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Introducción
Gracias
por esta cálida bienvenida. Es para mí un honor estar aquí, en este
distinguido centro para el estudio de temas internacionales. Quiero
agradecer al embajador Carlos Manuel Muñiz por su amable invitación para
disertar ante ustedes. Siempre me han hecho sentir a gusto en esta magnífica
ciudad y he disfrutado mucho de todas mis visitas.
Hay tanto para admirar - su gente, antes que nada... sus maravillosos
bulevares y vecindarios... su vivaz cultura. Y siempre he tenido un
lugarcito cálido en mi corazón reservado a la efervescente prensa argentina.
Tanto
como admiro a la prensa argentina, sin embargo, debo señalar que,
recientemente, muchos medios han estado equivocados. Se equivocan cuando
dicen que los Estados Unidos no se interesan por Latinoamérica... que no
tenemos una política para el Hemisferio Occidental... o que la política
hemisférica que tenemos está destinada a fracasar porque no entendemos la
región o no la aplicamos en forma consistente.
Compromiso de EE.UU. con la región
No es mi intención señalar a los periodistas argentinos, muchos de los
cuales son buenos amigos. Sé que esta percepción equivocada es ampliamente
compartida. Pero permítanme ser tan enfático como pueda: ES EQUIVOCADA.
Desde
los primeros días de esta administración, el presidente Bush y el
secretario Powell les han dado gran prioridad a América Latina, el Caribe y
Canadá, todo el Hemisferio Occidental. Habiendo sido gobernador de un
estado fronterizo, el presidente ve a las naciones de este hemisferio como
socios y vecinos.
Durante su campaña presidencial, George Bush dijo que creía que el siglo
XXI sería conocido como el "Siglo de las Américas". Ya en
ejercicio, tanto él como su administración han demostrado una y otra
vez que esta no fue tan sólo una frase que se repite, sino un principio
rector.
El primer viaje del presidente Bush fue a México; el segundo, fue a Canadá.
En forma entusiasta, el presidente Bush encabezó la delegación de los
Estados Unidos a la Cumbre de las Américas en la ciudad de Quebec. Aun
luego de los terribles hechos del 11 de septiembre, el presidente se propuso
visitar El Salvador, Perú y México. Tuvo reuniones y consultas con casi
todos los jefes de estado del hemisferio.
La esencia de la política estadounidense
El presidente Bush sabe que el futuro de los Estados Unidos y nuestros
vecinos en el Hemisferio Occidental están íntimamente ligados. Nuestros
destinos están atados por los valores, la historia y la geografía que
compartimos. Creemos en la libertad. Luchamos por nuestra independencia
nacional en el Nuevo Mundo. Hemos establecido aquí gobiernos democráticos
para asegurar nuestros derechos y para permitirnos explorar las numerosas
oportunidades que este vasto y próspero hemisferio tiene para ofrecer. Este
es el legado común del pueblo del Hemisferio Occidental, y es único.
Ninguna otra región del mundo puede hacer gala de tanta autodeterminación.
Trabajando juntos como socios pondremos extender la libertad, la democracia,
la prosperidad y la seguridad a todos los ciudadanos de las Américas.
Desde la perspectiva de los Estados Unidos, no hay dudas sobre si debemos o
no comprometernos con nuestros vecinos en el hemisferio. Estamos - por
fuerza - comprometidos con nuestras circunstancias históricas. Es difícil
exagerar lo que está en juego aquí. El progreso económico y político en
nuestra región es esencial para nuestra seguridad. Tan sólo con la ayuda
de socios hemisféricos fuertes esperamos poder combatir el crimen
trasnacional, el narcotráfico y el terrorismo.
La prosperidad del Hemisferio Occidental es importante para nuestra propia
prosperidad. Los Estados Unidos les venden a América Latina y el Caribe
mucho más que a la Unión Europea. Nuestro comercio con los socios del
NAFTA (Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte) es mayor que el que
tenemos con la Unión Europea (UE) y Japón combinados. Le vendemos más al
MERCOSUR que a China. América Latina y el Caribe es nuestro mercado
exportador de mayor crecimiento.
