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Muy
buenas tardes. Bienvenidas, bienvenidos a esta su casa, amigas y amigos.
Quiero
iniciar por agradecer su invitación a participar nuevamente en la Mesa
Redonda que organiza la revista The Economist, para reflexionar juntos, para
reflexionar con ustedes sobre diversos temas de interés común.
Como bien dijo Roberto, hablando se entiende la gente y sobre todo, comunicándonos
entre nosotros de manera objetiva porque luego, mucho de lo que se lee o se
escucha no está ratificado por ningún lado o inclusive esta mal
interpretado.
Así que ésta es una buena oportunidad de hablar objetivamente.
Durante el año que ha transcurrido desde nuestro encuentro anterior, el
entorno económico internacional ha presentado una fuerte volatilidad.
Ciertamente esos efectos se han hecho sentir en nuestro país.
Sin embargo, también podemos señalar que la economía mexicana ha sido
capaz de navegar y de resistir mucho mejor que otras economías y mantener
así perspectivas favorables al futuro.
Ello se debe a que México es un país fuerte y tiene una política económica
responsable, capaz de mantener con firmeza el timón y avanzar hacia el
destino que se ha fijado.
Eso también se debe a que hoy, México es la novena economía en tamaño en
el mundo y que --además-- es la séptima en tamaño de balanza comercial.
Hemos definido un modelo de desarrollo que marca firmemente nuestro rumbo y
que está constituido por cuatro principios muy claros que, en cierta
medida, presenté en este mismo Foro el año pasado.
Seguimos congruentes y consistentes en nuestro avance hacia el futuro.
Estos cuatro principios son --primero-- el crecimiento económico con
calidad, con el que buscamos fomentar el empleo, en un marco de estabilidad
estructural y promovemos mejorar el ingreso de los trabajadores y de los
ciudadanos.
El segundo es el de la competitividad, con el que deseamos poner a México
al día y a la vanguardia en todos los ámbitos.
El de la gobernabilidad democrática, que tiene como fin garantizar el
respeto pleno de las libertades ciudadanas y de los derechos humanos, a la
vez que asegurar una lucha eficaz contra la inseguridad, la corrupción y la
impunidad.
El tercero tiene que ver con el desarrollo humano y social, que se basa en
una nueva estrategia que hemos denominado CONTIGO y que deja atrás el
paternalismo, el asistencialismo y entramos de lleno a una fórmula de
corresponsabilidad. CONTIGO --a diferencia de otras estrategias sociales--
tiene su punto de partida en la dignidad y la capacidad de las personas.
Estos cuatro principios están bien articulados y fundamentados en una
posición que expliqué en mi Primer Informe de Gobierno y que hemos venido
defendiendo desde tiempo atrás: la de un nuevo humanismo, una nueva manera
de hacer las cosas. Es decir, de un humanismo moderno e innovador, a la vez
que socialmente responsable.
Humanismo porque pone en el centro a la persona, al ser humano, con toda su
dignidad y diversidad a la vez que con todas sus dimensiones y capacidades.
Moderno e innovador porque sabe que en el mundo globalizado de hoy, las
naciones deben complementar estos valores humanistas fundamentales con la
innovación y la competitividad.
Y lo llamamos socialmente responsable porque sabe que el fin de todo lo
anterior es que todos y cada uno de los miembros de la sociedad cuenten con
las oportunidades mínimas para realizar sus capacidades y alcanzar así una
vida digna y productiva.
Así, sabemos a dónde queremos llegar, sabemos por qué queremos llegar ahí
y también sabemos cómo estamos avanzando hacia allá.
En este año y medio hemos tenido avances muy importantes en el cambio y en
la transición hacia la democracia, avances importantes en cada uno de los
cuatro principios que constituyen nuestro modelo de desarrollo.
En primer lugar, los resultados de nuestra estrategia económica son muy
positivos. La inflación y las tasas de interés se han reducido a niveles
que los mexicanos y mexicanas, que las familias, no disfrutábamos desde
hace muchos años, inclusive décadas. Por ejemplo, la inflación observada
en el mes de mayo fue de 0.2 por ciento, la menor para este mes desde 1972.
Al mismo tiempo, hemos mejorado el perfil de la deuda pública, que ahora
representa 24 por ciento del PIB. Y hemos mantenido el déficit fiscal
dentro de los límites establecidos por la ley.
Es muy importante subrayar la importancia de este marco de estabilidad, ya
que aparte de evitar que el ingreso y el patrimonio de los mexicanos se
deteriore, como sucedió tan frecuentemente en el pasado, hacemos y
generamos las condiciones indispensables para que se incremente el
patrimonio de las familias y de las personas.
Además, se observan signos evidentes de una próxima recuperación económica.
