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Mujer de Negocios       

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Responsabilidad social de las empresas: Alcance y cuestionamientos sobre el tema

  Gerardina González Marroquín, especialista Principal en Actividades para Empleadores Equipo Técnico Multidisciplinario de la OIT

 Ponencia presentada en el V Congreso Nacional e Internacional realizado por la ADOARH

 "El SER HUMANO HACE LA DIFERENCIA"             

Gracias a la cortesía de Miguelina Veras y Mari Pili Peralta

CONTENIDO:  

              I.      Los conceptos:

I.a) Responsabilidad y responsabilidad social

I.b) Precisando los alcances de la responsabilidad social de las empresas

           II.      Evolución, reacciones empresariales y actores del proceso

II.a)  La evolución y las reacciones empresariales

II.b)  Los actores del proceso

         III.      Las iniciativas voluntarias sistemáticas de las empresas

            III.a) Los códigos de conducta

            III.b) El etiquetado social

        IV.      Situación, cambios y desafíos en América

IV.a) La situación actual

IV.b) Cambios y desafíos

           V.      Estrategias para adecuarse al entorno cambiante, manteniendo un “rostro humano”.

V.a)  Trabajo decente

V.b) Ejemplos de otras iniciativas sociales voluntarias y su medición

     Reflexiones finales

Nota:  La responsabilidad de las opiniones expresadas es de la autora. Su divulgación no significa que la OIT las sancione. Las referencias  a firmas o a procesos o productos comerciales no implican aprobación alguna por la OIT, y el hecho de que no se mencionen firmas o procesos o productos comerciales no significa desaprobación alguna.

I.             LOS CONCEPTOS:

Es difícil analizar y precisar un tema si no se tienen claros los conceptos y el alcance de los mismos. Por ello es importante hacer un rápido análisis de qué se entiende por responsabilidad, cuál es la responsabilidad social que tienen las empresas, cuáles son las tendencia de los grupos interesados en influir sobre la conducta de las empresas y cuál es la diferencia con las iniciativas sociales voluntarias que el empresariado puede asumir.

I.a) EMPRESA Y RESPONSABILIDAD:

La definición de Responsabilidad que se encuentra en el diccionario tiene dos acepciones: i) “deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otro, a consecuencia de delito, de una culpa o de otra causa legal”; ii) “cargo y obligación moral que resulta para uno del posible yerro en cosa o asunto determinado”[1].

La definición de Empresa tiene dos acepciones útiles para el presente análisis: i) “acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza” y ii) “cualquier asociación con fines productivos”[2].

Podríamos agregar que la empresa es la célula fundamental de la vida económica. Es el motor que dinamiza las economías.

De estas definiciones surgen varias observaciones:

  •       la empresa es responsable por todo aquello donde haya una causa legal o por todo aquello donde haya cometido yerros o tenga culpa;

  •    entonces, es responsable ante sus dueños o accionistas, sus empleados, sus clientes, acreedores, proveedores, el Estado y ante todos aquellos amparados por una causa legal;

  •       la empresa es responsable de cumplir con todas las disposiciones legales sean éstas laborales, económicas, fiscales, ambientales, o de otra naturaleza;

  •       el fin fundamental de la empresa es la producción; y mantenerse produciendo normalmente es arduo y dificultoso, en especial cuando se enfrenta una fuerte competencia;

  •       dentro del concepto de responsabilidad está incorporada la noción de obligación y no entraría dentro del concepto de responsabilidad todo aquello que se hace voluntariamente y que no se tiene la obligación de realizar

En este momento del debate sobre el concepto de empresa y de sus responsabilidades, se puede asegurar que la empresa  tiene como responsabilidad esencial mantenerse activa en el mercado, proporcionando bienes o servicios a la sociedad y generando los recursos necesarios para remunerar adecuadamente a quienes le aportan capital o trabajo. En esa forma, la empresa cumple su principal responsabilidad social, es decir, generar producción, empleo y riqueza para el bienestar y el progreso económico y social

I.b) LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LAS EMPRESAS

La gran responsabilidad social de las empresas es mantenerse activas, rentables, compitiendo y produciendo en el mercado.  Cuando una empresa es rentable no sólo produce un retorno para sus dueños o accionistas, sino que también genera consecuencias sociales muy deseables, tales como:

  •      nuevas oportunidades de empleo a través de su expansión e inversión;

  •       provisión de bienes y servicios valiosos para la sociedad;

  •       adecuadas utilidades económicas que el Estado puede gravar y con el producto de esos impuestos mantener a los empleados públicos trabajando, desarrollar la infraestructura, el capital humano, proveer servicios de salud, seguridad social y otros necesarios para mejorar el desarrollo nacional.

