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Informe sobre el Desarrollo Humano del PNUD, correspondiente al 2002, se
centra en la democracia y el buen gobierno. La justificación es que estos
son factores necesarios para aumentar las capacidades y la facultad de
escoger del ser humano, elementos que descansan en el centro mismo del
desarrollo humano. La erradicación de la pobreza, según el Informe, demanda
también el ejercicio por parte de los pobres del poder político.
Estas son
proposiciones difíciles de polemizar. Lo que sí pudiera ser más controversial
son los indicadores y métodos empleados por el Informe y las "puntuaciones"
asignadas a los diferentes países en el juego sobre el gobierno.
La acción de
gobernar ha devenido en un elemento importante dentro del paquete de
condiciones que aplica el mundo desarrollado para conceder ayuda financiera,
asistencia en la deuda y concesiones comerciales a los países en desarrollo. No
sería una sorpresa que en las conferencias y negociaciones que se entablen en
el futuro, el Norte cite los indicadores sobre el gobierno que aparecen en el
Informe del PNUD.
El
desenvolvimiento de los países del Gran Caribe según los indicadores del PNUD
puede muy bien, por lo tanto, tener amplias implicaciones en sus relaciones
políticas y económicas con los países donantes y con sus socios comerciales. A
todos estos puede aconsejárseles que estudien detenidamente las cifras.
A partir de los
indicadores del PNUD surgen tres tipos de problemas. El primero es el sesgo
cultural y político. Existe una suposición implícita de que los sistemas
políticos multipartidistas del occidente son el ideal según el cual deben
medirse todos los países.
Por ende, la
mayoría de los países de la OCDE obtienen una puntuación perfecta en los
indicadores de Política, Libertades Civiles y Derechos Políticos.
El conocido
fenómeno de la perversión de estos sistemas políticos por poderosos grupos
financieros e intereses apadrinados, inexplicablemente, no se menciona. Ello
requeriría factores de examen como la transparencia en el financiamiento de las
campañas, límites en el financiamiento de los partidos políticos y, en el área
de la política comercial, por ejemplo, el impacto de los intereses respaldados
en la toma de las decisiones económicas.
Los países
desarrollados acumulan también una alta puntuación en la Libertad de Prensa -
pese al dominio de los medios de divulgación por enormes conglomerados y la
tendencia de la mayoría de la prensa a cubrir los eventos Norte-Sur - y en la
Imparcialidad
Legal - aunque se sabe muy bien que los ricos están mucho mejor equipados para
utilizar el sistema de justicia que los pobres y las minorías étnicas.
El segundo
problema tiene que ver con las fuentes del PNUD. Los indicadores subjetivos del
gobierno descansan en su mayor parte en la tan llamada "opinión interna" de dos
instituciones: la Freedom House estadounidense y la Base de Datos de
Indicadores de Gobierno del Banco Mundial. La información suplementaria
proviene de sets de datos de la Universidad de Maryland, de Transparency
International y de International Country Risk Guide.
De lo que se
trata aquí es de si a las instituciones privadas o casi públicas con
responsabilidad limitada o sin responsabilidad alguna ante el sistema de
gobierno internacional generalmente aceptado, y a cuyos procedimientos el
público global no tiene fácil acceso, se les puede o no conceder, de forma
legítima, poderes tan grandes como para juzgar a los países, poblaciones y
sistemas. El procedimiento en sí quizás no pase la prueba de buen gobierno.
El tercer
problema se refiere a la construcción de los indicadores numéricos. Las
puntuaciones máxima y mínima varían enormemente para los diferentes
indicadores. Y en algunos casos un número más grande es mejor, mientras que en
otros una numeración más baja resulta satisfactoria.
Por ejemplo, en
Política (grado de democracia) el rango va de un máximo de +10 a un mínimo de
-10, mientras que en Libertad de Prensa el margen oscila de 0 (plena libertad)
a 100 (ausencia de libertad). Esto genera confusión y crea dificultades a la
hora de leer e interpretar los indicadores.