En los últimos cinco meses se han generado 211 mil puestos nuevos de
trabajo, registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social, para que no
queden dudas.
La producción industrial registró un incremento anual de ocho por ciento
durante el mes de abril. Las exportaciones manufactureras crecieron en ese
mes, en el mes de abril, en 8.8 por ciento con respecto al mismo mes del año
anterior.
Y México no sólo no ha perdido posición con sus exportaciones en el
mercado americano, sino ha crecido su participación, tanto el año pasado
como en lo que va de este año.
Igual puedo mencionar que el caso del ramo agropecuario, de agricultura,
ganadería, el año pasado tuvo un crecimiento en su Producto Interno Bruto
del tres por ciento, y este año va por encima del cuatro por ciento este
crecimiento.
Además, si en el año 2000 un productor agropecuario recibía en sus
ingresos algo menos de 20 centavos por cada peso que paga el consumidor
adquiriendo alimentos, el año pasado, en el año 2001, esa cifra ya fue de
30 centavos de cada peso que paga el consumidor. Y este año será de 36
centavos lo que recibirá el productor primario.
Yo quiero destacar también que los flujos de inversión extranjera directa
han distinguido a México claramente de otras economías emergentes. Aún en
el primer trimestre de este año la inversión extranjera directa que llegó
a México fue de 2 mil 700 millones de dólares.
Ahora tenemos un menor riesgo-país, contamos con el grado de inversión de
las tres principales agencias calificadoras del mundo y una mejor cotización
en los bonos deuda externa mexicana. Por eso, la inversión externa sigue
fluyendo a nuestro país.
Para consolidar las bases que nos permitan retomar la senda del crecimiento,
vamos a continuar con una estricta disciplina en la conducción de la política
económica.
Pueden estar plenamente seguros de que no nos apartaremos del camino de la
disciplina, la consistencia y la responsabilidad. Y así, también en el mes
de mayo hay los primeros indicadores que son muy positivos.
Uno de ellos, que la generación de energía eléctrica creció en ocho y
medio por ciento para atender un mercado que está demandando más energía.
Y en la parte industrial creció en algo más del cinco y medio por ciento
para el mes de mayo.
El segundo eje de nuestra política de desarrollo, que promueve la
competitividad y la inserción plena de México en los mercados
internacionales, está compuesto de varios instrumentos, como el laboral, el
empresarial, el tecnológico y el financiero.
Así, bajo nuestro Programa Nacional de Política Laboral, estamos
impulsando una nueva cultura laboral, así como la creciente capacitación y
colaboración entre empresarios y trabajadores, con el fin de aumentar la
productividad en beneficio de ambos.
Bajo el Programa Desarrollo Empresarial estamos fomentando un entorno
competitivo para las empresas, la formación empresarial para la
competitividad, la integración económica regional y sectorial y el
fortalecimiento de los mercados.
Hemos logrado que en lo que respecta al Gobierno Federal hoy sea posible
abrir, constituir una empresa en un solo día. Además, nos hemos convertido
ya en un actor muy importante en la economía internacional.
Tenemos 11 tratados comerciales con un total de 32 países, que abarca a 860
millones de consumidores; estamos reestructurando el sector de ciencia y
tecnología, para poder darle la mayor atención, importancia y apoyo que
sin duda se merece.
A su vez, el Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo --el
PRONAFIDE-- contiene las estrategias orientadas a promover el ahorro interno
para impulsar y detonar el gasto en inversión.
Y junto con éste, la creación de más y mejores empleos, fortalecer el
sistema financiero para canalizar --de manera más eficiente-- los recursos
a los proyectos de inversión más productivos; 16 iniciativas que tienen
que ver con el sistema financiero mexicano han sido aprobadas por el
Congreso de la Unión, la mayoría de ellas por unanimidad; 98 por ciento de
las iniciativas del Ejecutivo han sido aprobadas, lo cual reconocemos
ampliamente al Congreso de la Unión.
Igualmente, el PRONAFIDE pretende impulsar las reformas estructurales que
permitan elevar la competitividad del país y ampliar las oportunidades de
crecimiento a mediano plazo.
Es de todos conocido que en el rumbo que nos hemos trazado para cambiar a México,
se encuentran un conjunto de reformas estructurales. Alcanzarlas no es
responsabilidad ni en su caso mérito de un solo actor. Es responsabilidad y
mérito de todos los Poderes de la Unión, así como de las distintas
fuerzas políticas y sociales, al igual que de la ciudadanía misma.
Por eso es que el Poder Ejecutivo y el Legislativo hemos estado dialogando.
Tal así lo demuestran las más de mil 500 comparecencias de secretarios de
Estado y de encargados de dependencia al Congreso de la Unión durante el año
2001 y este año, serán muchas más de estas comparecencias en busca de
esos acuerdos.