La empresa no debería ser recargada con responsabilidades y con obligaciones que realmente no tiene. A la empresa hay que exigirle eficiencia, producción, rentabilidad, competitividad, calidad e innovación para que pueda satisfacer a sus clientes, sus empleados, sus proveedores y a sus dueños o accionistas, en un nuevo entorno local o global.

El cierre de una empresa no es simplemente el problema de un empresario, genera una pérdida social importantísima en empleos, estabilidad, credibilidad, confianza.

Entonces, podría decirse que la responsabilidad social de la empresa es mantenerse como empresa. Esta responsabilidad es cada vez más compleja en la medida en que el mundo se globaliza.

Quiere decir esto que la empresa no tiene  que tomar acciones de solidaridad social o de proyección hacia la comunidad? No.  Solo quiere decir que no está obligada a hacerlo. Si lo hace, y es muy plausible que lo haga, es mediante iniciativas sociales voluntarias, que es un campo muy amplio donde está todo el concepto de filantropía.

Ante la realidad de pobreza de la América Latina nadie puede estar en contra de que se requieren acciones tendentes a producir bienestar social. Pero la pregunta es: ¿le incumbe a las empresas esa responsabilidad y las obligaciones que tiene aparejadas? Y cuál sería el grado de participación de la empresa en esa responsabilidad?

Parece evidente que no se puede pedir a cierto nivel de pequeñas y microempresas que cumplan con una función que no es típicamente empresarial, también parece generalmente aceptado que no debe esperarse que la empresa sustituya al Estado, en actividades como educación, seguridad y otras políticas públicas, aunque con la reducción del tamaño del Estado surge la expectativa que las empresas asuman algunas o muchas de esas actividades. 

Ante la realidad de que más del 85% de las empresas en América Latina son pequeñas o medianas, es obvio que el concepto de responsabilidad social para esas empresas se reduce claramente a mantenerse operando, produciendo y compitiendo, pues así generan empleo y bienestar. También, es obvio, que esas empresas, al igual que las grandes o las multinacionales, tienen y tendrán la responsabilidad ineludible de cumplir, satisfactoriamente, las normas laborales y de esa manera estarán cumpliendo con su responsabilidad social.

¿Hay elementos adicionales que deban tomarse en consideración dentro de la responsabilidad social para las grandes empresas? La respuesta debe tomar en consideración varios aspectos:

  •       antes de la globalización tal y como la conocemos hoy, el triángulo Estado, capital y mano de obra (trabajo) operaba dentro de un área geográfica dada y sujeto a una cierta limitación en la movilidad del capital resultante de las barreras para la inversión y el comercio. Era fácil para el Estado prescribir lo que consideraba socialmente apropiado u otras disposiciones que debían ser  cumplidas por los empleadores.

  •       Ese entorno también era propicio para que las organizaciones de trabajadores ejercieran presión sobre los empleadores para incrementar su participación o los beneficios que recibían o para presionar al Gobierno con el fin de incrementar los beneficios laborales.

  •       Hoy, los Estados están más limitados, pues el capital se mueve con mayor facilidad que el trabajo y ya no está confinado a un área geográfica limitada. Los Estados tienen menos fuerza para exigir por medio de prescripciones legales, lo que consideran una conducta  socialmente responsable para las empresas. Por otra parte, el poder de negociación de los sindicatos ha resultado considerablemente erosionado. Actualmente, el intento de un Estado para exigir, por ley, que las empresas cumplan determinadas responsabilidades sociales que les resten competitividad puede resultar motivando la fuga de capitales hacia lugares menos inhóspitos. \

  •       En muchos países, con la idea de atraer inversiones, los Gobiernos están bajando los niveles de  los impuestos y de las obligaciones para con los trabajadores. Esto ha generado que, dejando aparte las acciones voluntarias de las empresas, la sociedad, a través de grupos sociales o de consumidores, y en algunos casos, incluso a través de inversionistas, se concentran en ejercer presión sobre las empresas para que respeten y apliquen ciertas normas. Cuando las empresas actúan, bajo esas presiones, generalmente lo hacen para ser competitivas o para no perder su competitividad.

  •       La necesidad de respetar ciertas normas es cada vez más reconocida y aceptada por las empresas. Sin embargo, al hacerlo, reconocen también que en un mundo globalizado y cada vez con mayor comunicación, se plantean dilemas y dificultades para identificar las normas éticas que deben adoptarse, pues éstas dependen de las expectativas, a veces contradictorias, entre  los distintos sistemas de valores, la cultura o las creencias de la gente en las diferentes partes del mundo.

