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Asya
es una raíz griega que significa "sanador" y fue indicada para
designar a todos aquellos que reciban la instrucción necesaria para actuar
como terapeutas de este sistema.
Asya
es una terapia energética por imposición de manos, que integra terapia pránica,
músicoterapia, cromoterapia y relajación a los niveles más profundos.
Ordenamiento energético, activación y limpieza de Centros Energéticos
humanos (CHAKRAS). Limpieza, ordenamiento y fortalecimiento del Campo Energético
humano (AURA).
El
mencionado ordenamiento de las energías humanas, es la razón por la cual
su mente y su cuerpo entran en armonía y ¡USTED
VIVE MEJOR!
Si
entendemos que lo que llamamos enfermedad no es más que un estado de
desarmonía en nuestro Sistema Energético, sin duda, entenderemos que
ARMONIZAR nuestras energías y las de otros, cuando actuamos como
Terapeutas, será de la mayor importancia en el bienestar de los seres
humanos.
Lo
que hacemos durante la terapia es entregar paz y amor a nuestro
“paciente”, esto hace que logre una relajación profunda, sentimiento de
paz que invade su cerebro, sus neuronas, logrando que este trabaje más
adecuadamente y, por tanto, envía las órdenes que activarán a su
organismo llevándolo a una actividad más armónica. El deseo profundo del
paciente de sanar y el trabajo armónico de su cuerpo y cerebro producirán
el milagro del restablecimiento.
El
conductor de nuestro amor será el mayor órgano de los sentidos que
poseemos, el del tacto, la piel. Nuestras manos sobre la piel del paciente
transmitirá, no solamente la energía base del universo sino, también
nuestro mejor sentimiento, el más puro y el más poderoso. Se sentirá
cobijado, protegido, amado. Naturalmente, para lograr esto a mayor perfección
debemos estar, quienes actuamos como terapeutas, en armonía.
¿Cómo
logramos esto?
Pedro
suele responder:
“Todo
se reduce a amar todo lo que más puedas y según lo entiendas. Trata de
dejar de querer. Ama.
Empieza
por amarte a ti mism@ y trata de cumplir con aquello de "Ama a tu prójimo
como a ti mism@" y "No hagas con otro lo que no te gustaría que
hicieran contigo", antes ve la viga en tu ojo, que la paja en el ojo
ajeno.
Conviértete
en un guerrero espiritual. Lucha contigo mism@ a fin de ser cada día un
poco mejor ser humano que el día anterior. En esto consiste la Iluminación:
alcanzar cada día un nivel mayor de conciencia, ese es el camino para
"conocerte a ti mism@". Actúa conforme a lo que eres realmente.
He ahí la base de tu armonía. NUESTRO SUEÑO.”
Intentaré,
en pocas líneas, explicarte nuestra razón de vivir y de cómo esa razón
le dio sentido y felicidad a nuestras vidas.
Lo
primero es contarte que somos personas como tú. También debemos resolver
todo lo que conlleva la vida cotidiana, tenemos hijos, tuvimos fracasos en
el amor, tenemos necesidades económicas, etcétera. En fin, como todos.
Cuando
nos sentimos llamados al servicio, intentamos comprender por dónde iba
nuestra necesidad de ser útiles y, después de largo tiempo, supimos que lo
nuestro era dar amor.
Igual
que aquellos que se desviven por los animales o las plantas; lo nuestro son
las personas, todas. Tal vez por habernos sentido solos, porque no fuimos
amados ni supimos amar. Tal vez la necesidad de paz, porque violentamos y
fuimos violentados.
Qué
fue lo que nos impulsó a buscar la manera de apoyar a otras personas, ya no
tiene importancia. Tal vez porque de tanto buscar, encontramos. Lo que
importa es que la búsqueda nos llevó a encontrar una manera que llamamos:
Terapia Asya.
La
llamamos terapia porque aprendimos que el amor era un gran sanador. El amor
ayuda a las personas a estar física y mentalmente mejor. Descubrimos que el
amor era la escoba que barría con las depresiones, el estrés, las
angustias, los miedos, la soledad, etcétera. También la salud física se
ve beneficiada con el amor.
