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Dentro
de las competencias vitales que debe desarrollar y
afianzar un líder es la necesidad de un sutil conocimiento de la forma como
las personas “escuchan” sus comunicaciones.
Están conscientes que requieren decir el mismo mensaje un sin fin de
veces, en diferentes maneras, dirigido a todos los niveles
existentes en su respectiva área de influencia, con la finalidad de
transmitir en forma clara y concisa las ideas más importantes, que se
tienen que comunicar. Los líderes eficaces tienen la imperiosa necesidad de
desarrollar el mejor estilo de conducir a las personas. Tal vez esta
idea ha sido utilizada en demasía, hasta es casi vergonzoso recordarla en
cualquier medio comunicacional. ¡Pero es perentorio recordarla!
Una de las grandes disfuncionalidades entre los
líderes nominales y los estratégicos, se fundamenta en que los últimos
mencionados comprenden a las personas, no importando la opinión que tengan
acerca del estilo de liderazgo de él; mientras que los primeros mencionados
nunca lo hacen. Los líderes estratégicos entienden cómo las personas se
comportan ante las decisiones y las noticias transmitidas. Lo que si
realmente no está claro es cuando las personas se sienten
impactadas negativamente o que tienen una gran presión por las
circunstancias personales y públicas. De igual forma un líder eficiente
está en capacidad de asimilar las deficiencias como parte indispensable de
la sociedad en donde actúa con la intención de adecuar su estilo a los
escenarios vigentes. ¡La
mitad de su energía y mucha de su seguridad la pierde a causa de la
incapacidad para comunicarse o negociar sin problemas!
Lo
expresado en las líneas anteriores se pone en evidencia en situaciones de
contingencias o de incoherencias. Los líderes nominales en su gran mayoría
tratan de “escurrir el bulto” negando la situación conflictiva
reinante, debido a que por su pocas competencias de líder estratégico
presumen que es la forma más correcta de actuar.
La realidad de estos escenarios demuestra todo lo contrario; es
decir, cuando en estas situaciones se expresa en forma verdadera, honesta y
sincera, trae como consecuencia que la tensión disminuye y la energía
positiva fluye espontáneamente. La base para liderizar exitosamente las
situaciones resgiosas están directamente relacionadas con la destreza de
ser flexible y de ser un buen comunicador. En la medida en que evolucionan
las culturas, también lo hacen las estructuras organizacionales y por
supuesto los estilos de liderazgos tienen que cambiar y adaptarse a las
circunstancias. Los procesos comunicacionales eficientes
implantados por los líderes estratégicos son de vital importancia
en una sociedad en la que cambio acelerado, no planificado ha creado y cada
vez creará más tensión. Lo que si no deben perder de vista estos líderes
que las culturas y las economías evolucionan a través de largos períodos
de tiempo en respuesta tanto al cambio interno como del mundo globalizado.
Cuando
un líder se está comunicando con personas que representan diferentes
estratos sociales y culturales, debe tratar de responder a la siguiente
inquietud: ¿Cómo puede hacer
para minimizar las percepciones equivocadas, las interpretaciones erróneas
y las evaluaciones fuera de lugar? Tendente a responder esta pregunta, el
Dr. S. P. Robbins ha
desarrollado las siguientes cuatro reglas: a) Asuma diferencias hasta que se
apruebe la similitud: b) Enfatice la descripción de lo que alguien ha dicho
o hecho más que la interpretación o la evaluación; c) Practique la empatía
y d) Trate sus interpretaciones como una hipótesis de trabajo. Esta realidad refirma el siguiente axioma: “La
comunicación efectiva es difícil bajo las mejores condiciones”. Sin lugar a dudas que los componentes interculturales le crean
al líder claramente un potencial para mayores problemas de comunicación.
Esto se eleva a la máxima potencia, si el líder es nominal, y no estratégico.
Cuatro áreas conflictivas están claramente identificadas cuando
existen estos escenarios mencionados anteriormente: 1º) Existen barreras
causadas por la semántica; 2º) Barreras causadas por las connotaciones de
la palabra; 3º) Barreras causadas por la diversidad en la entonación de lo
expresado y 4º) Barreras causadas por las diferencias entre las
percepciones.
Además
de la competencia de la expresión verbal, el líder estratégico necesita
desarrollar habilidades numéricas (toda organización y/o institución se
miden a así mismas, y son medidas por los demás, mediante números). Por
ejemplo la clasificación de alto riesgo para las inversiones que tiene
Venezuela en los actuales momentos. Otras
de las competencias vitales que debe desarrollar un líder es la capacidad
de evaluar con
mucha asertividad a las personas y sus habilidades. Deben saber
seleccionar a sus más cercanos seguidores, con la finalidad de minimizar la
rotación de personal subalterno, es decir deben seleccionar a jugadores de
1ª. Es necesario ser capaz de orientarse en las competencias de mayores
fortalezas de una persona y lograr que los demás se den cuenta que el líder
se preocupa por ellos. Esto se logra mediante la implantación de un proceso
comunicacional eficiente, que reafirme las siguientes características: a)
abierto; b) evolutivo; c) Flexible; d) Finalidad explícita y e)
Responsabilizante.
Y
no se puede perder de vista la afirmación que en materia de comunicación,
ha hecho el Dr. P. Jardillier: “Las
organizaciones y/o instituciones que funcionan mal son aquellas en las que
cada uno recibe las informaciones necesarias en el momento en que ya es
demasiado tarde para utilizarlas. No se trata de problemas de papelería,
circuitos o correos, sino de estilo de dirección”.
¡LA
PRIMERA SEÑAL DE QUE EL LÍDER ESTÁ FRACASANDO COMIENZA CUANDO SE OBSERVA
QUE SUS PALABRAS Y SUS ACTOS NO CONCUERDAN!
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Chichí
Páez
,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
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Junio
30, 2002
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