  •      La liberalización política, económica y social, combinada con la explosión en la tecnología de la información (fuerza que también impulsa a la globalización) han minado la autoridad y la fe en las instituciones y estructuras tradicionales, tales como los gobiernos, los partidos políticos y las instituciones religiosas, internacionales o educativas, generando una verdadera crisis de valores. Esta situación es difícil de manejar para las empresas, especialmente para aquellas que operan en distintos países y en distintas partes del mundo, pues hay que tener cierta sensibilidad a los grupos sociales porque el éxito de la empresa depende de su adaptación al medio en el cual opera.

  •       Los grupos sociales de consumidores o para la conservación del medio ambiente, han comenzado a ser cada vez más importantes, pues han tomado el poder perdido por las otras instituciones. Es importante que la empresa de hoy aprenda a escuchar atentamente dichos grupos, pues están orientando e influyendo sobre el pensamiento y las posiciones de la sociedad. Los problemas físicos pueden tener una respuesta correcta, pero los problemas referidos a derechos o reclamaciones humanas, tienen una amplia gama de soluciones y, en general, se puede encontrar que una mezcla de varias respuestas resulta más satisfactoria.

  •       Otro dilema para las empresas es el comportamiento del capital. El crecimiento de los mercados de capital en un entorno con facilidad para el movimiento de los capitales ha producido una fuerte presión en las empresas que se ven obligadas a mejorar financieramente, usando puntos de comparación o benchmarking. El resultado es que las empresas necesitan maximizar sus utilidades y el rendimiento para los accionistas, sin lo cual el capital vuela. Todo esto ha llevado, por ejemplo, al achicamiento (downsizing) masivo de las empresas, con su negativo impacto social.

  •       Es curioso observar que entre los inversionistas ha comenzado a manifestarse la preferencia por hacer sus inversiones en empresas que cumplen o satisfacen un cierto número de normas de conducta consideradas “socialmente responsables”. Por otra parte, es cada vez más evidente que una buena conducta corporativa no necesariamente debe afectar los resultados financieros y que, por el contrario, en muchos casos puede mejorarlos.

  •       Finalmente, cabe preguntarse cómo influye la cultura de la empresa en la forma en que ésta reacciona ante las presiones y los dilemas, especialmente cuando la empresa o corporación opera en distintas culturas y los valores éticos apuntan en diferentes direcciones?  Algunas culturas corporativas están orientadas desde adentro y tienen un patrón de conducta unificado que tiende a adherirse a sus propias normas, cuando está confrontado con diferentes normas en diferentes localidades nacionales. Estas se denominan empresas imperialistas (pero no en sentido negativo). Otras se adaptan a los valores del país receptor y por eso las llaman empresas camaleón. Otras más adoptan los valores de su casa matriz o de su país sede, por eso se conocen como corporaciones nacionalistas. Una categoría adicional son las corporaciones que tienen múltiples fuentes de valores y a estas se las llama corporaciones pragmáticas. [3]

Algunas de las corrientes actuales señalan, en relación con la responsabilidad social de las empresas, que “en sí el término responsabilidad social en el sentido más amplio se refiere a las relaciones que tiene la empresa con sus stakeholders (interesados), desde sus accionistas, proveedores, clientes, empleados, las familias de los empleados y hasta los miembros de la comunidad de la que es parte.”[4] Dentro de ese enfoque consideran que la empresa debe ser muy transparente y abierta al intercambio, a la participación y casi a la co-gestión con sus empleados y la comunidad.

En realidad, la posición anterior parece demasiado ambiciosa y contiene aspectos que serían inaceptables o imposibles de cumplir como obligaciones para la gran mayoría de las empresas en América Latina.

Enfoques como el anterior obligan a pensar que solo los aspectos derivados de disposiciones legislativas o reglamentarias deberían ser obligatorios y entrar dentro de la responsabilidad social de las empresas. Todo lo demás debe quedar en el ámbito de la voluntad de las empresas.

Para aclarar el alcance de la responsabilidad social para las grandes empresas, cabe examinar cuál ha sido la evolución del tema en el mundo y cómo se han movido las presiones y los grupos interesados en influir sobre la conducta de aquellas.

II. EVOLUCIÓN, REACCIONES EMPRESARIALES Y ACTORES DEL PROCESO:

Los esfuerzos de grupos sociales o de consumidores por alcanzar influencia sobre la producción, el comercio o los núcleos de poder son conocidos desde el año 1327, cuando se reportó que los ciudadanos de Canterbury impusieron un boicot de consumidores al Monasterio de la Iglesia de Cristo.

Posteriormente, en el siglo XIX, el movimiento cooperativo introdujo en Inglaterra las bases para una “marca amiga del consumidor”, prometiendo excelente trato para sus trabajadores y compartir las utilidades con los clientes.

Muchas de las primeras actividades de las organizaciones de consumidores se refirieron al mejoramiento de las condiciones de trabajo y derechos para los trabajadores que se afiliaban al naciente movimiento sindical.