Puede
parecer ingenuo, pero nuestros abuelos se sanaban con mayor rapidez porque
tenían un "médico de cabecera". Pensamos que el "té y los
pastelillos" que el médico compartía con la abuela, en equilibrio con
la medicina científica, eran pilar fundamental de la recuperación de la
salud de ella.
El
escollo que se nos presentaba era que las personas habíamos perdido nuestra
capacidad de amar, o lo que era peor, nunca supimos cómo hacerlo. Teníamos
confusiones tremendas. Por ejemplo: confundimos "hacer el gusto"
con "amar". Otro inconveniente es que "tenemos poco
tiempo". Vivimos para producir y creemos que por ser buenos
proveedores, ya estamos dando muestra suficiente de nuestro amor. En fin, tú
podrás agregar a esta lista, muchas otras cosas.
Entonces
apareció en nuestras vidas, una manera diferente de amar, Asya.
Asya
es una raíz griega que significa sanador y efectivamente, después de dos años
de usarla, descubrimos que su nombre no podía estar mejor puesto. Así era,
Asya, sana. Demás está decir que, durante casi ocho años, habíamos
probado otras formas de las llamadas terapias alternativas para, finalmente,
quedarnos con Asya. Nos fue más propia y resultó, en nuestras manos, más
efectiva. Luego, otras personas la han aprendido, con los mismos excelentes
resultados.
Trabajamos
por mucho tiempo, realizando la terapia y enseñándola. Llegamos a la
convicción de que, probablemente, lo más importante de lo aprendido era
que el mayor número de personas fuera capaz de usar Asya. Nuestros
esfuerzos por masificar el uso del amor llegaron, hasta 1998, a cifras
demasiado pequeñas para hablar de masificación (30 terapeutas y unas 200
personas atendidas, anualmente).
Nos
parece, así como a otros les parece que entregar amor a los animales es un
gran camino (¡y lo es!), nos parece, digo, absolutamente necesario, si
queremos enfrentar el milenio de manera diferente; con menos angustia; sin
soledad; con más armonía en nuestras vidas; etcétera, que nos preparemos
para entregar amor a nuestros semejantes. Es, definitivamente,
indispensable. Hay muchos caminos para hacerlo. Servir es algo que nos mueve
a todos y por eso nos atrevemos a proponer un camino más para "el
servicio y el Amor".
Deseamos
llevar la enseñanza de Asya, como también la terapia, a todo aquel que la
necesite, a todo el mundo. Como ocurre en toda actividad, nuestro
inconveniente para difundir de manera masiva esta maravilla que tenemos
entre las manos, es el costo. Nuestra web
www.nuevaera.cl
es parte de la respuesta a la masividad.
EL
ORIGEN.
¿Cómo
nació esta terapia?
Después
de veinte o más años de estudiar espiritualidad, misticismo, psicología.
Con todo lo que eso significa para un hombre cuyos estudios formales fueron
de ingeniería, Pedro desarrolla el sistema de terapia. Fui su primera discípula
y también la primera que le cuestionó todo, cuestionamiento que el mismo
se hacía. Su formación científico-técnica y también la mía, nos hacían
revisar cada paso. Así fue como logramos estar seguros de la efectividad de
la terapia. Como decía Anthony de Mello: “La duda es la amiga de Dios”.
Llegamos
dudando hasta de lo evidente.
No
es sencillo, para quien está acostumbrado a la formalidad académica
–Pedro ha sido profesor universitario durante veinte años- aceptar que
obtiene un saber sin pasar por estudios formales, saber desde mundos
desconocidos, de informantes invisibles. Al decir de Pedro: “esto llega a
mi cabeza y mi corazón... cuando debo usarlo lo sé simplemente... funciona
y ya nunca más se me olvida... queda grabado a fuego en mi. Cuando lo
probamos funciona y las personas reciben beneficio de la terapia... Cuando
lo comparo con otros sistemas como la acupuntura... tiene sentido, quiero
decir, está acorde con otros conocimientos que desconocía... así que si
hay más de dos informaciones que apuntan a lo mismo, son efectivas
y sus creadores no
intercambiaron información previamente, entonces puedo aceptarla y creer en
ella... si la uso y funciona, ya nada más importa.”