Hay casos en los que todavía no se han presentado Iniciativas, pero en los
que también se está avanzando conjuntamente.
Hace poco se acordó --con el Poder Legislativo-- analizar la posibilidad de
modificar las leyes secundarias, para aumentar la eficacia y eficiencia de
las empresas eléctricas, como hemos estado propugnando.
Respecto a la reforma laboral, existe una mesa de trabajo, donde los agentes
involucrados dialogan con el fin de presentar --en su momento-- las
iniciativas que se deriven en acuerdos.
El tercer eje o principio de nuestro modelo de desarrollo es el de la
gobernabilidad democrática. Y en este campo, los avances también han sido
significativos.
México hoy cuenta con un Gobierno democrático, que respeta la pluralidad,
que privilegia el diálogo y gobierna con la ley en la mano, en un marco de
clara estabilidad e institucionalidad.
No sólo respetamos las libertades ciudadanas sino que las extendemos, como
lo demuestra la aprobación --por el Congreso-- de la Ley de Transparencia y
Acceso a la Información.
Al mismo tiempo, estamos en esta lucha frontal para desterrar la impunidad y
la corrupción.
Hemos iniciado una lucha bien coordinada y sin cuartel contra la
delincuencia y contra los corruptos. Hemos tenido en este campo resultados
muy importantes.
Nunca antes se habían reducido tanto los robos y asaltos en carreteras,
nunca antes se habían desmembrado tantas bandas de secuestradores. Ya
llevamos 19.
Nunca antes se había encarcelado a tantos capos del narcotráfico y
miembros de bandas de crimen organizado: 10 mil 500 personas el año pasado
fueron detenidas y llevadas a la cárcel como miembros de estos cárteles de
la droga.
Nuestro cuarto eje central de acción es el de la política social.
Como señalé, hemos desarrollado en esta materia una nueva estrategia, con
cuatro vertientes básicas: primero, capacidades, con un gran énfasis en la
educación y la salud.
Más de 5 millones de becas este año, más de 300 mil para universidad.
Segundo: oportunidades. Oportunidades de mejorar ingreso, de mejorar calidad
de vida con programas de empleo y capacitación para el trabajo; con
programas de microcréditos, de cajas de ahorro y de proyectos productivos.
Tercer eje: seguridades o protección social, con verdaderos programas de
seguridad social, como es el Seguro Popular, como es el Arranque Parejo en
la Vida, como es el Seguro de Vida que se va a incluir en las cuatro
millones 200 mil familias que reciben ese apoyo, mes a mes, para que los
hijos estén en la escuela, para que los hijos estén en el centro de salud.
Y la cuarta vertiente es patrimonio, propiedades, con ambiciosos programas
de ahorro y el más ambicioso programa en materia de vivienda con la
construcción este año de 500 mil viviendas, 176 mil más que el año
pasado, crecimiento de más del 50 por ciento.
Amigas y amigos:
Ustedes saben que en estos días la volatilidad financiera ha golpeado
nuevamente a varios países de nuestro continente y ha llevado al incremento
de su riesgo país, así como al realineamiento de algunas monedas respecto
de otras.
Como en otras ocasiones en que esto ha ocurrido, en los meses pasados la
economía mexicana, por supuesto, también se ve afectada, aunque en mucho
menor grado.
Sin embargo, nuestra economía nuevamente demuestra su fortaleza ante estas
turbulencias de la economía mundial, aunque, por supuesto, no podemos ni
vamos a bajar la guardia.
Para minimizar el impacto de los contagios financieros internacionales se
requiere disciplina fiscal, consistencia y congruencia en las decisiones. Se
requiere fortalecer las instituciones, para que permitan procesar las
diferencias en un marco de civilidad y Estado de Derecho.
Y se requiere responsabilidad y madurez en los actores políticos para
mantener la gobernabilidad.
Que nadie lo dude, mí Gobierno va a actuar con disciplina, constancia,
responsabilidad y madurez política, a fin de minimizar el riesgo de
contagio internacional si existiere, y a fin de mantener la estabilidad que
se requiere para seguir siendo un destino atractivo a la inversión y así
crecer y generar más y mejores oportunidades de empleo para todas las
familias mexicanas.
Mantendremos, acrecentaremos la búsqueda de los consensos necesarios para
mantener nuestro avance por la ruta del cambio dentro de la estabilidad.
Como dije al principio, México es un país fuerte, tiene una política económica
responsable. Tenemos claridad de rumbo, de modelo, de doctrina, tenemos
capacidad para mantener con firmeza el timón, tenemos una sociedad
trabajadora y responsable.
Por ello, no me cabe la menor duda de que caminamos firmemente para ubicar a
nuestro país al día y a la vanguardia.
Muchas gracias.
Junio
30, 2002
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