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Nos
encontramos en el año
2003 y continuamos a escuchar los problemas de índole
político-internacional, los problemas de carácter general con atención a
porque Latinoamérica mantiene, desarrolla y fortalece el grado de corrupción
en sus ministerios, gobiernos, etc.
Para dar una
respuesta a este punto es importante que antes nos hagamos la pregunta nosotros
mismos como ciudadanos al dar el voto por nuestro representante.
Para evitar ò al
menos para “minimizar” ese grado de desconformo con el que se vive en
los Países Latinoamericanos, es necesario que nosotros como ciudadanos
empezamos tomar responsabilidad “de la persona que escogemos”, pues será
quien nos represente, nos justifique y nos proteja de mayores problemas
civiles, económicos y políticos. Se necesita una conciencia moral y ética para
saber escoger nuestros candidatos, se necesita una persona que en su función de
persona, padre, amigo y pariente pueda tener los atributos para ser elegido, es
por esto que nosotros los lectores de este escrito, como los ciudadanos de una
nación necesitan pensar a los requisitos de un gobernante, evitemos de mirar
los que nos ofrecerá en su gobierno, es mejor que analicemos y observemos lo
que ha sido en su vida como ciudadano y persona y ese será el parámetro para
poder visualizar “qué político será”.
Recordemos que
el poder corrompe al hombre; pero influye mucho su
“moral”, siempre y cuando la tenga., por lo tanto podemos decir
“Que el poder es la medida de moral del individuo
político”.
Dejo con Uds.
Esta pequeña contribución de análisis para que tengamos presente
independientemente de cuál sea nuestra función lo que es necesario saber,
recordar y tener presente y son las siguientes;
¿Cuáles son las líneas de acción del programa presidencial para la
lucha contra la corrupción?
-
Formar una
ética del servicio público
La aplicación de políticas en este sentido busca la creación de unas
condiciones apropiadas para que los servidores públicos sean dignificados a
través de su profesionalización y de la creación de incentivos para que
trabajen bien motivados. Y, más que crear controles rigurosos y sanciones
draconianas, es preciso crear mística y compromisos sobre la base de darle
prestigio a la función pública: prestigio que, a su vez, debe basarse en la
integridad de sus actuaciones, esto es, es su transparencia, oportunidad,
calidad y eficiencia.
-
Fortalecer
la participación ciudadana en la prevención y lucha contra la corrupción.
Existe
una amplia gama de mecanismos formales de participación con que se cuenta en
Colombia para fomentar la democratización y la efectividad del Estado. Sin
embargo, hay una ausencia de compromiso y de confianza de la sociedad con
respecto al sistema institucional. Por eso, el principal reto en este campo es
propiciar un proceso que comprenda el aprendizaje y concientización sobre el
fenómeno, así como la asunción de compromisos por parte de todos los actores e
institucionales oficiales y no oficiales, para hacerle frente.
Así se fortalecerá la capacidad de la sociedad civil de ejercer un control
social y político sobre a gestión del estado, ya sea presionando para que las
reglas del juego político permitan efectivamente hacerle frente al problema;
facilitando la vigilancia sobre la toma de decisiones de interés general; o
contribuyendo en el mejoramiento de la provisión de bienes y servicios
públicos, a través de una continua comunicación y cooperación entre las
entidades públicas y la ciudadanía, que se nutra de información de calidad y
oportuna. En suma, esta estrategia pretende crear esquemas de coordinación y
cooperación entres las entidades del Estado y de la sociedad civil, con el fin
de que esta última se convierta en un actor definitivo en e l control de la
corrupción.
-
Mejorar la
transparencia y la eficiencia de la gestión pública.
Se trata de contribuir a que el Estado brinde la solución efectiva y equitativa
a los problemas sociales y provea servicios de calidad. Para ello, se asume
que, en la medida que se promueva la eficiencia en la gestión pública y, sobe
todo, se oriente la gestión hacia la obtención de resultados y hacia el
establecimiento de claros esquemas de responsabilidad y rendición pública de
cuentas de quienes manejan recursos públicos, se reducirán los espacios par al
corrupción.
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Desarrollar
la cooperación institucional para la investigación y sanción de la
corrupción.
Con
esta línea de acción se pretende hacerle frente al bajo nivel de comunicación y
cooperación que existe entre los organismos que, desde el Estado y de acuerdo
con su órbita de competencia legal, tiene como función entre otras posibles, la
vigilancia de la conducta ética y moral del servidor público, como el control
de los gastos públicos conforme el uso que se le confiere en servicios del
Estado.
También se debe elevar el nivel de atención ciudadano, para quien el
seguimiento y control de las denuncias que deja en conocimiento de las
autoridades pertinentes se suele convertir en una labor penosa. Igualmente, y
como resultado de las labores que se adelanten en este sentido, se pretende que
la sanción de los actos concretos y visibles de corrupción sea disuasiva y
ejemplarizante. En suma, el objetivo central es el montaje de una serie de
mecanismos de coordinación y cooperación con los distintos organismos de
sanción y control, a fin de darles unidad a las distintas iniciativas
orientadas a investigar y sancionar la corrupción.
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Mayo 31, 2003
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