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El
panorama político y económico de Guatemala no se muestra halagüeño para
la población y no da visos de cambiar en el corto y mediano plazo. La
ciudadanía ha perdido la esperanza en sus dirigentes políticos, y
considera que su gobernante actual, el Licenciado Alfonso Portillo, no hará
lo que es bueno para el país, durante los próximos doce meses. Evalúa
negativamente la labor desarrollada por el mandatario al frente del Poder
Ejecutivo y juzga como mala o muy mala la gestión del Congreso y sus
representantes ante las alcaldías. Además, la dirigencia actual, en la
figura del Presidente de la República y su vicepresidente, no gozan de una
imagen positiva ante la ciudadanía, a nivel personal.
Según la última
Encuesta Nacional de Opinión Pública realizada por la corporación CID/Gallup
en Guatemala en el presente año (detalles en Ficha
Técnica), se observa un deterioro general de las condiciones políticas
y económicas del país. La encuesta de CID, que forma parte de una serie
ininterrumpida de estudios que se realizan en toda el área centroamericana,
iniciada hace ya 25 años, también evaluó la opinión popular acerca de la
labor desarrollada por el mandatario Alfonso Portillo, quien continúa
mostrando calificaciones negativas hacia su gestión.
Condiciones
familiares y del país empeoran:
En
medio de esta frágil estabilidad política y la falta de legitimidad
reinante, la población ha visto empeorar sus condiciones económicas
familiares y percibe aún peor la del resto de la nación. Aunado a lo
anterior, concibe que los ingresos de los miembros del hogar resultan
insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
Este
sombrío escenario coloca a la oposición, abanderada principalmente por el
Partido de Avanzada Nacional y la Unidad Nacional de la Esperanza, en
opciones políticas que actualmente logran amalgamar y atraer las
expectativas de cambio y un mejor desempeño, y atraen un caudal electoral
importante, ante un desgastado partido en el poder.
Gráfico
#1:
Rumbo del país: Enero 1994 –Junio 2002
- Porcentajes -
La
falta
de legitimidad, el desgaste de los órganos representativos de la sociedad,
el desencanto hacia la clase política y la endeble situación económica,
ponen a Guatemala en el filo de la gobernabilidad. En los próximos meses
habrá que esperar que se encausen las expectativas de la población en lo
electoral, pero que además se actúe en consecuencia por parte
de
las autoridades que actualmente detentan el poder. La ciudadanía no puede
esperar hasta el cambio de gobierno, y cualquier factor de descontento puede
desencadenar en una inestabilidad no deseada en momentos de crisis.
Evaluación
de Portillo como mandatario aún en números rojos:
La
opinión de la labor presidencial es percibida negativamente. El desempeño
mostrado por Portillo Cabrera para la mitad de la población es “malo” o
“muy malo”, mientras que cuatro de cada cinco indican que es
“regular” o no atinan a calificarla. Este panorama coloca al mandatario
ante un estado de deslegitimidad que hace más difícil el accionar
gubernamental.
El
balance negativo hacia la gestión presidencial se presenta indistintamente
de las variables sociodemográficas que se consideren, y es predominante
fundamentalmente entre las personas de mayor escolaridad, así como entre
los residentes de Guatemala Metropolitano.
Pese
a contar con nueve puntos porcentuales más que hace cuatro meses, la gestión
de Alfonso Portillo continúa en números rojos. Podría decirse que se
estabiliza o mejora, pero ello responde más a su lejanía y bajo perfil
ante los medios de comunicación, que resultado de acciones de orden
gubernamental. La imagen y evaluación de Portillo es difícil que lleguen a
ubicarse aún más bajo de lo que se encuentran, es por esto que su retiro
de la escena mediática amplía las calificaciones “regulares” hacia su
gestión. Esta táctica no puede prolongarse, pues daría como resultado a
mediano plazo un descontento aún mayor ante el “vacío de poder”
dejado, que sería asumido por otros para “aprovechar” la ocasión y
obtener réditos. En comparación con sus antecesores en la silla
presidencial – en momentos similares de haber asumido el poder – Alfonso
Portillo se ubica como el mandatario más impopular de los últimos diez años.
Para 1993, Ramiro de León Carpio obtenía un apoyo neto popular de 53
puntos, en el índice CID/Gallup. Entre tanto, cinco años después Álvaro
Arzú Irigoyen, recibía un índice de 18 puntos positivos.
Gráfico
#2:
Índice de evaluación del desempeño Presidencial de Alfonso Portillo
–Porcentajes-
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1)Sede:
San José, Costa Rica
Teléfono (506) 220-4101
Fax: (506) 231-2145
E-mail: CID@cidgallup.com
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Ficha
Técnica:
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Fecha:
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Del
18 al 27 de junio, 2002.
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Tipo
de entrevista:
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Una
por hogar, personal y telefónica.
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Número
de entrevistas:
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1.206
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Error
muestral:
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±
2.8 puntos (95% de confianza).
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Informante:
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Guatemalteco
de 18 años y más, residente en el país.
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Tipo
de muestra:
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Aleatoria.
Representativa de la población adulta residente en el área
geográfica de estudio.
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Área
geográfica:
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Todo
el país, excluyendo Petén y Alta Verapaz.
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Julio
16, 2002
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