Considero que la proposición inversa es también válida: América Latina
está, necesariamente, comprometida con los Estados Unidos. Los Estados
Unidos son el baluarte de la seguridad en el hemisferio, y una fuente líder
de inversiones y de importantes socios comerciales para muchas naciones del
continente.
El Hemisferio Occidental promete mucho, pero la nuestra es también una región
convulsionada, que está enfrentando un abanico de desafíos. Para poder
hacer frente a esos desafíos, la agenda de la administración Bush para el
Hemisferio Occidental tiene cuatro objetivos principales: promover la
democracia, fomentar el desarrollo, alentar una gobernabilidad responsable,
y fortalecer la seguridad. Estos objetivos están todos interrelacionados y
se refuerzan mutuamente.
Democracia
El
pasado mes de enero, el presidente Bush dejó en claro el compromiso de los
Estados Unidos con la región, y señaló que "nuestro primer
compromiso es con la democracia y la libertad política. La libertad - de
votar, de expresarse, de culto y de propiedad - es la gran idea de nuestro
tiempo, y de todos los tiempos. Y al construir gobiernos que son más
honestos y justos, haremos que libertad tenga mayor sentido para nuestros
ciudadanos".
Siempre que la democracia estuvo amenazada en este hemisferio, los Estados
Unidos estuvieron presentes allí, para defenderla. La democracia está
floreciendo en la región. Ciertamente, América Latina es la única región
en desarrollo de todo el mundo donde la democracia es norma. La única
excepción es Cuba. Desde luego, algunos países han tenido reveses - Haití
y Venezuela, por ejemplo.
En Haití, estamos apoyando los esfuerzos de la Organización de los Estados
Americanos tendientes a lograr un acuerdo entre el gobierno y la oposición.
Mientras tanto, continuamos brindando asistencia a las instituciones no
gubernamentales que trabajan activamente en Haití para mitigar el
sufrimiento en esa isla. Esperamos poder ayudar al pueblo haitiano a que
trabaje en conjunto a fin de crear el entorno político que respete los
derechos humanos y civiles.
Venezuela es una democracia en crisis. Permítanme aclarar nuestra posición
sobre Venezuela en forma categórica. Los Estados Unidos se oponen a los
golpes militares en cualquier país. La administración Bush se halla
firmemente comprometida con el gobierno constitucional de Venezuela y con
cualquier otro en el hemisferio. Como líder democráticamente electo, el
presidente Chávez es el legítimo presidente de Venezuela. Y como tal,
tiene como responsabilidad evitar horadar los cimientos de las instituciones
democráticas o inhibir la actividad democrática. El hecho de que Chávez
haya hecho un llamado a la reflexión nacional y al diálogo, constituye un
paso esencial. Insto a todos los venezolanos de buena fe a unirse a ese diálogo
y a trabajar en forma conjunta para fortalecer las instituciones democráticas.
La democracia requiere el esfuerzo constante de los ciudadanos a fin de
asegurar que sus instituciones sean honestas, tal como se espera de ellas.
Este no es un proceso fácil, ni en los Estados Unidos ni en cualquier otro
lugar. Requiere sacrificio y dedicación. La democracia está siempre en
proceso de construcción, supeditada en forma constante a las libres
decisiones de sus ciudadanos. Esa es su gran fortaleza y su
debilidad. No hay una democracia perfecta, tanto como no hay gente perfecta.
Pero la democracia es infinitamente perfectible. Siempre hay lugar para
mejorar... siempre hay oportunidad para progresar.
Buen gobierno
Reconociendo esta característica de la democracia, el presidente Bush
anunció la Cuenta del Desafío del Milenio, en Monterrey, en marzo. La
Cuenta del Desafío del Milenio es un fondo de capitales de riesgo por valor
de 5 mil millones de dólares destinado a la democracia de libre mercado. Se
destinará a aquellos países que han sido gobernados en forma justa y
honesta, y que han invertido en su gente, y promovido la libertad económica.
Esperamos que este programa fomentará el progreso e
instituciones democráticas más fuertes. Tengo fe en que las naciones de
las Américas están bien posicionadas para ser beneficiarias de esta
nueva Cuenta.
