l ha
basado su campaña en la noción de “mano dura” para enfrentar la guerrilla,
armando a un millón de colombianos, lo cual produjo el asombro y la denuncia de
Mary Robinson, Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
Durante su
gestión como alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, creo
las cooperativas Convivir, que fortalecieron el paramilitarismo en la zona.
Fernando Garavito, periodista colombiano, ahora en el exilio, afirma que
durante el tiempo que fue Director de Aeronáutica Civil en Colombia (1980-82)
las licencias del cartel al Medellín se incrementaron. Entre sus consejeros
destacan Carlos Nader Simmonds, expresidiario en Florida y su jefe de campaña
Juan Moreno Villa, dueño de una empresa de insumos químicos para la producción
de coca, si vamos a hacer caso a los reporte de la DEA.
Todos estos
lazos pretendieron ser indagados por Newswek en marzo de este año, lo que
originó que el candidato cortara abruptamente la entrevista “señalando que él
no respondía a eso”. Sin embargo, los paramilitares en la voz de sus jefes
Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, no ocultan sus simpatías por Uribe Vélez y
su rechazo por Chávez.
El
principal argumento para aplicar el Plan- según el gobierno de Pastrana- es
combatir el narcotráfico en Colombia, sin embargo, un negocio que mueve 400 mil
millones de dólares anuales es “demasiado importante como para que los
abanderados del poder mundial puedan liquidarlo” afirma Manuel Selgado,
exvicepresidente del Congreso Ecuatoriano. Por eso las cosas se hacen al
revés: se combate a los campesinos que la han cultivado durante siglos, pero
son intocables las empresas químicas norteamericanas que producen el 90 % de
los recursos necesarios para procesar la coca. Las cárceles se llenan de mulas
mientras los banqueros que financian el negocio andan libres.
La
verdadera cara del Plan es su componente militar: el 80 % de los 1.300 millones
de dólares ofrecidos por Norteamérica son para compras de armas y asesoramiento
bélico, acompañados de 400 asesores norteamericanos. Esto supuestamente
reforzará al ejercito colombiano en su combate contra el narcotráfico, pero lo
cierto es que el mismo servirá para combatir fundamentalmente a la guerrilla y
apoyar a los paramilitares, quienes tiene una alianza con los militares para
realizar el trabajo sucio de la guerra, llámese asesinatos y secuestros, entre
los delitos más comunes, teniendo como principal objetivo eliminar lo que
algunos analista llaman el triángulo radical, conformado por la guerrilla
colombiana, la Venezuela chavista y el Ecuador de los Indios rebeldes. De igual
modo, les preocupa un futuro triunfo de Lula en Brasil
Como puede
apreciarse Álvaro Uribe y el Plan Colombia se complementan y se potencian el
uno al otro, en un oscuro binomio que ven en Venezuela a uno de su principales
obstáculos, por lo tanto un blanco a combatir. Preparémonos entonces porque que
lo que viene es “candanga con burundanga