eñor
Presidente del Congreso Nacional.
Excelentísimo
señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, es sumamente justo
que usted nos acompañe hoy día; al fin y al cabo esta nación fue hecha con la
espada venezolana y con el genio también de su país.
Señor
presidente de la República del Perú. También fue necesario justo que usted nos
acompañe en este día, al fin y al cabo que fuimos uno y siempre vamos a serlo.
Lo único que falta es separar, es borrar una frontera artificial que divide
nuestro lago sagrado, nuestra etnia aymara y nuestros dos grandes pueblos.
Tarde o temprano, pero eso va a suceder.
Su alteza real
el príncipe de Asturias, bienvenido y gracias por acompañarnos. Una visión de
los siglos, un hombre y una nación convertidos en entrañable amigo de Bolivia.
También deseo
saludar a los presidentes -aquí decimos ex presidentes, pero son presidentes-
don Jorge Quiroga Ramírez, don Jaime Paz Zamora y doña Lidia Gueiler Tejada.
También deseo
saludar a los vicepresidentes de la república de Panamá y de la República de
Chile.
Saludo a los
señores ministros de Estado, enviados especiales, al honorable cuerpo
diplomático, representantes de organismos e instituciones internacionales. Lo
hago con todo cariño, porque Bolivia no tiene amigos tiene hermanos.
Señores
presidentes del Honorable Senado Nacional y de la Honorable Cámara de
Diputados, les envidio su presidencia, comencé de diputado fui senador y
alguien me hizo Presidente de la República.
Señor Fiscal
General de la República que enfrenta el eterno desafío de defender a nuestra
sociedad. Señor presidente de la Corte Suprema de Justicia el tercer poder, el
poder que queremos reclamar, que podemos lograr y que sé que ustedes la
conducen porque la única servidumbre que no mella es la servidumbre a la ley.
Señor miembros
del Alto Mando Militar, les saludo con respeto y afecto. Señores autoridades
nacionales, departamentales y locales.
Y especialmente
quiero saludar a las autoridades eclesiásticas que nos acompañan y que han
tenido un rol tan importante en este largo camino de buscar la democracia, la
libertad y la prosperidad.
Ser Presidente
Constitucional es un enorme honor, pero también es un enorme desafío. Al ser
por segunda vez presidente de Bolivia, me uno a grandes hombres: Víctor Paz
Estenssoro, Hernán Siles Zuazo, hombres de la revolución nacional, que hubieran
estado orgullosos de acompañarnos aquí hoy día, y también, guardando las
distancias, a los hombres tan grandes como Montes, Frías y Andrés de Santa
Cruz.
Pero el desafío
es tremendamente grande, porque nos encontramos en un momento muy, muy difícil
en la historia boliviana. Ronda una crisis tremenda en nuestra América, una
crisis que está devastando ahorros y está devastando economías de países mucho
más poderosos que nosotros. Una crisis que espero y confío, como nos dijo el
presidente Quiroga, que estamos preparados para resistirla; pero,
Dios
mío, no hay que subestimarla!
Tenemos que
estar unidos, tenemos que unirnos, porque esta crisis es la crisis del colapso
económico, contagioso, peligroso y terminal. Yo espero, con la ayuda de todos
ustedes, con la unión de todos, podamos resistir y superar esta crisis
económica que ronda en toda Latinoamérica.
Yo también
quiero decirles que estoy orgulloso de ser presidente de un país que sabe
vencer las adversidades. Estoy muy consciente de que tengo un largo camino que
caminar y muchas promesas que cumplir. Y yo quiero pedirle la ayuda de todos
ustedes. Es el cuarto año de una recesión económica, el desempleo ha subido
tres veces a diario se cierran empresas y la gente anda desesperada,
decepcionada con su país, con sus líderes y con ellos mismos. Eso no puede ser.
Sabemos que
tenemos que prepararnos, como lo haríamos si hubiera la invasión de una
potencia extranjera que quisiera dominar Bolivia, nos uniríamos. ¿Quién sería
el boliviano que no se uniría a Bolivia en un momento como ese?, y ¿quién es el
boliviano que no se va a unir, que no se va a juntar, para derrotar esta
situación de crisis nacional y de crisis internacional?
