agua dulce y de la diversidad
biológica del planeta. La FAO, organismo principal de las Naciones Unidas en
relación con el Año Internacional de las Montañas (2002), participa
igualmente en la puesta en marcha de la Iniciativa sobre las Montañas
en el marco de esta Cumbre.
Agricultura y desarrollo rural sostenibles (ADRS)
Los
esfuerzos desplegados por la FAO para promover la agricultura y el
desarrollo rural sostenibles se han traducido en la organización de la
Cumbre Mundial sobre la Alimentación y el apoyo a la aplicación del Plan
de Acción de la Cumbre. La FAO proporciona apoyo a los países de bajos
ingresos y con déficit de alimentos con objeto de incrementar de manera
sostenible su producción agrícola por medio de su Programa Especial para
la Seguridad Alimentaria, que se está ejecutando en 69 países, de los
cuales más de la mitad se encuentran en África. La protección integrada de
los cultivos, la agricultura biológica, la integración de las cuestiones de
género en el desarrollo y la promoción de la conservación y la utilización
sostenible de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura
son ejemplos de la actividad de la FAO en cuanto coordinador sectorial del
capítulo 14. Uno de los resultados concretos de estos esfuerzos es el
Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación
y la Agricultura, aprobado en noviembre de 2001 y en curso de
ratificación.
Desearía
señalar además la elaboración por la FAO del Código de Conducta para la
Pesca Responsable, importante contribución a la aplicación del capítulo
17 (océanos y mares).
Señor
Presidente:
Un gran
número de las personas aquí presentes participaron también en la Cumbre
Mundial sobre la Alimentación: cinco años después. Cabe felicitarse por
ello. Los objetivos de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible y de
la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después son
complementarios, pues ambas guardan relación con la erradicación de la
pobreza, principal desafío para el mundo y condición sine qua non para el
desarrollo sostenible, en especial en los países en desarrollo.
En la Cumbre
de Roma, la comunidad internacional ha atacado en su raíz los problemas de
la extrema pobreza, el hambre y la malnutrición crónicas que siguen azotando
a unos 800 millones de personas, en su mayoría habitantes de las zonas
rurales.
En la
Declaración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años
después se invita a todas las partes –gobiernos, organizaciones
internacionales, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado– a
redoblar sus esfuerzos y actuar como alianza internacional contra el hambre
a fin de alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación,
reiterado en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. En la
Declaración de la Cumbre se pide igualmente que se adopten medidas
específicas para reforzar la voluntad política y movilizar los recursos
necesarios a fin de reducir a la mitad el número de personas subnutridas
antes del año 2015.
En el
Programa para la aplicación de las decisiones de la Cumbre Mundial sobre el
Desarrollo Sostenible se reafirma el mencionado objetivo de desarrollo del
milenio y se subraya que el desarrollo agrícola y rural sostenible desempeña
un papel indispensable en la adopción de una estrategia integrada de aumento
de la producción de alimentos con vistas a mejorar la seguridad alimentaría
y la inocuidad de los alimentos de forma sostenible.
¿Cómo es
posible realizar esos objetivos interdependientes? En otras palabras: ¿qué
compromisos concretos estamos dispuestos a contraer hoy para alcanzar esos
objetivos?
Es precisa en primer lugar la voluntad política:
Corresponde
en efecto a los gobiernos, en cooperación con la sociedad civil y el sector
privado y con el apoyo de la comunidad internacional, garantizar la
seguridad alimentaria en el plano nacional. Para ello es necesario reducir
en más de 22 millones al año el número de personas que padecen hambre, a fin
de lograr el objetivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación antes del año
2015. Los asociados en el desarrollo deben asimismo promover una mejora
paralela correspondiente de los indicadores que permita seguir y medir los
progresos realizados hacia la consecución del citado objetivo.
Los
gobiernos, las organizaciones internacionales y las instituciones
financieras deberían utilizar sus recursos de manera eficaz, mejorar sus
logros y reforzar su cooperación, así como desplegar esfuerzos concertados
para luchar contra el hambre y reforzar el papel primordial de la
agricultura y del desarrollo rural sostenibles en la seguridad alimentaria.
En este sentido, es preciso subrayar el papel de las tres instituciones que
se ocupan de la alimentación y la agricultura y que tienen su sede en Roma,
esto es, la FAO, el PMA y el FIDA.
Recursos:
La lucha
contra el hambre y la pobreza será vana si no se hace todo lo necesario para
colocar a las mujeres, especialmente las mujeres rurales, en el centro mismo
del proceso. Esta fue la conclusión que se extrajo de uno de los actos
colaterales de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años
después que suscitaron mayor atención, titulado Las mujeres del medio rural:
colaboradoras decisivas en la lucha contra el hambre y la pobreza.
La FAO ha
elaborado un proyecto de Programa de lucha contra el hambre que
abarca cinco esferas de acción prioritarias: 1) la productividad agrícola en
las comunidades rurales pobres; 2) la ordenación y conservación de los
recursos naturales; 3) la mejora de las infraestructuras rurales y del
acceso a los mercados; 4) la generación y difusión de conocimientos; y 5) el
acceso de las personas más necesitadas a los alimentos.
Este
Programa exige inversiones públicas adicionales del orden de 24 000 millones
de dólares. Observo con satisfacción que las cuatro medidas prioritarias del
Programa de lucha contra el hambre son similares al componente relativo a la
agricultura de la iniciativa AESAB del Secretario General de la Organización
de las Naciones Unidas. Las inversiones en esas cuatro esferas prioritarias,
que ascienden a 18 500 millones de dólares EE.UU., se traducirían en la
reducción rápida y sustancial del hambre y de la pobreza extrema. Es preciso
subrayar que las inversiones adicionales necesarias deben repartirse
equitativamente entre los gobiernos de los países en desarrollo y los
donantes de fondos. La realización del objetivo de la Cumbre Mundial sobre
la Alimentación proporcionará beneficios anuales que se estiman en 120 000
millones en el conjunto de la economía mundial.
Por último,
señor Presidente, la FAO, en cooperación con sus asociados, ha puesto en
marcha dos iniciativas elaboradas durante la fase preparatoria de esta
Cumbre: una en favor de la agricultura y el desarrollo rural sostenibles (ADRS)
y otra denominada Alianza Internacional para el Desarrollo Sostenible en
las Regiones de Montaña. Se trata de dos alianzas mundiales de asociados
libres de adherirse a actividades específicas de colaboración. Diversos
gobiernos, organizaciones intergubernamentales y organizaciones de la
sociedad civil han expresado un decidido interés y un firme apoyo a estas
iniciativas. Me atrevería a esperar que los procesos que se han puesto en
marcha aquí se traducirán, durante los próximos cinco años, en mejoras
concretas y mensurables de la puesta en práctica del Programa 21 y en la
consecución de los objetivos de la Declaración del Milenio.
Les
agradezco su amable atención.
Septiembre 02, 2002
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