uisiera
volcar una reflexión de índole política en relación a las recientes
intervenciones de los presidentes Toledo y Chávez, que en términos generales
comparto.
Ciertamente,
América del Sur ha perdido en los últimos años la idea consagrada que teníamos
a principios de los años 80, y cuando casi todos nuestros países superamos los
períodos militares, de que habíamos conquistado y reconquistado la democracia
de una vez y para siempre.
Hemos
advertido algunos procesos institucionales con situaciones económicas y
sociales y falta de estabilidad institucional, económica y social que nos han
preocupado a todos, permanente. Y que creo que en algún sentido deben reiterar
nuestro estado de vigilancia y de atención en estos temas, reconociendo que la
democracia estable y permanente en América Latina es aún una prueba que
estaremos por dar todos juntos.
En este
sentido, yo deseo expresar que así como los gobiernos no tenemos siempre el
control de las cuestiones económicas y de las turbulencias sociales, que muchas
veces lamentablemente nos superan a todos, sí tenemos el control de -ante los
desafíos de esta índole- cada vez más democracia, cada vez mas respeto a los
derechos cívicos, cada vez más respeto a la libertad de prensa, cada vez más
ejercicio de los partidos políticos y de la opinión pública, cada vez más
dignidad y transparencia de los mandatarios, cada vez más legitimidad moral de
todos nosotros. No serán todos los instrumentos que tengamos, pero son los
principales.
Y en este
sentido, creo que si afirmamos ese rumbo en América del Sur, seguramente cada
uno de nosotros, los gobiernos, vamos a ser más fuertes y estaremos en mejores
condiciones, a la vez, de enfrentar los procesos tan difíciles que el mundo nos
arroba.
En segundo
término, ¿cómo ve el gobierno de Uruguay este espacio de América del Sur y cómo
ve esta conferencia y cómo ve este nuevo esfuerzo?
Sinceramente, con enorme simpatía. Porque todos los procesos y los esfuerzos
que hagamos en materia de integración y de vinculación, son necesarios. Todos
los foros, todos los ámbitos, todos los espacios, todas las ventanas que
podamos abrir, son necesarios.
Si
repasamos la crónica menuda de nuestras cumbres, nuestros organismos, nuestras
instituciones, quizás digamos: “Pero, caramba, venimos fracasando. Una vez
hicimos la ALADI, otras veces hicimos otras cosas y todo quizás nos fue
quedando más o menos trancado en el pasado”. Pero si lo miramos también desde
el punto de vista del esfuerzo y la perseverancia, digo -como sugería recién
Hugo Chávez, que había mencionado Fernando Henrique Cardoso- todos son caminos.
Y caramba, estamos triunfando en la medida de la perseverancia, estamos
triunfando en la medida de buscar nuevos caminos ante nuevas circunstancias que
el mundo nos va ofreciendo.
Y ninguno
de estos caminos tiene porqué ser antagónico. No es antagónico el MERCOSUR con
la Comunidad Andina. No es antagónica la coordinación de estas dos fuerzas, con
la idea de América del Sur. No es antagónica la idea de América del Sur con la
vieja idea de América Latina. Son espacios que nos pueden permitir a todos ir
buscando cómo mejorar los procesos de integración, que es lo que tenemos que
hacer en cada instancia.
Y tenemos
a la vez, me permito mencionar a dos de los Presidentes, que tan estupendamente
han hablado todos, y tenemos a la vez una especial combinación de las ideas
generales y las estrategias generales que ha demostrado el Presidente de Brasil
en la mañana y el sentido pragmático que le dio el Presidente de Chile para
encarar las cuestiones de la agenda más cotidiana que hacen a la integración en
los aspectos físicos, en los aspectos tecnológicos, en los aspectos
energéticos, en las barreras esas administrativas que nuestras burocracias nos
van poniendo cada día.