La Cuenta del Desafío del Milenio refleja la firme convicción del
presidente Bush en el sentido de que el buen gobierno es indispensable
para la democracia. El gobierno democrático se apoya únicamente en la
confianza de su pueblo. Aquellos que trabajan en pos de la democracia deben
responder a los más altos niveles de ética, moral y honestidad a fin
de mantener la confianza pública. Sin esa responsabilidad, las democracias
fracasarían. Si la gente cree que el gobierno no está haciendo lo que la
voluntad popular exige y no está sirviendo a los mejores intereses de la
gente..., o peor aún, si piensan que los funcionarios del gobierno están
sirviendo a sus propios intereses, entonces ese gobierno no es una
democracia.
Entre todos los obstáculos que las naciones deben enfrentar en su camino
hacia la libertad y la prosperidad, la corrupción es el mayor de ellos. La
corrupción de funcionarios del gobierno es veneno para la democracia. No
debemos permitir impunidad, privilegios exclusivos, o inmunidades para
los ricos o poderosos. El poder debe ejercerse de acuerdo con el estado de
derecho. La justicia debe ser imparcial. Los recursos públicos deben usarse
únicamente para el bien público.
En forma creciente, en numerosos países latinoamericanos, la lucha contra
la corrupción se ha convertido en un hecho de enorme significancia. Ahora
existen muchos instrumentos internacionales en el hemisferio tendientes a
promover la cooperación, la transparencia y la responsabilidad, incluyendo
la Carta Democrática de la OEA, la Convención Anticorrupción y numerosos
tratados de asistencia legal mutua y extradición. Quizás,
de manera más importante, algunas naciones están iniciando acciones contra
funcionarios corruptos. Por nuestra parte, los Estados Unidos les están
negando visas a individuos públicos o privados que, en opinión de nuestras
embajadas, han llevado a cabo actividades ilícitas.
El buen gobierno y una sólida política económica son indispensables a fin
de avanzar en el camino de la prosperidad y la democracia.
Desarrollo
El tercer elemento clave de nuestra política es la liberalización del
comercio internacional. El presidente Bush ha dicho que una mayor apertura
comercial es "un imperativo moral".
Cree que a través del comercio podremos construir juntos un mejor
futuro. Sabemos que el comercio genera crecimiento económico... y que
los mercados libres son la mejor forma de asegurar que la oportunidad económica
sea distribuida equitativamente.
Esta administración tiene como objetivo el libre comercio en una serie de
niveles diferentes. Estamos trabajando duro en el Congreso para
conseguir la aprobación de la legislación de Autoridad de Promoción
Comercial - la antiguamente llamada capacidad de "Fast Track" que
nos permitirá que los Estados Unidos aprueben en forma rápida tratados
comerciales con otras naciones. Y, créanme, esta administración está bien
al tanto de que nuestros vecinos consideran al "Fast Track" como
la medida de nuestro compromiso con el comercio libre. El "Fast Track"
ha sido aprobado por ambas cámaras del Congreso y está ahora en proceso
final de reconciliación de los dos diferentes proyectos.
También estamos trabajando en la Organización Mundial de Comercio (OMC)
para liberalizar las barreras comerciales a escala global. Asimismo, en este
hemisferio, estamos negociando un Tratado de Libre Comercio con Chile, y
estamos comenzado a estudiar un posible Tratado de Libre Comercio con América
Central. También estamos trabajando muy duro para renovar y ampliar la
legislación de preferencia sobre el Tratado Andino.
La piedra angular del programa de prosperidad regional del presidente Bush
es el Area de Libre Comercio de las Américas. El ALCA constituiría la
mayor área de libre comercio del mundo... extendiéndose desde Canadá a
Chile... e incluyendo a cada una de los 800 millones de personas del
Hemisferio Occidental. Nuestro propósito es completar las negociaciones
para enero del 2005 e implementar el acuerdo en forma completa para fines de
ese año.
El ALCA le dará un poderoso impulso a la inversión, la innovación, la
eficiencia y el crecimiento. Para el año 2005, el Hemisferio Occidental
representará un mercado de aproximadamente 13 mil millones de dólares.
Ese es un mercado enorme, y aun un pequeño aumento en el crecimiento
(digamos, de un 1 por ciento) produciría un ingreso mucho mayor en el
hemisferio (aproximadamente unos 65 mil millones de dólares) cada año.
A través de la historia reciente sabemos que liberalizar el comercio
estimula el crecimiento y fortalece la democracia.