Yo quiero
reconocer y agradecer el gran esfuerzo que se ha hecho en Bolivia, donde dos
partidos adversarios tradicionales han puesto a un lado sus afectos y
desafectos por el bien de nuestro país, por unirnos, por buscar un plan que es
la síntesis de dos proyectos nacionales, un plan para salvar Bolivia y para
devolverle la esperanza a nuestro país. Quiero celebrarlo y quiero agradecer a
Jaime Paz, al Movimiento de Izquierda Revolucionario, también a Johnny
Fernández, y a la UCS, que se han unido a este esfuerzo para dar gobernabilidad
a Bolivia.
Y la verdad es
que la gobernabilidad que tenemos es un poco como la ropa que llevo: cómoda
pero ajustada. Sé que no es suficiente; es necesaria, pero no es suficiente.
Tenemos que llegar e invocar a la gente de la oposición, que sé que son tan
patrióticos o más que nosotros. A Manfred Reyes Villa y la Nueva Fuerza
Republicana, los invoco a que busquemos un proyecto común de salvar Bolivia de
los terribles riesgos y peligros que le asechan, el desempleo, la desocupación,
la crisis económica, la corrupción y la exclusión social.
Ha llegado la
hora de unirnos ante este invasor que puede ser una crisis como no nos hemos
imaginado, unirnos para resistir a todo ese embate que, ojalá, tengamos la
fuerza de hacerlo.
Bolivia es un
país que siempre a vencido las adversidades y por eso también convoco a la
gente del Movimiento al Socialismo, para que se unan en este momento de
emergencia, en este momento de necesidad, porque yo he hecho la campaña, me han
hablado en el campo: "¿cómo podemos sobrevivir, si nadie compra nuestros
productos, si no tenemos los servicios básicos?". Es mucho mejor, compañeras y
compañeros, construir caminos que destruir caminos. Ese es el futuro de
Bolivia: construir un camino luminoso para nuestro país.
También quiero
convocar al presidente Quiroga, que deje a un lado un muy justificado criterio
de reconstruir su proyecto político, su partido. Ahora Bolivia lo necesita,
únanse, vengan. Sé que no hay mucho que compartir, pero sé que no hay nada más
noble que el servicio a la República.
Esto es un
desafío de generar empleos. ¿Cómo no nos vamos a entender todos, para hacer
algo que significa obras para Bolivia, obras para todos, pero empleos ante
todo, empleos, empleos, empleos, en las provincias, en el campo y en las
ciudades?, ¿cómo no nos vamos a unir para un fin tan noble que es el empleo?
Porque ustedes
saben que el empleo no es únicamente el pan nuestro de cada día. Eso es muy,
muy importante, sabemos eso. Pero es la dignidad del hombre, su lugar en el
sol. ¿Qué es un hombre que no tiene un trabajo?, ¿qué es una mujer que no tiene
una forma de ayudar y alimentar a su familia? Ante todo haremos andar esta
economía, haremos obras para la gente. Los uninominales de todos los partidos
van a ser atendidos, queremos llevar obras a todas las regiones. Yo creo que
siempre es mejor, es más difícil, pero es siempre es mejor construir que
destruir.
Yo me he
comprometido a comenzar estos grandes programas en 90 días. Pero no lo puedo
hacer solo. No lo puedo hacer con la ayuda generosa y comprensiva del MIR, ni
de UCS, ni de todos, si no estamos todos unidos y trabajando. Nosotros tenemos
un compromiso y necesitamos la ayuda de todos.
Otro compromiso
que no puede esperar y que necesita la ayuda de ustedes es la lucha contra la
corrupción. Yo lo he invitado a Carlos Mesa que es un hombre sin partido, que
nunca había estado en el gobierno, como abanderado de la lucha contra la
corrupción. Pero él no puede, si no recibe la ayuda de este Congreso y de todos
los bolivianos, porque no podemos tener un país, que vive en pobreza, y vive
indignado porque ven como la corrupción saca el pan de la boca de los hijos de
la gente más pobre de Bolivia.