Y creo que
en ese sentido nuestros pasos tienen que ser tan grandes como puedan ser en el
plano de las ideas y tan eficientes como deban ser en el plano de las
administraciones.
No hay
ninguna duda de que es un mundo de ideas, éste. No es solamente un mundo de
mercados, y no es solamente un mundo de incertidumbres. También es un mundo de
ideas. Y en este sentido, hay cosas que están cambiando en el mundo.
Uno
advierte cómo hoy Europa discute su política agraria común. Nos parecía casi
que era imposible hace algunos años. Hemos venido insistiendo desde América
Latina, desde América del Sur y desde el MERCOSUR, en este tema. Y hasta hace
poco algunos de nosotros veíamos que había como un muro imposible de superar.
Sin
embargo, es la opinión pública europea, después de la crisis de “la vaca loca”,
después de las consecuencias sanitarias que éstas supusieron y después de todas
las críticas a los excesos de los subsidios, que empezaron -desde la propia
Europa- a discutir la política agraria común. Esto se va a reformar en cinco
años, en diez, en tres, en dos. No lo sabemos. Sabemos que hemos contribuido a
germinar una
idea, una semilla que seguramente llevará años que fortifique, pero que está
plantada. Y creo, por lo tanto, que el alegato de índole idealista y moral que
nos leyó Fernando Enrique Cardoso en la mañana fue realmente formidable,
Presidente, porque a todos nos dio aire fresco, que es lo que muchas veces
necesitamos, como bien decía el Presidente Duhalde, para volver a nuestro país
a enfrentar las cuestiones cotidianas.
Ya mencionamos
nuestro
papel
respecto a los organismos internacionales de crédito, quizás precisamente los
que no están aquí representados. Cuando hablamos de nuestro vínculo con las
calificadoras de riesgo y especialmente con el Fondo Monetario Internacional,
todos sabemos que tenemos en ese fenomenal compatriota que es Enrique Iglesias
a nuestro principal socio y abogado. Y yo quiero agregar también en este
sentido que el Uruguay siente que es necesario que tengamos posicionamientos
comunes, entorno a los organismos internacionales de créditos y entorno a la
actual organización del mundo. Que tengamos toda la fuerza y unidad para
imponer nuestra voz e ir incluyendo los cambios, con el único límite de no
convertir esta prédica en un pretexto para nuestras propias carencias.
Muchas veces,
sobre todo en América Latina, hemos hablado mucho de “el afuera, lo extranjero,
lo ajeno”. Y somos una región imprescindiblemente requerida de inversiones y
este grupo de América del Sur tendrá que procurar inversiones para su
infraestructura y para su renovación tecnológica. Yo no creo que podamos tener
algunas expresiones, ya sea o de hostilidad o ya sea de pretexto. Entonces, si
la culpa la tiene el Fondo, no la tengo yo. No, yo también, seguramente, debo
asumir como país, como nación y como gobierno, alguna de las responsabilidades
que los procesos históricos nos vienen imponiendo.
Finalmente,
Presidente Novoa, yo consultaba recién al Canciller Opertti si América del Sur
o el Grupo de Río, han tomado ya algunas precauciones respecto a esta Cumbre de
Johannesburgo que francamente es muy importante, por que allí va ha haber ideas
y modelos. Y en la medida que esto no se haya resuelto por otras vías, tenemos
un mes antes de la Cumbre de Johannesburgo.
Me permito
proponer que este grupo de América del Sur, a través de sus Ministros de
Relaciones y eventualmente los ministros de Medio Ambientes que tengamos en
nuestros países, puedan imaginar algunas propuestas comunes. Sería la primera
instancia internacional de suma importancia que tenemos, después de esta
conferencia, y creo que sería enormemente interesante estar en condiciones de
acercarnos algunas posiciones comunes en un tema, en el cual, precisamente
varios de los temas de fondo que hemos estado hablando aquí del relacionamiento
de América del Sur con el mundo, tiene enorme interés.
Señores
Presidentes, muchas gracias.