El impacto del Tratado de Comercio de América del Norte (NAFTA)
sobre México es un ejemplo de ello. Por ejemplo, más de la mitad de los
3,5 millones de puestos de trabajo creados en México desde 1995, cuando
entró en vigor el NAFTA, están relacionados con el comercio. Y el
NAFTA sigue siendo una fuerza importante en la modernización política que
se ha llevado a cabo en México durante los últimos años.
El libre comercio es una propuesta exitosa que beneficia tanto a los Estados
Unidos como a nuestros socios comerciales. Pero debemos hacer lo posible
para asegurarnos de que todos se beneficien, no tan sólo un puñado de
aquellos que se encuentran en buena situación económica. Ustedes saben,
tan bien como yo, que aproximadamente un tercio de la gente de América
Latina vive con menos de 2 dólares por día, y están pobremente
alimentados, pobremente alojados y pobremente educados. Para la mayoría de
ellos, el tránsito que ha tenido la región hacia las economías de mercado
y los sistemas políticos democráticos no ha traído consigo las tangibles
mejoras en su vida cotidiana que todos deseábamos.
De modo que no es muy sorprendente que el apoyo popular al modelo económico
basado en el libre mercado esté declinando.
Necesitamos asegurarles a quienes no se han beneficiado aún, que no
han sido olvidados, y debemos tomar las medidas reales y concretas para
asegurar que compartan la prosperidad de la región.
El compromiso con una reforma real es clave. Aquellos países como Chile y
El Salvador, por nombrar tan sólo un par, -- que se han mantenido en el
camino de las reformas – manteniendo disciplina fiscal, liberalizando regímenes
comerciales, privatizando industrias estatales ineficientes, desregulando
los mercados internos e invirtiendo en su propia gente... están capeando el
temporal económico mejor que muchos otros.
Aunque muchos desafíos a la democracia representativa persisten y las
economías de mercado pasan por períodos de crecimiento y contracción, no
hay modelos alternativos creíbles para las mismas. Winston Churchill
dijo que la democracia es el peor sistema de gobierno con excepción de
todos los demás. Todo es relativo. Nuestro desafío es concretar nuestro
potencial. Y ello será posible únicamente si dejamos en libertad el
poder creativo de nuestra gente. La democracia y los mercados son los únicos
medios probados para lograr este objetivo.
Seguridad
A partir del 11 de septiembre, ningún hecho capturó tan firmemente la
atención de los Estados Unidos como el tema de la seguridad, el cuarto
objetivo de nuestra política. Estamos muy preocupados - y con justa razón
- por Afganistán y el Medio Oriente, pero nuestra renovada toma de
conciencia en temas de seguridad también se extiende a este hemisferio. Si
nuestro vecindario no está seguro, ninguno de nosotros lo estará.
El presidente Bush ha expresado la profunda gratitud de los Estados Unidos
para con los líderes democráticos de todas las Américas quienes
ofrecieron su ayuda, su sabiduría, su amistad y aún sus fuerzas de
mantenimiento de la paz para asegurar la seguridad en esta región.
Y dicha ayuda es vital.
El terrorismo y la violencia política aún persisten en el hemisferio.
Organizaciones terroristas operan en [Colombia], Perú y en la zona
de la Triple Frontera, entre Argentina, Paraguay y Brasil. Estamos
preocupados porque el terrorismo internacional se aprovecha del
sistema financiero regional para obtener fondos o lavar dinero. Les hemos
pedido a todas las naciones del hemisferio que ratifiquen los doce tratados
internacionales contra el terrorismo... a fin de identificar y confiscar los
depósitos financieros del terrorismo..., castigar el terrorismo en todas
sus formas, y fortalecer los controles fronterizos.
El 11 de septiembre fue un sombrío recordatorio en este país de que
nuestra libertad debe ser defendida constantemente. Pero, aún en nuestro
dolor, sabemos que algunos de nuestros amigos en este hemisferio han sufrido
violencia política durante mucho más tiempo que nosotros. El terrorismo
asuela Colombia, una nación que se encuentra transitando su cuarta década
de violencia.
Durante mucho tiempo hemos apoyado a Colombia en su lucha contra los
narcotraficantes que apoyan a las FARC y a los paramilitares. Hemos
apoyado al presidente Pastrana cuando buscó traer la paz a su dividido país.