También, ha
llegado la hora de pagar el Bonosol. El Bonosol es un bono solidaridad, el
dinero existe, pero necesito la ayuda de todos ustedes para reordenar los
fondos y para poder asegurar que, a partir del próximo año, se pagará un
Bonosol completo: 1.800 bolivianos. Dios sabe que toda la gente pobre de
nuestro país lo necesita.
¿Quién está en
contra del Seguro Materno Infantil? Tenemos que mejorarlo, porque ahora no
tiene cobertura completa y eso no puede ser y no llega a la provincia y menos a
las áreas rurales. Tenemos que ampliarlo hacerlo universal. No puede haber una
madre en Bolivia ni un niño que no tenga la asistencia de sus sociedad. Eso es
algo que yo quisiera ver: ¿quién está en contra de ayudar a las madres y a los
niños de Bolivia?
También tenemos
que estar convencidos y decididos a elaborar una política nacional del gas. Yo
en el Plan Bolivia, junto con Jaime Paz Zamora y con los dos partidos
MNR-Alianza y MIR Nueva Mayoría, decidimos de no discutir lo que hay que hacer,
pero más bien, junto con el pueblo de Bolivia, hacer un plan, no únicamente
para la exportación de gas a los Estados Unidos y México.
¿Qué va a hacer
el destino de esta riqueza? En la campaña me decían: "Goni, cuidado que
exportes todo el gas y no nos quede nada". No les podía decir que el gas para
el consumo boliviano va a durar 400 años. Ellos han vivido la experiencia de
ver exportar la riqueza y dejar el país pobre.
Tenemos que
hacer un plan nacional, una política nacional de gas y tiene que ser hecho con
la participación de todos, no únicamente con los partidos de la coalición de
gobierno, no únicamente con el oficialismo. Tiene que ser hecho en forma
transparente, tenemos que hablar y escuchar al pueblo. Tenemos que ver qué son
las opciones y qué son la seguridad. Y tenemos que asegurar esta riqueza,
posiblemente la última que nos dé el Señor, porque hasta el Señor se cansa de
dar tanta riqueza y ver a un país malgastarla tanto.
Yo creo que ha
llegado el momento de asegurarnos que esto vaya a ser invertido en educación,
para que haya gente educada. Porque no hay riqueza mayor que un pueblo educado.
¿Quién de ustedes está en contra?, ¿quién no quiere eso?
Con todo hombre
que he hablado en la campaña, entiendo, y especialmente en los hombres del
campo, cuando digo: hay que sembrar el gas en la educación. Un hombre sin
educación es un hombre ciego; un hombre con educación tiene visión.
Yo no quiero
despreciar a nadie, pero la oportunidad más importante que deberíamos buscar es
la igualdad de tener una educación de excelencia para todos los bolivianos más
allá de su raza, de su condición, de su estado económico... la educación tiene
que ser nuestro emblema.
Ahora, tenemos
varias opciones en Bolivia. Una opción es dividirnos, abandonar la línea de
guerra contra el enemigo que nos quiere invadir; quedarnos desguarnecidos y
desprotegidos, y después lamentarnos cuando llegue la crisis y arrasa con
nuestra sociedad y nuestra economía. Eso no podemos hacer, por eso yo convoco y
les pido -recuérdense de la moneda del boliviano que dice "la unión es la
fuerza"-: por un tiempo, por un tiempo breve, ojalá breve, un año, dos años,
nos uniremos derrotaremos esta crisis y después, feliz, en pelearnos. Yo
también soy peleador, también puedo pelear; pero, porqué no nos unimos y
derrotamos a la crisis.
Por eso planteo
un pacto social, un pacto que puedan entenderse todos, un pacto mínimo. El plan
Bolivia puede ser enriquecido. Estoy seguro que los que, si participamos en
ello, nadie va a rechazarlo. Háganlo más rico, construiremos, trabajaremos,
atenderemos... Haremos una tregua y el pacto social para sacar a Bolivia de
esta terrible crisis económica, que puede volverse peor, que puede volverse
colapso, trataremos de unirnos para que todos los bolivianos comencemos a
trabajar para la una sociedad donde se derrote la corrupción y donde se combata
la exclusión social. Yo creo que esto está a nuestro alcance y eso les pido.
