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Resumen
En
1994 se inició el proceso de Cumbres de las Américas;
y a pesar de los logros considerables que se han obtenido, aún queda por
ver si las negociaciones para el Área de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) culminarán exitosamente. Las reuniones cumbres, ministeriales y técnicas
que han formado parte de este proceso han servido de impulso y ayudado a la
creación de una agenda común en temas de comercio y democracia así como
han creado un sentido de interés común entre los países involucrados. Sin
embargo, el ya extenso proceso de negociaciones del ALCA ha creado también
sus propias dificultades. Uno de los retos constantes que enfrentan las
negociaciones es hallar una forma efectiva de incorporar los intereses del
sector privado y de la sociedad civil. El largo proceso ha causado el
agotamiento de los negociadores, a quienes el cansancio les hace perder de
vista el objetivo máximo de estas negociaciones. Al mismo tiempo, algunos
países se han enfrascado tenazmente en la búsqueda de iniciativas
bilaterales y multilaterales que obstaculizan o hacen innecesario el propósito
de lograr estándares comerciales comunes para todas las Américas.
Quizás
el mayor obstáculo que enfrenta el ALCA sea la posibilidad de que los
intereses nacionales y la política interna de los Estados Unidos puedan de
manera directa o indirecta hacer naufragar el proceso. La falta de voluntad
de los EE.UU. de disciplinar su altamente subsidiado sector agrícola podría
hacer fracasar cualquier intento de acomodo aceptable para el otro gigante
de la región: Brasil. En lo que a Brasil respecta, nunca ha sido un gran
entusiasta del proceso y podría extralimitarse en pedir de los Estados
Unidos más allá de lo realmente posible. Por su parte, México está más
interesado en salvaguardar su relación preferencial con sus socios del
TLCAN que en apoyar seriamente las negociaciones del ALCA, y en ocasiones no
ha sido de mucha ayuda. El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se opone
al acuerdo esgrimiendo consideraciones filosóficas; y en Argentina, la
debacle económica se esparce con rapidez afectando a otras instituciones de
esa nación. Además, las economías más pequeñas del Caribe, cuyos
gobiernos dependen grandemente de la recaudación de tarifas como fuente de
ingresos, parecen no tener mucho que ganar con tal acuerdo comercial hemisférico,
y pocas de ellas han prestado atención a las implicaciones políticas que
se desprenden de no tener una participación completa en el ALCA.
De no lograrse mayores
avances en cuanto a la inclusión de los intereses privados y de la sociedad
civil en el proceso, la subordinación del “interés nacional” al bien
común, y en responder a las necesidades específicas de las economías más
pequeñas, el sueño de crear un área de libre comercio hemisférica podría
ser difícil de alcanzar.
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Julio
16, 2002
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