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A
través de los últimos acontecimientos acaecidos en este
planeta Tierra, se puede afirmar categóricamente que la única
constante de la realidad convulsionada
y traumatizada es el cambio. Éste es
aún más evidente en el mundo organizacional, cualquiera sea el escenario
empresarial, su magnitud o su situación geográfica en donde pueda estar
insertada la empresa. Este
mundo de cambios violentos es una consecuencia de la innovación tecnológica
en uso, la cual tiene su influencia en todos los ambientes de la vida real,
en relación a la evolución de las condiciones socioeconómicas mundiales.
Entre los cambios que han tenido mayor impacto en el mundo organizacional,
podrían mencionarse los siguientes: a) la competencia globalizada; b) el
continuo aumento de la satisfacción de las expectativas de los clientes y
c) las reiteradas
segmentaciones de mercado. De igual forma, los cambios sucedidos en el
pasado reciente han reafirmado que la competitividad de las compañías están
basadas en cuatro grandes pilares: 1º) la calidad de los productos; 2º) la
flexibilidad del sistema productivo; 3º) la continua innovación de
productos y procesos y 4º) la productividad de los recursos humanos y técnicos.
Sin temor a equivocaciones la sobrevivencia de las organizaciones está
directamente relacionada con el diseño y administración de estos cuatro componentes,
tendente a asegurar su competitividad.
Para
gerenciar exitosamente esta única constante del cambio, las empresas deben
ser creativas e innovadoras para diseñar las mejores opciones de solución.
Mencionándose las siguientes: la racionalización por medio del uso de la
tecnología de punta; un nuevo diseño de la organización de los procesos
de trabajo y el uso de las técnicas japonesas de trabajo, tales como:
programas de calidad total, producción “justo a tiempo”; mantenimiento
total productivo, gestión para el desarrollo de nuevos productos, tiempo de
mercado, etc.
Los
especialistas en teoría organizacional tomando en cuenta las exigencias de
estos nuevos escenarios, han afirmado que se hace necesario la presencia de
la motivación para comprender las principales corrientes organizacionales,
sus causas y sus componentes básicos
organizacionales interrelacionados,
y desde este punto de partida, tratan de desarrollar el nuevo concepto de la
arquitectura empresarial: La Organización Integrada y Liviana (OIL), la
cual tiene como características la conjunción de todos los factores
organizativos y técnicos del aparataje manufacturero.
Durante
el pasado siglo se pusieron en evidencia tres escuelas
organizacionales: 1ª) la producción artesanal. Se estableció a
fines del siglo XIX y al inicio del XX, y todavía se mantiene hasta el
presente en algunos productos que tienen un nicho particular de mercado; 2ª
la producción en masa. Esta surge en los Estados Unidos, a principio del
pasado siglo, por medio de variadas formas de automatización, un gran número
de ellas se están utilizando todavía en cantidades de empresas y 3ª la producción liviana. Esta tendencia es japonesa,
concretamente en la industria automotriz nipona, de igual forma como se
caracterizó la producción en masa a
mediados del siglo XX, su gran relevancia se presentó cuando la crisis
petrolera de las décadas de los setenta. Cuando reafirmó las ventajas que
tenía esta modelo productivo en relación de las otras formas
tradicionales. Este tipo de organización liviana no solamente ha
contribuido a gerenciar más exitosamente los cambios, sino que también, ha
satisfecho con creces la satisfacción de las expectativas más exigentes de
los clientes. Esta organización se ha afianzado en el mundo empresarial
mundial, debido a la utilización de las diversas técnicas productivas,
mencionadas en párrafos anteriores. Hoy día no se pone en duda los grandes
beneficios de la implantación y administración de esta nueva tendencia;
sino por el contrario, la organización liviana es un diseño que se ha
convertido en la meta estratégica organizacional del siglo XXI.
Además de las herramientas mencionadas, cualquier proceso de cambio de un
modelo organizacional a otro, es necesario no perder de vista dos conceptos
claves de éxito, como son: la reingeniería y el “kaizen” (Mejoramiento
Continuo del Proceso). Por
su parte la reingeniería del cambio afirma
lo siguiente: “la empresa ganadora en este mundo convulsionado será la
empresa en movimiento, es decir, aquella capaz de anticiparse, adaptarse y
transformarse de una manera continua y más rápida que sus competidores
para reforzar aún más su posición competitiva”. Por su parte la
concepción de “kaizen” es uno de los componentes básicos presentes en
todos los procesos productivos modernos.
Señala el progreso del mejoramiento continuo y permanente de los
procesos, fundamentalmente basado en equipos autónomos de alto desempeño.
Compromete a todas las personas de la organización. Estos nuevos escenarios
reclaman aumentos eventuales de complejidad de las tareas que se
desarrollan.
Por
las ideas y conceptos expuestos la Organización Integrada y Liviana (OIL)
está basada en un proceso de reingeniería del cambio de los sistemas
productivos, estructurado como una reorientación de la arquitectura
productiva, fundamentada hacia una gestión por procesos, en la que
necesariamente se requiere la integración de todos los sub-sistemas que
forman el organizativo.
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Chichí
Páez,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
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Julio
15, 2002
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