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¿Puede
hacerse algo para reducir la corrupción? Es sorprendente cuán cínicos nos
hemos vuelto muchos de nosotros. Tendemos a eludir el análisis de políticas
echando mano de refranes fatalistas. Y, sin embargo, la experiencia nos
enseña que los cambios sociales amplios, al igual que los esfuerzos
específicos contra la corrupción, pueden cambiar mucho las cosas. A la
larga, más democracia y mercados más libres servirán de ayuda. Los
beneficios de la privatización son menos evidentes en este aspecto. Si
privatizamos una actividad gubernamental corrupta y simplemente llamamos
precio a lo que antes llamábamos soborno, ¿habrá habido un gran cambio? En
general, puede ser beneficioso reducir los monopolios estatales, pero no es
una gran mejora instalar otro monopolio que esté en manos privadas.
Metafóricamente, la corrupción responde a una fórmula:
C = M + D - C
(1)
La corrupción
equivale a
monopolio más poder discrecional menos rendición de cuentas.
Ya sea que la
actividad sea pública, privada o sin fines de lucro, ya sea que uno esté en
Nueva York o en Nairobi, uno tenderá a encontrar corrupción cuando alguien
tiene un poder monopolístico sobre un bien o servicio, tiene el poder
discrecional de decidir si alguien lo recibirá o no y en qué cantidad, y no
está obligado a rendir cuentas. La corrupción es un crimen de cálculo, no un
crimen pasional.
En verdad, hay
santos que resisten todas las tentaciones, y funcionarios honrados que resisten
la mayoría de ellas. Pero cuando el tamaño del soborno es considerable y el
castigo, en caso de ser atrapado, es pequeño, muchos funcionarios sucumbirán.
El combate contra la corrupción, por lo tanto, empieza con mejores sistemas.
Los monopolios deben reducirse o regularse cuidadosamente. El poder
discrecional oficial debe quedar en claro.
Debe
mejorarse la transparencia. La probabilidad de ser atrapado debe aumentar, y
los castigos a la corrupción (tanto para los que dan como para los que reciben)
deben incrementarse. Cada uno de estos puntos plantea un tema vasto. Pero,
obsérvese que ninguno se refiere inmediatamente a lo que la mayoría de nosotros
pensamos de entrada cuando se menciona la corrupción: nuevas leyes, más
controles, un cambio de mentalidad, una revolución ética.
Las leyes y los
controles demuestran ser insuficientes cuando no están allí los sistemas que
los pongan en práctica. El despertar moral puede ocurrir, pero rara vez porque
lo hayan planeado nuestros líderes públicos. Si no podemos diseñar funcionarios
y ciudadanos incorruptibles, podemos, sin embargo, promover la competencia,
cambiar incentivos, mejorar la rendición de cuentas; en pocas palabras,
corregir los sistemas que engendran corrupción.
2. Cuatro
componentes de una estrategia contra la corrupción
Esto no es
fácil. Hay, empero, ejemplos exitosos, que contienen varios temas.
-
a.
Sancionar a algunos transgresores graves
Se
empieza primero "friendo los peces gordos". En situaciones en las que la
corrupción se ha vuelto difundida, la gente ya no cree ni siquiera en las
promesas más bellas que le hacen los políticos y principales ejecutivos. Cuando
hay una cultura de impunidad, la única manera de romperla es que una cantidad
de figuras corruptas importantes sean declaradas culpables y castigadas. A
menudo hay muchos casos "pendientes" que se han dejado de lado por razones que
van desde la susceptibilidad política hasta los funcionarios de justicia
corruptos. Debería seguirse adelante con estos casos, o el gobierno debería
intentar, rápidamente, de identificar a unos cuantos grandes evasores de
impuestos, unos cuantos grandes sobornadores, y unos cuantos funcionarios
gubernamentales de alto nivel que aceptan sobornos. Puesto que una campaña
contra la corrupción puede demasiado a menudo convertirse en una campaña contra
la oposición, el primer pez gordo que se friera debería pertenecer al partido
en el poder.
-
b.
Involucrar al pueblo en el diagnóstico de los sistemas corruptos
Segundo,
las campañas exitosas involucran al pueblo. Si se los consulta, los ciudadanos
son fuentes fértiles de información acerca de dónde ocurre la corrupción. Los
mecanismos para consultarlos incluyen encuestas sistemáticas, organismos
ciudadanos de vigilancia de las agencias públicas, la participación de
organizaciones profesionales, líneas telefónicas directas, llamados a consulta,
programas educativos, consejos de aldea y barrio, etc. La gente y los grupos
empresariales deberían participar, protegidos por el anonimato, en estudios de
diagnóstico sobre cómo operan en la práctica los sistemas corruptos de compras
gubernamentales, contratación y cosas similares, donde se hace hincapié en los
sistemas y no en los individuos. La autovigilancia del sector privado,
especialmente cuando la apoyan pericias (y credibilidad) investigativas
internacionales, puede ayudar a las empresas a decirles "no" a los pedidos de
soborno.