En 1918 desapareció “la etiqueta blanca” impulsada por la Liga Nacional de Consumidores de los Estados Unidos, cuyos inspectores garantizaban que la ropa era hecha en fábricas que respetaban las leyes, no usaban trabajadores a domicilio, no requerían jornadas extraordinarias de trabajo y no empleaban niños menores de 16 años.  Al desaparecer la “etiqueta blanca” se publicó la lista de las compañías sindicalizadas, para favorecerlas, por exclusión de las otras.

Desde esos primeros años, los consumidores han sido impulsados a usar su poder de compra para influir sobre la conducta de las compañías en un amplio rango de temas, tales como seguridad pública, medio ambiente, producción de armas, apoyo a la comunidad, relaciones laborales, etc.

II.a)  LA EVOLUCIÓN Y LAS REACCIONES EMPRESARIALES

Con el transcurso del tiempo el foco de atención ha pasado de lo puramente local y nacional a las actividades internacionales de las empresas multinacionales. Con el aumento en el tamaño, la riqueza y la influencia de las empresas multinacionales y con la creciente importancia de la inversión extranjera directa en los países en vías de desarrollo, las organizaciones de consumidores y otros grupos sociales han buscado formas para ejercer control y establecer los mínimos aceptables en las  conductas de las empresas o los negocios multinacionales.

El progresivo desmantelamiento de las barreras al comercio, el aumento en la libertad de movimiento de los capitales, la seguridad en la propiedad, la caída del comunismo, el mejoramiento en las comunicaciones y la tecnología, la creciente competencia, el incremento en la habilidad para desarrollar marcas globales de consumo mundial y las dificultades para la expansión de las empresas en los mercados puramente domésticos, ha permitido a las multinacionales expandir su influencia y sus actividades en forma muy significativa.

Por otra parte, el crecimiento en el comercio internacional y la búsqueda de inversión extranjera directa por los países con menor desarrollo, combinados con la inseguridad económica y altos niveles de desempleo en los países desarrollados, han dado pie a las acusaciones contra las multinacionales, de practicar “dumping social”.  Se las señala como explotadoras de los mercados, los recursos naturales y la gente de los países más pobres del mundo y las acusan de dañar al mismo tiempo a los trabajadores en el mundo desarrollado, al “exportar” los puestos de trabajo a los países que tienen más bajas normas laborales y menores niveles saláriales.

Las presiones de los consumidores y otros grupos sociales se orientan hacia la adopción de códigos internacionales o a intentos de establecer etiquetas. Esas iniciativas también tienen más de medio siglo de existencia.

  •      En 1937, la Cámara Internacional de Comercio creó el Código de normas para la práctica publicitaria y el comercio.

  •       En 1948 se adoptó por las Naciones Unidas la Declaración Universal de los Derechos Humanos

  •      En el año 76 la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD) adoptó la Declaración sobre inversión internacional  y empresas multinacionales.

  •       Al año siguiente, en 1977, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó la Declaración Tripartita de Principios sobre las Empresas Multinacionales y la Política Social.

  •      Más recientemente, en los procesos de integración regional se han firmado cartas sociales que completan las regulaciones referidas a los temas comerciales o de integración. Los países signatarios del Acuerdo de Libre Comercio para América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés) firmaron al mismo tiempo un Acuerdo Laboral Complementario.

  •       En junio de 1998, la Conferencia  Internacional del Trabajo, en su octogésima sexta reunión, adoptó la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento.  Mediante esta Declaración, todos los Estados miembros de la Organización tienen un compromiso de respetar, promover y hacer realidad, los principios relativos a los derechos fundamentales que son:

§               la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva;

§               la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio;

§               la abolición efectiva del trabajo infantil; y

§               la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.

A pesar de que las iniciativas para influir y controlar la conducta de las empresas no son nuevas, en los años 90 encontramos, sin embargo, cuatro rasgos novedosos en la lucha de los grupos sociales o de consumidores:

1.      El nivel de atención y de importancia que se otorga a los asuntos sociales internacionales, particularmente al trabajo infantil.

2.      Un incremento en el interés y la actividad de los gobiernos, los sindicatos de trabajadores, los grupos de cabildeo y las organizaciones no gubernamentales (ONG) en los códigos y en el etiquetado.

3.      El interés de los medios de comunicación y la publicidad generada en estos temas.

4.      La velocidad y el alcance de la respuesta de las empresas.

“Se ha demostrado que la creación de nuevos circuitos internacionales de distribución puede incrementar el poder del consumidor y la concienciación social en el ámbito mundial. Es necesario  recordar que aunque el poder del consumidor que generan las iniciativas voluntarias puede ser lo suficientemente real, en la medida en que los consumidores cuenten con la facultad de ejercer su derecho a elegir, esto se vuelve de alguna forma intrascendente en los casos de economías estancadas o arruinadas, situaciones en las que los consumidores se encuentran empobrecidos y con poca posibilidad de elección”[5].