Me
refiero a testimonios como el siguiente:
Nombre:
Violeta Julio Benítez.
Edad:
53 años.
Casada,
tres hijos de 24, 18 y 15 años respectivamente.
Pensar
que toda mi vida había sufrido de dolor de cabeza. Consulté muchos médicos
y nunca obtuve una respuesta favorable, se me practicaron muchos exámenes,
tales como, Electros Encefalogramas, Scaners, de sangre, etc. A pesar de
esto no hubo remedio alguno que me curara, en fin pensé que tenía que
vivir con esto por que era mío, debía seguir tomando calmantes, hace algún
tiempo estaba tomando 1 caja diaria de Migranol (8 tabletas) y el dolor ya
no disminuía.
Entonces
tuve suerte de que mi hermano Homero (discípulo de Pedro de la primera
generación) ofreciera curarme con el método ASYA, fueron tres sesiones, ya
en la primera el dolor tendió a disminuir y con las otras dos desapareció
por completo.
Ya
ha pasado más de un mes, y nunca mas he sentido dolor y creo que se fue
para siempre.
Es
lo mejor que me ha podido pasar, mi vida ha cambiado, ya no compro
medicamentos y veo la vida mas clara y rica.
Me
gustaría que toda la gente se hiciera lo mismo que yo para curarse.
Estoy
muy feliz.
Muchas
gracias.
Firma.
Nov
1997
En
fin, todo el que lo desee puede aprender la terapia, todo el que lo desee
puede beneficiarse y beneficiar a los suyos con ella. No es la panacea pero
es una importante herramienta para vivir mejor.
Vivir
felices y armónicos, sintiendo que amamos y que somos amados es, sin duda,
la aspiración de cada uno de nosotros y claro, también la tuya. Para las
empresas de nuestro país y el tuyo, tener personas libres de tensiones,
angustias, depresiones y otras de estas lacras es, sin duda, situación más
que deseable. ¿Cuánto puede ayudar, el hecho de saber amarnos, a erradicar
la droga, el alcohol, la delincuencia? Creemos que mucho. ¿A cuántos nos
interesa todo esto? Pensamos que a todos. Así que todos los esfuerzos que
hagamos serán bienvenidos y en provecho de nosotros mismos, de todos, ya
que estaremos construyendo una sociedad mejor para este promisorio milenio.
Una vida mejor para nosotros, nuestros hijos y nietos. Bien vale la pena.
En
el tiempo hemos descubierto que cientos de personas, como tú, sienten el
llamado a servir. Algunos no saben cómo hacerlo y querrían encontrar la
manera. Personas y empresas que quieren y, por lo tanto, pueden participar
en el esfuerzo de construir una vida mejor, no solo en el ámbito de la
economía, el desarrollo técnico y científico, sino también, fortaleciéndose
y fortaleciendo a otros en su desarrollo interior.
Podemos
entre todos, si así lo queremos, llevar un poco de paz y amor a quienes
comparten con nosotros este maravilloso planeta. Nosotros estamos dispuestos
a llevar al mundo entero la enseñanza, el amor y el mensaje.
La
enseñanza para que cada día sean más los que lleven el mensaje y la
terapia de amor, a los suyos, a su comunidad, su pueblo o ciudad.
El
amor para que sanemos de nuestras heridas y seamos capaces de tener una vida
grata en unión con los nuestros, nuestros vecinos, nuestros hermanos de
humanidad.
El
mensaje para que cada día se difunda más allá, hasta cubrir nuestro
hermoso planeta de amor.
Muy
lejana parece ser esta meta tan ambiciosa: llegar a
todos los habitantes del planeta.
No
olvidemos al hombre que decidió mover una montaña con una cuchara, porque
eso beneficiaba a sus congéneres. Cuando le hicieron ver lo imposible de su
misión dijo: es cierto, sin embargo, alguien tiene que empezar. Si se me
unen miles, moveremos la montaña.
Junio
17, 2001
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