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A
nadie con un
mínimo de sentido común y algo de perspicacia, se le habrán podido escapar dos
elementos de gran trascendencia en torno a la gestación, discusión y finalmente
aprobación por la cámara de representantes de la TPA, más conocida como el Fast
Track.
El
primer elemento está referido a la etapa de la presidencia de Bill Clinton.
Dejando de lado las sutilezas estratégicas de las conveniencias
coyunturales entre republicanos y demócratas, hay que hacer hincapié en la
situación de creciente déficit comercial de la economía USA. La crisis mejicana
por un lado y la necesidad de penetrar agresivamente en los mercados Asiáticos
y Latino Americanos por el otro, marcan el inicio de un giro de 180º en la
hasta entonces liberal política económica de Los Estados Unidos. Baste a este
respecto señalar que Clinton en esta batalla del Fast Track, se enfrentó al ala
liberal de su partido y se apoyó en los sectores más conservadores del
republicanismo. La cuestión aparece ya como una cuestión de Estado por encima
de los intereses de tal o cual gran empresa.
El Tratado de
Libre Comercio y toda la discusión sobre el trato de China como nación
favorecida, fueron los antecedentes de este giro que con Bush en la presidencia
y sobre todo después del 11 de setiembre, avanzaría a toda velocidad.
El segundo
elemento a destacar es la invocación del presidente Bush a favor del
otorgamiento de la llamada "vía rápida", referida al concepto de Seguridad
Nacional.
A mi modo de
ver esta invocación, además de no poder ser obviada, tiene en si misma una
importancia trascendental. En la práctica es el "Diktak" de los EE.UU. al resto
del mundo y en especial para el ALCA y toda Latino América.
Si prestamos
atención a las reservas y a los mecanismos de protección establecidos en el TPA,
no podremos albergar ninguna duda sobre el carácter ultraproteccionista de esta
Ley, algunas de estas medidas ya fueron anticipadas antes de la entrada en
vigor de la misma, tal es el caso de los aranceles (hasta un 30%) sobre los
productos siderúrgicos. Otras que afectan muy gravemente a las zarandeadas
economías centro y sudamericanas, son anunciadas con extrema dureza bajo el
epígrafe de "sectores sensibles".
4. Agricultura
(Sección 4) o Procedimiento especial.
La novedad que introduce es el detallado seguimiento de las negociaciones en
agricultura en especial dentro del proceso del ALCA y de la OMC, con un listado
de productos? sensibles? para los cuales se establece un mecanismo especial de
notificación y consulta entre el poder ejecutivo y el congreso así como la
evaluación del impacto de la negociación.
Sectores sensibles
1.- Los
productos agrícolas para los cuales se establecieron disposiciones especiales
son de alto potencial de crecimiento para muchas de las exportaciones de la
región latinoamericana.
2.- Los
productos que están incluidos en la lista son los siguientes: carne vacuna,
leche en polvo, leche concentrada, azúcar, quesos, miel, maní, aceite de soja,
de maní, de girasol y de algodón, otros lácteos, preparados con cacao, azúcar y
leche, jarabes de igual tipo, lana, cítricos y algodón.
3.- También
están incluidos como productos sensibles los textiles para los cuáles requieren
reglas de origen más estrictas para ciertos productos provenientes de países de
África y del Caribe, y acero para el cuál se propone la adopción de medidas de
control de importaciones.
Cuando uno se
pone a reflexionar sobre el estricto contenido del Fast Track,
independientemente de su claro significado político, no puede menos que
asombrarse ante el entusiástico beneplácito de todos los gobiernos Latino
Americanos. Y una de dos, o se han vuelto locos o es que son masoquistas. Y
como pienso que no son ni lo uno ni lo otro, me veo obligado a decir que para
algunos, ponerse de rodillas es un gran negocio, aunque sea a costa de los
pueblos.
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Agosto 26, 2002
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