¿Por qué las empresas están respondiendo a las presiones?  Las empresas conocen casos en los cuales las compañías “atacadas” por estos grupos han sufrido realmente crisis a causa del boicot. Ahora más que nunca antes, estas presiones son muy peligrosas pues utilizan el poder de los medios de comunicación globalizados para manipular los sentimientos y tendencias de los consumidores, los ciudadanos y los líderes políticos.

Las empresas hoy reconocen que su imagen y la aceptación que tienen sus productos por parte de los consumidores es muy importante. Esta opinión también la conocen los dirigentes sindicales.

Bill Jordan, el Secretario General de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) afirmó “Uno de los ingredientes claves para el éxito de las corporaciones es la reputación por la calidad. Algunos analistas de los mercados de stocks incluso han sugerido que hasta un 30% del valor de una compañía está en su reputación”.

Ejemplos de presiones de los consumidores hay muchos. Cabe recordar el caso de Dow Chemicals que en los años 60 experimentó el boicot que dañó las ventas de su producto “saran wrap”. Dow Chemicals era la proveedora de Napalm que el ejército de los Estados Unidos en Vietnam. O el caso de la compañía Shell, que sufrió en el mercado, los cuestionamientos de Greenpeace sobre sus planes de disposición de los rigs de aceite y la información reportada sobre sus actitudes en contra de los pueblos indígenas de Nigeria.

Por el contrario, algunas empresas se han beneficiado considerablemente, con su respuesta proactiva y rápida para colocar su empresa o marca, ante los ojos de los consumidores, como una compañía ética, cambiando la opinión o imagen que tenían en el mercado. Por ejemplo la marca “The body shop” se ha beneficiado de millones de dólares en cobertura de los medios de comunicación, gracias a su política de no hacer pruebas en animales. 

A causa de sus prácticas internacionales de empleo, tanto empresas individuales como sectores industriales han recibido ataques.  Por ejemplo, en relación con el uso o la simple presunción de uso de trabajo infantil, firmas tan conocidas como Burger  King, Marks and Spencer, Walt Disney Corporation, Reebok, Toys R Us y Nike han sufrido amenazas comerciales a sus marcas y a sus negocios. Igual ha sucedido con sectores industriales completos, como son juguetes, ropa, artículos deportivos,  flores cortadas, frutas, vegetales y alfombras.

Los intentos de ataques por otras razones sociales, tales como la falta de reconocimiento de las organizaciones sindicales, no han sido tan exitosos como los basados en el trabajo infantil.

Algunas empresas están más expuestas al riesgo de ataques y por eso han tomado el tema de cuidar su conducta y su imagen con mayor seriedad y preocupación que otras.

Así, empresas o marcas con un perfil muy bien conocido y fácil de identificar como Coca Cola, Microsoft o los productos de Marks and Spencer, son más susceptibles a las acciones de los consumidores si éstos deciden atacarlas, a causa tanto de las conductas que esas empresas desarrollan como de las conductas de sus proveedores.

Cuando los consumidores pueden intercambiar entre productos de una firma o de otra, sin que esto represente un sacrificio personal, pues los productos son competidores cercanos, ambas empresas están en más alto riesgo que cuando el producto no tiene un sustituto fácil en el mercado. Así por ejemplo, se pueden comprar productos derivados del petróleo producidos por Shell, Texaco o Exxon, sin que el consumidor sienta gran diferencia. Se puede cambiar entre McDonalds y Burguer King, entre Nike y Reebok, entre Perrier y San Pelegrino.

Cuando en el país donde la compañía opera no se respetan los derechos humanos o cuando la empresa no quiere declarar su propia actitud de respeto a esos derechos está en gran riesgo de sufrir ataques de los consumidores. Igual ocurre cuando en la cadena de proveedores se incluye alguno que usa trabajo infantil, trabajo forzoso o en condiciones de peligro. Cuando el producto resulta peligroso para el consumidor, o cuando el uso final del producto termina violando los derechos humanos, el consumidor responsabiliza a la compañía, aún cuando no sea ésta la que lo emplea. Así ocurrió con Dow Chemicals y el uso de Napalm en la guerra de Vietnam.

Los ataques de los consumidores o de otros grupos sociales hacia una compañía, apoyados por la gran cobertura de prensa que ahora encuentran, tiene un efecto importante en el sector empresarial, en empresas similares, en las competidoras, en las muy conocidas y en las multinacionales, de manera que se establecen prácticas y normas de conducta comunes.