Yo quiero
recordar a dos grandes hombres que fueron dos presidentes de Bolivia: Víctor
Paz y Hernán Siles, hombres de la Revolución Nacional. Quiero avisar a todo,
parece que es una sorpresa, de que en el Congreso de 1950, 56 y 60, había
muchos más indígenas de lo que hay hoy día. Quiero invocar que se hizo la
Reforma Agraria, el voto universal, que se hizo la Reforma Educativa, que se
hizo la Participación Popular. Yo no digo que es suficiente, ni que nadie nos
tiene que agradecer, pues hay mucho más que hacer, el camino que hay que andar
es mucho más largo de lo que hemos andado. Pero tampoco se olviden que el único
partido en Bolivia en este hemisferio que ha tenido un vicepresidente indígena
-ha sido Víctor Hugo Cárdenas del Lago Titicaca- que ha sido un gran
vicepresidente mío.
Ha llegado el
momento del cambio. Nos uniremos ante la crisis, nos uniremos como nos hemos
unidos en otros momentos de la historia de Bolivia. No pueden retirar sus
divisiones cuando está formada la línea para enfrentar al enemigo. No pueden
dejar un hueco en el camino. No pueden traicionar el esfuerzo de derrotar la
crisis económica, de salir de la crisis económica, hacer obras con empleos. No
podemos dejar a un lado de la lucha que tenemos que hacer para derrotar la
corrupción. No podemos olvidar e ignorar a toda la gente marginada, a las
mujeres, los jóvenes, los ancianos, los indígenas. ¡Este país tiene que unirse,
porque la unión es la fuerza y porque el momento lo exige!
Yo soy apenas
un capitán general, no únicamente de las Fuerzas Armadas, pero elegido por ese
proceso democrático. Estoy más consciente que nadie que no obtuve la mayoría
absoluta, pero que tengo el mandato y la obligación y he jurado ante Dios
defender nuestra Constitución, defender nuestro país, lo voy a hacer.
Los invito a
que se unan, a que nos unamos y que seamos un país ejemplo, un país ejemplo de
unidad, de la capacidad de superar la adversidad y que todos nosotros nos
echemos a una sola tarea que es la tarea de salvar Bolivia, de hacerla grande.
Muchos países nos van a ver y muchos países nos ignoran; pero, la verdad es que
el ejemplo cunde.
Yo creo que
hemos visto la democracia boliviana, que tardó 30 horas en parto, pero salió un
Presidente, un parto doloroso, tenemos un presidente y él sabe que, si bien la
gobernabilidad es necesaria, es absolutamente insuficiente, y tengo que tender
-y lo voy a hacer, con todo gusto- la mano a toda la sociedad boliviana, a
todos los partidos políticos y a todas las naciones.
Cuando fui
candidato el 93 andaba por las provincias por las comunidades y los barrios y
decía: mi gobierno va a hacer la Hora de las Provincias. Así fue con la
participación popular. Y ahora digo que ha llegado la Hora del Hombre, la Hora
del Hombre Boliviano, que tenemos que ocuparnos de él. El pide ante todo la
dignidad de un empleo; pide ante todo la dignidad de no ser gobernado por gente
corrupta y deshonesta; pide ante todo la dignidad de ser respetado y de ser
reconocido.
Yo no pido
tolerancia entre la étnicas, yo pido celebración. Si la unión es la diversidad,
es la fuerza de Bolivia, tenemos que celebrara que somos diferentes. Tenemos
que celebrar que nuestra diversidad geográfica, biológica, étnica y cultural es
nuestra fuerza, y nuestra envidia y nuestro tesoro.
Y tenemos que
cuidar que este país, concebido por hombres de gran visión y de gran ilusión,
sea preservado, que sea un país unido, que se preserve su diversidad, que se
preserve y su tranquilidad y que sea un país de hombres libres, de hombres
dignos; que pueden tener grandes diferencias -y Dios nos felicite por eso-,
pero un país consagrado a la tranquilidad, a la democracia y la libertad.
Muchas gracias.