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Al
iniciarse el nuevo milenio, una novedosa era en el área de las ciencias de
los alimentos y de la nutrición ha comenzado a crecer con mayor intensidad.
Es el área de la interacción alimentos-medicina conocida como: Alimentos
Funcionales.
Estos alimentos
pueden definirse como cualquier alimento en forma natural o procesada, que
además de sus componentes nutritivos contienen componentes adicionales que
favorecen a la salud, la capacidad física y el estado mental de una persona.
La idea
tradicional de que para mantener una salud óptima es necesaria una dieta
diaria que debe proveer cantidades adecuadas de nutrientes se ha modificado
en los últimos años, debido a que debe tenerse en cuenta una mezcla compleja
de substancias químicas, ya que los alimentos contienen substancias
fisiológicamente activas que cumplen, al igual que los nutrientes
esenciales, una función benéfica que contribuyen a reducir la incidencia de
ciertas enfermedades crónicas y por lo tanto necesarias para una vida
saludables ya que existe una fuerte relación entre los alimentos que se
consumen y la salud humana.
El concepto de
los alimentos funcionales se desarrollo en Japón durante la década de 1980
como una necesidad de reducir el alto costo de los seguros de salud que
aumentaban por la necesidad de proveer cobertura a una población cada vez de
mayor edad. Estos alimentos pueden clasificarse en tres categorías:
I. Alimento a
base de ingredientes naturales.
II. Alimentos que deben consumirse como parte de la dieta diaria.
III. Alimentos que al consumirse cumplen un papel específico en las
funciones del cuerpo humano permitiendo:
-
El mejoramiento de los mecanismos de defensa biológica.
-
Prevención o recuperación de alguna enfermedad específica.
-
Control
de las condiciones físicas y mentales.
-
Retardo del proceso de envejecimiento.
Se ha logrado
demostrar que personas que consumen un bajo nivel de frutas y vegetales
tienen un doble nivel de riesgo para adquirir distintos tipos de cáncer que
aquellas personas con un alto nivel de consumo de este tipo de alimentos.
Cada vez es más
notable el interés del consumidor por obtener dietas óptimas para mantener
una buena salud, por extender los años de vida y la desconfianza hacia los
alimentos procesados.
Suplementos
nutritivos como píldoras, barras nutritivas y dietas líquidas pueden ser
fuentes concentradas de vitaminas, energía y fitonutrientes, pero fallan en
proveer la gama de ingredientes naturales que un alimento provoca.
Las nuevas
tecnologías –biotecnología e ingeniería genética- han creado posibilidades
sin límites en las áreas de los descubrimientos científicos, la creación de
nuevos productos y su producción en gran volumen.
Los desarrollos
logrados han aumentado en un número potencial de productos los beneficios
médicos y para la salud.
Como
componentes funcionales, se pueden analizar:
Los Terpenos
Puesto
que se encuentran ampliamente distribuidos en el reino vegetal, en alimentos
verdes, productos de soya y granos. Constituyen una de las más amplias
clases de alimentos funcionales o fitonutrientes. Funcionan como
antioxidantes, protegiendo a los lípidos, a la sangre y a otros fluidos
corporales contra el ataque de radicales libres, entre otras propiedades. En
estudios experimentales, los terpenos previenen enfermedades como el cáncer
incluyendo al de pulmón, glándulas mamarias, colon, estómago, próstata,
páncreas, hígado y piel. Estas sustancias expresan su actividad
antitumorífica a través de una variedad de mecanismos importante como es la
inhibición de la proliferación de células malignas por decrecimiento de la
actividad de las proteínas oncogénicas. Es evidente que son agentes
antitumoríficos efectivos que tienen un futuro prometedor como drogas
quimoterapéuticas. Los terpenos más intensamente estudiados son los
limonoides y los carotenoides:
Los limonoides:
Es
una subclase de terpenos (d-limoneno, pineno, eucalitol) que se halla en la
cáscara de frutas cítricas, parece estar específicamente destinada a la
protección del tejido del pulmón. Además, los limonoides parecen actuar como
agentes quemopreventivos. En algunas pruebas preliminares, pacientes de
cáncer reciben limoneno oralmente para probar su efectividad terapéutica.
También tienen
son muy importantes los Fenoles que protegen a las plantas contra los
daños oxidativos y producen la misma función en el organismo humano. Estos
fitonutrientes incluyen un importante grupo de compuestos que han sido
sujeto de una extensiva investigación como agentes preventivos de
enfermedades. Las características principales de los compuestos fenólicos
son:
-
Su habilidad para bloquear la acción de enzimas específicas que causan
inflamación.
-
Modificar los pasos metabólicos de las prostaglandinas y por lo tanto
proteger de la aglomeración de plaquetas.
-
Inhiben la activación de carcinógenos al bloquear la iniciación del
proceso de carcinogénesis.
-
Son antioxidantes y como tales atrapan radicales libres.
Estas
sustancias pueden encontrarse en uvas, cerezas y en la berenjena. El grupo
de los fenoles incluyen a los flavonoides y sus subgrupos de antocianidinas,
catequinas, los ácidos gálicos y las isoflavonas:
Los
Flavonoides:
Los
flavonoides incluyen las flavonas y las isoflavonas que se encuentran en
varias frutas y vegetales. La soya y el tofú son ricas fuentes de
flavonoides no cítricos; las frutas cítricas son ricas fuentes de
flavonoides cítricos, incluyendo los compuestos diosmina y hesperidina que
se encuentran en toronjas y naranjas. Estos compuestos favorecen también los
efectos del ácido ascórbico (vitamina C).
Las
características de estas sustancias son:
-
Bloquear la enzima de conversión de angiotensina (ECA) que causa el
aumento de la presión arterial.
-
Prevenir la “gomosidad” de las plaquetas y de su aglomeración.
-
Proteger el sistema vascular fortaleciendo a los pequeños capitales que
llevan oxígeno y otros nutrientes esenciales a todas las células.
-
Bloquear las enzimas que producen estrógeno.
La actividad
biológica de los flavonoides incluyen su acción contra:
-
Alergias.
-
Inflamaciones.
-
Radicales libres.
-
Microorganismos.
-
Ulceras.
-
Virus.
-
Tumores.
Se podría
concluir que no necesariamente un compuesto fitoquímico individual, sino la
combinación de compuestos fitoquímicos entre sí o con otras substancias en
los alimentos es lo que favorece su absorción, transporte a los tejidos,
metabolismo y su función protectora en contra de enfermedades. Este nuevo
concepto merece y debe ser objeto de investigación científica a fin de
establecer el mecanismo de funcionamiento biológico de los fitonutrientes y
de su valor por conseguir una mejor salud y calidad de vida.
1. Eduardo A. Schiappacasse:
Ingeniero en
Alimentos y Profesor Titular de la Cátedra de Química y Bioquímica de los
Alimentos de la Facultad de Ciencias de la Alimentación UNER.
E-mail:
[easchiappacasse@yahoo.com.ar]
2. Cristian
Frers:
Técnico
Superior en Comunicación Social especializado en Periodismo Científico y
estudiante de tercer año de la carrera: Técnico Superior en Gestión
Ambiental.
E-mail:
[cristianfrers@hotmail.com]
Julio
27, 2003
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