II.b)  LOS ACTORES DEL PROCESO

Para efectos de este análisis podemos identificar 6 grandes categorías de organizaciones o grupos que intervienen en el proceso y que por supuesto se traslapan entre sí, a causa de sus intereses, medios de acción o sus integrantes.

                                             i.            Organizaciones no gubernamentales (ONG) y los grupos que hacen cabildeo en temas específicos.

                                           ii.            Gobiernos

                                          iii.            Sindicatos de trabajadores

                                         iv.            Organizaciones de empleadores

                                           v.            Consultores independientes

                                         vi.            Organizaciones internacionales

Los medios de comunicación como tales se excluyen de esta lista, pues se considera quizás en forma ingenua, que si bien constituyen el vehículo privilegiado para hacer los ataques, pueden considerarse como un “jugador pasivo” por el interés en las ventas que estas noticias representan para ellos.

              i.

Hay un amplio número de estas organizaciones y grupos muy activos en el nivel internacional y también es posible encontrarlos en el plano nacional. La mayoría se especializa o actúa en temas definidos.

Por ejemplo, Amnistía Internacional y Human Rights Watch actúan en el campo de los derechos humanos, Save the Children en lo que se refiere a trabajo infantil, Greenpeace en los temas de conservación del medio ambiente, Christian Aid en lo referido a la ética para los detallistas de alimentos.

Algunas ONG y grupos de cabildeo se han establecido a sí mismos como los que “definen” y “controlan” lo más apropiado para las normas laborales internacionales. Buscan atraer compañías que sigan su enfoque particular o que adopten una norma específica basándose en una filosofía común, en una real o percibida amenaza de los consumidores o en una combinación de todos esos factores.

Otras de estas organizaciones y grupos no establecen sus propias normas, pero ofrecen asistencia a una compañía, sector, industria o sindicato, para que desarrollen su propio código o etiqueta.

Otras dedican su atención al cabildeo y a ejercer presión ante actores claves, como son los gobiernos, las instituciones o agencias internacionales, los sindicatos de trabajadores o grupos de industriales. También se los ve investigando y dando publicidad a lo que ellos consideran prácticas pobres e inapropiadas de normas sociales o laborales, en determinadas empresas, industrias, sectores o  países. Las empresas maquiladoras o las zonas francas de exportación, tanto como las compañías bananeras y otras multinacionales con inversiones en los países centroamericanos y del Caribe conocen muy bien, pues han sufrido en carne propia  este tipo de actividades.

Las ONG más activas y grandes actúan en todos los diferentes niveles antes mencionados.

Probablemente uno de los grupos que tiene una labor amplia en estos temas es el Council on  Economic Priorities (CEP) y su Agencia para la Acreditación (CEPAA). Puede discutirse si el CEP y la CEPAA deben considerarse una ONG, un grupo de cabildeo o una consultora comercial, pero lo interesante no es clasificarla sino presentar sus acciones.

CEPAA se estableció en 1997 para sincronizar su actividad principal con el 50 aniversario de la Declaración  Universal de los Derechos Humanos. Se integró con una Junta de Expertos Consejeros que incluye representantes de los sindicatos, de los derechos humanos, de las organizaciones en defensa de los niños, académicos, empresarios, contadores y consumidores, para ayudar en la preparación de normas sociales internacionales. Prepararon el Social Accountability standard (SA 8000) contra la cual las empresas pueden ser medidas, auditadas y acreditadas.

 En ese sentido el SA 8000 es similar a la norma de calidad ISO 9000.

SA 8000 se presume estar directamente basada en los convenios de la OIT y relacionada con los instrumentos sobre derechos humanos. Abarca los temas de trabajo infantil, salud y seguridad, libertad de asociación, el derecho de libre negociación, no discriminación, prácticas disciplinarias, jornadas de trabajo, salarios y remuneraciones. Sin embargo, cabe hacer el comentario que la SA 8000 es mucho más ambiciosa que los convenios declarados como básicos en la OIT. La mayoría de las regulaciones que aplican las multinacionales para sus trabajadores de “cuello blanco” no pasarían una acreditación SA 8000, por ejemplo, por el límite de 48 horas semanales de trabajo y el pago del tiempo adicional a tasas de premio. 

Algunas compañías de auditores como KPMG, Price Waterhouse Coopers, Deloitte han estado asociadas con SA 8000. Algunas empresas bien conocidas, como Avon, Otto Versand y Toys R Us han firmado para aceptar las normas SA 8000 tanto en sus propias compañías como con sus suplidores.