El presidente Bush está de acuerdo con el presidente electo Uribe en que
establecer la seguridad en Colombia es la primera prioridad. Ningún
progreso significativo puede lograrse cuando los asesinos, con toda
impunidad, acechan a obispos, senadores, jueces, periodistas, campesinos
y ciudadanos comunes. La administración Bush, a pedido del gobierno
de Colombia, está discutiendo con el Congreso cómo hacer que la ayuda que
le brindamos a Colombia sea más efectiva a medida que ese Gobierno lucha
contra el terror.
Los Estados Unidos y la Argentina
Ahora, permítanme referirme al tema que más directamente les interesa a
ustedes - la relación entre los Estados Unidos y la Argentina. La mayor
parte de lo que voy a decir no será nada nuevo, pero las noticias son
positivas.
La relación Estados Unidos-Argentina trasciende la presente crisis económica
de la Argentina. Consideramos a la Argentina como uno de nuestros amigos más
cercanos y uno de nuestros aliados más importantes, y queremos - muy
profundamente – que este país tenga éxito.
Nuestras relaciones con la Argentina se basan en valores compartidos y en
nuestro compromiso con la libertad. La Argentina es un abanderado de los
valores occidentales y democráticos en los diversos foros regionales y
multilaterales. Estamos trabajando con la Argentina en una amplia
variedad de temas de mutua preocupación que incluyen la situación en
Colombia, el terrorismo y otros temas relacionados con la seguridad,
operaciones de mantenimiento de la paz, libre comercio, democracia, y una
miríada de otros asuntos.
Agradecemos y valoramos mucho la ayuda brindada por la Argentina en
numerosas crisis a lo largo de los últimos doce años, desde la guerra del
Golfo hasta la presente campaña contra el terror. Su ayuda fue siempre
ofrecida en forma inmediata y fue efectiva cuando fue desplegada.
Siempre les estaremos agradecidos.
Reconocemos que la Argentina está enfrentando serios problemas. Nadie sabe
mejor que ustedes cuán dolorosas y difíciles han sido la recesión económica
y el descontento social. Pero mi gobierno confía en que la solución surgirá
del capital humano que tanto abunda en este país. Confiamos en que los
argentinos de todos los sectores podrán al fin encontrar formas de trabajar
conjuntamente dentro del contexto de estabilidad democrática a fin de hacer
frente a las urgentes necesidades del país.
Los Estados Unidos están más que listos a ayudar a la Argentina. Para
ello, es necesario que la Argentina se comprometa con un sólido y
sustentable plan económico que devuelva al país a la senda del
crecimiento. Una vez que esto se logre, los Estados Unidos estarán
dispuestos a ayudar a la Argentina directamente y a través de otros
organismos internacionales.
Los Estados Unidos aplauden los pasos que la Argentina ha dado hasta ahora
para poner su casa económica en orden. Medidas como éstas, junto con el
trabajo continuo con el FMI, ayudarán a restablecer la confianza de los
empresarios e inversores en la Argentina y acelerarán el regreso del
crecimiento y la prosperidad. La Argentina es capaz de altas tasas de
crecimiento económico. Queremos que nuestro aliado logre tener nuevamente
dichas tasas de crecimiento. La fórmula para obtenerlas será de la
Argentina, pero el ejercicio de la democracia y una economía de libre
mercado han dado pruebas de que han ayudado a otros países a superar las
crisis y emerger con renovada confianza.
Conclusión
Antes de finalizar, permítanme nuevamente agradecerles la invitación que
me hicieran para dirigirme a ustedes el día de hoy. Compartimos
valores y aspiraciones comunes, y es importante que nos encontremos para
debatirlos. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos de las Américas
construir un futuro mejor para nosotros y nuestros hijos. El presidente Bush
tiene una visión de ese futuro y una agenda para llegar a él. Sé
que hay muchos millones de socios que comparten nuestros esfuerzos
tendientes a un hemisferio más libre, próspero y democrático.
Juntos podemos concretar el potencial y la promesa de este hemisferio.
Espero trabajar junto a ustedes para llegar a dicha meta.
Muchas gracias.
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Julio
22, 2002
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