-
c.
Concentrarse en la prevención mediante la reparación de los sistemas
corruptos
Tercero, los
esfuerzos exitosos contra la corrupción reparan los sistemas corruptos. Usan la
fórmula C = M + D - C
para llevar a cabo "evaluaciones de vulnerabilidad" de instituciones públicas y
privadas. Como las mejores campañas de salud pública, hacen hincapié en la
prevención. Por supuesto, reducir la corrupción no es lo único que nos
interesa. Podríamos gastar tanto dinero atacando la corrupción, o generar tanto
papeleo y burocracia, que los costos y pérdidas en eficiencia excederán los
beneficios de disminuir la corrupción.
Supongamos que
usted es el principal y yo soy su agente. Supongamos que usted no es corrupto y
que sus objetivos coinciden con el interés del público. Pero yo, como agente
suyo, me siento tentado por la corrupción. Usted quiere inducirme a emprender
actividades productivas y desalentar mis actividades corruptas. En
consecuencia, usted considera reducir mis poderes monopolísticos (o los de
nuestra agencia), aclarar y circunscribir mi poder discrecional en lo que toca
a quién recibe qué cantidad de servicio y a qué precio, y mejorar la rendición
de cuentas. Usted quiere intensificar mis incentivos para emprender actividades
productivas y aumentar los castigos efectivos de la corrupción.
Pero cada una
de estas posibles iniciativas puede ser costosa en varias dimensiones. Puede
costar dinero. Puede implicar costos de oportunidad. Pueden crear diseconomías
externas. Por lo tanto, su problema económico es mucho más complicado que
"luchar contra la corrupción". En términos ideales, usted equilibraría los
beneficios sociales de sus esfuerzos (en términos de productividad mejorada y
reducción de costos debidos a la corrupción, que sería necesario estimar) con
sus costos sociales. De tales consideraciones puede derivarse un "marco de
referencia para el análisis de políticas". (4)
El principal
puede seleccionar agentes, cambiar sus incentivos, recopilar información para
aumentar las probabilidades de que la corrupción sea descubierta y castigada,
cambiar la relación entre agentes y clientes y aumentar los costos morales de
la corrupción. En mi labor de consultoría he encontrado que este tipo de
perspectiva económica de la corrupción, combinado con estudios de casos de
esfuerzos exitosos contra la corrupción, puede estimular una creatividad
tremenda entre los líderes políticos y los administradores públicos de máximo
nivel.
El
método consiste a menudo en un seminario que se desarrolla a lo largo de 10 a
16 horas durante uno a cinco días. Comienza con un estudio del caso de una
situación corrupta fuera del país en cuestión. A los participantes se les
entregan problemas y se dividen en pequeños grupos para tratar de encontrar
líneas de ataque para resolver esos problemas. Luego de presentar sus análisis
y recomendaciones en las sesiones plenarias, aprenden qué ocurrió realmente en
el ejemplo exitoso de lucha contra la corrupción.
En sesiones
posteriores aprenden cómo analizar la corrupción como fenómeno sistemático, en
lugar de hacerlo solamente como un fenómeno legal o moral. Analizan otros casos
de esfuerzos exitosos contra la corrupción, en ocasiones en un ministerio en
particular, en ocasiones en una oficina o programa, en ocasiones en un país
entero (tal como ocurría en Hong Kong en la década de los 70). La última o las
dos últimas horas las pasan tratando de aplicar la misma lógica a la corrupción
que hay en su país. Llamo a esto "diagnóstico participativo", y he visto que
produce resultados notables en una docena de países.
Un resultado
indirecto de tales seminarios es que los participantes aprenden a aplicar a la
corrupción el mismo esfuerzo analítico y la misma creatividad gerencial que
aplican a otros problemas de política y administración. Eso elimina lo que es,
para muchos de nosotros, casi un bloqueo conceptual en el tratamiento de la
corrupción.
1.)
leasi: C; corrupción – M; monopolio – D; discreción – C; cuentas.
18/06/2003: publicación n.2/f.l.r.b ©
Inter-forum
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Julio 07, 2003
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