Otras organizaciones como el grupo formado por iglesias cristianas de EUA, Inglaterra y Canadá, que incluye el Comité Ecuménico para Responsabilidad Corporativa, el Interfaith Center on Corporate Responsibility y el grupo de trabajo de las iglesias y la responsabilidad corporativa ha producido una serie de parámetros (benchmarks) detallados para medir a las empresas. Ese documento es típico de las altas y doradas aspiraciones producidas por muchas ONG y que están en circulación. En adición a los temas sociales, el documento de las iglesias cubre el medio ambiente, relaciones con la comunidad, accionistas, empleados, clientes, suplidores y contratistas.

No tenemos conocimiento de que alguna empresa haya firmado para aplicar este documentos en sus negocios, pero si ha servido para inspirar los principios que aplican algunas grandes empresas. 

            ii.                  LOS GOBIERNOS:

La mayoría de los Gobiernos están muy activos no solo en los planos de las iniciativas nacionales y en el internacional, donde participan dentro de la OIT, la OMC, la OECD o los acuerdos de integración regional como la Unión Europea, el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte, MERCOSUR, Sistema de Integración Centroamericana (SICA), CARICOM, etc., sino también en la firma de tratados de libre comercio que requieren acuerdos laborales complementarios, así por ejemplo los acuerdos de libre comercio con Canadá.

En relación con los gobiernos, en general, se puede decir que unos creen que la globalización demanda normas básicas de garantía social y por ello, opinan que no se debe permitir que las empresas cuyas conductas son inferiores a esas normas básicas sigan operando y compitiendo en forma “desleal” en el mercado. Otros consideran que los primeros están actuando con objetivos proteccionistas y por ello  impiden a los países en desarrollo beneficiarse de las ventajas comparativas del comercio sobre la base de sus costos laborales.

Algunos ejemplos de las acciones de los Gobiernos son:

En Inglaterra, el Ministro de Desarrollo Exterior estuvo muy involucrado con el Ethical Trading Initiative junto con representantes de empresarios, sindicalistas y ONG, con el objetivo de promover el mejoramiento de las condiciones de trabajo en las cadenas de compañías proveedoras de bienes que llegan al Reino Unido.

En Estados Unidos, el propio Presidente de la República le dio apoyo al “Whitehouse Apparel Industry Partnership” que procura establecer códigos de conducta y un sistema de monitoreo bajo la etiqueta de “No Sweat”. La idea es que los códigos de conducta  traten temas como trabajo forzoso, trabajo infantil, acoso y abuso, no discriminación, salud y seguridad, libertad de asociación, negociación colectiva, salarios y beneficios, horas de trabajo y compensación por el tiempo extraordinario. El gobierno de los Estados Unidos adoptó también legislación para prohibir la importación de bienes producidos con trabajo infantil.

En el nivel regional, la Comisión  Europea encargó una investigación sobre la situación de los códigos y etiquetas y sobre una potencial acción o intervención de la Unión Europea en el tema.

En febrero de 1998 un simposio entre las autoridades de trabajo de los Estados Unidos y de la Unión Europea sentó las bases para un trabajo conjunto y el intercambio en relación con la efectividad de los códigos desarrollados por ambas partes.

          iii.

Las organizaciones sindicales de trabajadores tienen un fuerte compromiso y un amplio número de acciones para influir sobre la conducta de las empresas, en todos los niveles,  desde la fábrica, pasando por el nivel nacional y hasta llegar al global. Ha sido un objetivo claro de los sindicatos cortar lo que ellos consideran que es la concentración del poder económico en las empresas multinacionales, pues consideran que esto resulta en presiones hacia la baja en las condiciones de trabajo y la “exportación” de los puestos de trabajo desde los países desarrollados hacia los países con empleos de más baja calidad.

Los sindicatos están activamente involucrados en:

v     Investigaciones y publicaciones sobre el tema.

v     El desarrollo de códigos y etiquetas independientes, como por ejemplo el  Whitehouse Apparel Industry Partnership.

v     El análisis, crítica y comentarios de los códigos existentes en las compañías.

v     Alcanzar acuerdos sobre códigos adoptados por compañías o sectores.

v     El desarrollo de códigos modelo.

v     La denuncia en instancias nacionales e internacionales de lo que, a su juicio, son prácticas que irrespetan  los derechos de los trabajadores.

Por ejemplo, en 1997 el Comité Ejecutivo de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres adoptó el texto de un código desarrollado por un comité de trabajo sobre empresas multinacionales, el cual detalla una lista de las normas mínimas que deben ser incluidas en todos los códigos de conducta que cubren prácticas laborales.

