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La
violación de cualquier derecho es una manifestación de violencia.
Como también es violencia el evitar por todas las vías posibles el
acercamiento entre cubanos. Alejando cada vez más cualquier opción
de diálogo; como manera lógica de construir caminos que conduzcan a la
transformación política en el país.
Estoy convencido que no es saludable asumir pasivamente el sufrimiento
propio o el ajeno; ya que esta mansedumbre es cómplice del atropello o
afrenta de o hacia un compatriota. Hay que alcanzar, desde la filosofía
de la No-violencia, una actitud reconciliadora para el bien de la nación
cubana. Lo que implica neutralizar toda forma de fanatismo morboso que
se aplique directa o indirecta a nuestros hermanos; sea con armas, de
palabra, sociológica, económica, etc.; adentro o fuera de Cuba.
Es
esencial proceder con discernimiento para encontrar un punto equilibrado de
encuentro en el diálogo, para abordar los asuntos relacionados con los
cubanos. Creo que esa ha debido ser la postura de la oposición al
enfrentar el absolutismo del régimen que dirige los destinos de la
isla. Platicar con autenticidad es y será la mejor elección
para exhortar a un pueblo que se respeta así mismo.
¡El conflicto cubano, entre una minoría excluida y una mayoría en el
poder, tiene solución! Empero la "disidencia" tiene que
profundizar en las iniquidades e injusticias que germinaron la violencia en
la estructura social cubana antes del cincuenta y nueva. También
reflexionar en cuales son las causas y efectos, tanto antes como después
del triunfo revolucionario, que establecieron una frontera en la convivencia
entre cubanos.
¡Ya es hora de cambiar de actitudes! Es necesario buscar, con respeto, la
armonía en los criterios dentro de la oposición; y encontrar la
reconciliación a pesar de las diferencias. Es hora de ahondar en nuestra
humanización y comprender el maravilloso mundo de ser humano.
Una
Nueva Cuba Democrática, sin prejuicios, será alcanzable el día que
algunos "líderes" asuman la obligación política de inspirar al
pueblo cubano. Responsabilidad a ejercer con ética, crítica y autocrítica,
perseverancia, consagración, presteza, y genuina veneración a la patria
toda. Del mismo modo, revisar permanentemente la realidad política, económica
y social de Cuba; para tener los argumentos positivos que puedan ser
opciones de diálogo. Teniendo en cuenta que aceptar no es
renunciar a los principios, sino obrar con sabiduría. Un ejemplo de
lo anterior ha sido la celebración, el pasado febrero, del Simposio
Internacional de Teología: "El Hombre ante Dios, entre la hipótesis y
la certeza"; y más reciente la valentía de los gestores y firmantes
del "Proyecto Varela".
No es arcano que a algunos "líderes" de la oposición les ha
faltado erudición por más de cuarenta años; y el no aceptar la necesidad
dialéctica de enriquecerse con sus angustias, actuaciones y razonamientos;
para enfrentar el régimen de Castro. La prueba reina los grandes
reveses. Muchos están aparcados en el pasado, pareciera que esos
"líderes" ignoran que solo cuando el alma humana reacciona con un
conocimiento total, tiene el hombre la posibilidad de abrir un excelente
espacio para convivir con sus semejantes. Porque el ánima incólume excita
el cerebro y hace que sean fecundas las ideas. Cimiento irreemplazable para
la concepción y aplicación de la libertad, la práctica de la justicia
social y la fraternidad. Consolidándose así una hermosa norma para
construir la paz entre los compatriotas, más allá de las desavenencias.
En el interior y exterior de Cuba, algunos "voceros" del régimen
y de la oposición: deben dejar de alentar el enfrentamiento con la retórica
desgastada y estéril. La exigencia hoy es la de no continuar divagando.
Reconocer este desafío permitirá crear una nueva opinión pública,
favorable al cambio democrático. Es decir, contender ajustados a la
realidad se estará fortaleciendo el inevitable diálogo entre los cubanos.
No existe execrable ciego que aquel que no anhela avizorar, tal es el caso
de algunos dirigentes. Todos en mayor o menor grado hemos visto y vivido,
durante cuatro décadas, que el sistema político en la isla está
respaldado por la mayoría del pueblo cubano. Y esto es posible porque tiene
talento y han tomado conciencia de los embrollos sociales, económicos y políticos,
antes y después del primero de enero, del cincuenta y nueva. No solo en
Cuba sino también en el mundo. Guste o no, es una verdad, con letras mayúsculas;
porque de ningún modo los acontecimientos dejan de existir solo porque
alguien los impugna.
Ante
estas evidencias irrefutables, se hace necesario que los opositores y el régimen
cubano renueven sus estrategias y expongan nuevas ideas que permitan
someterlas a una discusión civilizada. Eso sí, aceptar con valentía,
las discrepancias o la complacencia del adversario; como experiencia
enriquecedora que permita continuar el debate con nuevas y convincentes
consideraciones.
El mundo ha cambiado y polemizar con el oponente se impone, pero debe
practicarse con arte y razón de Estado. Hay que hacer oposición con
diplomacia, a la altura de nuestra estirpe. Sin renunciar, ninguna vez, al
decoro. Porque formamos parte de un pueblo excelso -
independientemente de los puntos de vista individuales -; inspirado en los
ejemplos de todos los cubanos que: lucharon por sus ideales, luchan hoy y
lucharan mañana, para construir la anhelada Nueva Cuba Democrática.
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Pablo
Felipe Pérez son mis nombres y apellido. Nací en La Habana, Cuba, en 1950.
La vida terrenal ha sido un prisma constante de trabajo y superación.
Estudié Tecnología Química General Industrial y Analítica, en la capital
cubana. También he realizado estudios de Filosofía oriental, así
como postgrados en: publicidad, fotografía artística y de prensa, gerencia
empresarial, periodismo, dirección de televisión y cine. El bregar
como obrero, empresario, periodista, fotógrafo o escritor, ha sido la más
extraordinaria enseñanza para mi crecimiento como ser humano. En mis
escritos y libros, comparto con humildad la visión y el conocimiento
adquirido en el sendero filosófico de la No-violencia, la espiritualidad, y
benevolencia.
Desde el año 1997 resido en la ciudad de Medellín, Colombia; junto a mi
esposa, nacional colombiana. Además del trabajo como empresario, el
llamado vocacional del alma y la necesidad de colaborar para tenga libertad
y democracia mi patria, he decidido hacer periodismo independiente y el
oficio de escritor, parte del tiempo. He escrito (inéditos): “Reflexiones
Necesarias para el Tercer Milenio” (2001) e “Intúit desde el Alma”
(2002).
Pablo Felipe Pérez
Apartado Aéreo No. 56381. Medellín.
Colombia
E-Mail: pia@telefonica.net.co
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Julio
16, 2002
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