En ese mismo año, las 20 organizaciones que representan a los empleadores del sector europeo de textiles y ropa (EURATEX)  alcanzó un acuerdo formal con sus 26 sindicatos contrapartes. El acuerdo cubre los temas de trabajo forzoso, libertad de asociación, el derecho de negociación, el trabajo infantil y no discriminación.

          iv.     ORGANIZACIONES DE EMPLEADORES

Al igual que las organizaciones sindicales, las de empleadores están presentes en el debate en el nivel nacional, regional y global. Por lo general, sus actividades están en apoyo de las empresas multinacionales y en contra del establecimiento de códigos internacionales obligatorios o de etiquetas que se apliquen a los países o a las compañías multinacionales. Normalmente se deja a las compañías individuales la decisión sobre el establecimiento de códigos voluntarios o de etiquetas para las empresas o los sectores.

Mientras que las organizaciones sindicales han estado directamente envueltas en las discusiones para producir códigos de conducta o normas como las del CEPAA SA 8000 o del Whitehouse Apparel Industry Partnership, los empleadores han estado representados por administradores de empresas multinacionales con un interés directo en el tema. Por parte de los empleadores, dejar la representación a quienes tienen una opinión positiva sobre la adopción de normas, códigos o etiquetas, es una señal clara.  Por ello, no sorprende que al entrar en relación con las organizaciones de empleadores se encuentra un importante grupo de empresarios y de compañías multinacionales que están en contra de la adopción de normas, códigos o etiquetas.

Además de la influencia que los empleadores desarrollan en la OIT o en la OMC, tanto el Council for International Businesss de los Estados Unidos, como la Organización de Empleadores Europeos (UNICE) y la Organización Internacional de Empleadores (OIE) han adoptado posiciones formales sobre los códigos obligatorios o voluntarios.

Un ejemplo del movimiento empresarial mundial que toma una actitud proactiva en un tema de interés social , es la adopción por parte de la OIE de la Guía de buenas prácticas sobre la abolición del trabajo infantil.

            v.   CONSULTORES INDEPENDIENTES:

Cualquier tema que involucre a los más grandes y ricos empleadores del mundo resulta atractivo para quienes viven de dar asesoría a las empresas. Por supuesto que es difícil diferenciar entre los consultores independientes y las ONG o los grupos de cabildeo. Involucrados como consultores se encuentran varias organizaciones sin fines de lucro, que además normalmente respaldan las posiciones de las ONG o de los sindicatos.

Hay un gran número de firmas consultoras que ofrecen asistencia a las empresas en este tema, que encuentran en él un potencial de crecimiento futuro y que ven toda el área social como una extensión lógica para sus actividades. Es interesante también el hecho de que grandes firmas de auditoría en el mundo, como KPMG, Price Waterhouse, Coopers, Deloitte vean las normas sociales, los códigos de conducta y el etiquetado como una vía para emplear sus habilidades y conocimientos tradicionales en ofrecer auditoría internacional en el área social para las empresas multinacionales. Por esta razón, esas firmas han otorgado atención especial a iniciativas como la CEPAA SA 8000.

          vi.  INSTITUCIONES INTERNACIONALES:

Hay dos instituciones del Sistema de Naciones Unidas, la OMC y la OIT, que claramente han intervenido en el área del alcance social de las empresas. Otras instituciones del Sistema, por ejemplo la UNICEF y el Alto Comisionado para Refugiados (UNHCR),  tienen un interés particular en el campo social de manera que solo tocan el tema de la responsabilidad social de las empresas en la medida en que pasa a través de su área de competencia. Así, por ejemplo, la UNICEF se especializa en el tema de los menores y por ello tiene un interés sobre el trabajo infantil.

Recientemente, el 31 de enero de 1999, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi A. Annan, lanzó ante la comunidad empresarial el reto del Pacto Mundial (Global Compact).

Acciones dentro de la OMC:

Ante la globalización de las economías, la liberalización del comercio, la creciente presencia de la multinacionales y los alegatos de “dumping social” generaron presiones de algunos Gobiernos, dentro de la OMC, para que se adoptara una “cláusula social”.

Explicada desde la posición más extrema, la cláusula social impediría participar en el comercio internacional a aquellos países que no pudieran garantizar las normas laborales básicas, en las áreas de libertad de asociación, derecho a la negociación colectiva, trabajo forzoso, trabajo infantil y no discriminación.  Varios gobiernos estaban muy a favor de la cláusula social, entre ellos Francia y Estados Unidos. Otros estaban muy en contra, los latinoamericanos, África y el bloque ASEAN.

Durante la Reunión Ministerial de la OMC, en diciembre de 1996, se firmó una declaración reconociendo que la OIT es la organización competente para atender los temas sociales y laborales.  Desde ese momento, la OMC se ocupa únicamente de los problemas de comercio, aunque varios grupos, entre ellos los sindicatos, desearían verla nuevamente involucrada en el tema.

Acciones dentro de la OIT:

La OIT ha venido desarrollando, desde su fun