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Sin
lugar a dudas en este proceso de globalización
una de las herramientas comunicacionales que está siendo más utilizada es
la mediación. Ésta se administra con gran
frecuencia en las disputas interpersonales, organizacionales, en el
seno de las comunidades nacionales e internacionales. Los métodos y
procedimientos de la misma han sido soportados en las implementaciones o de
vivencias específicas, los análisis y las especificaciones de las
estrategias y tácticas utilizadas por las personas que fungen como
mediadores, han sido diseñados en el plano general o son
tan especializados que condicionan su administración más general o
en todo caso son insuficientes. El proceso de mediación
en este mundo globalizado es una herramienta estratégica, debido a
que generalmente se cree que el conflicto es tan destructivo que la meta de
cualquier líder eficiente debe ser reducir las fricciones al mínimo. En
este espacio se señalan
algunos componentes básicos opuestos a la idea anterior, con la sustentación
de que el conflicto, cuando se administra positivamente, añade un valor
substancial a las instituciones y a las organizaciones. Existen infinidad de
casos cómo personas en instituciones han utilizado ideas radicalmente
diferentes para adoptar decisiones, negociar sus diferencias y enfrentar las
discrepancias para fortalecer sus relaciones y obtener resultados
beneficiosos. Sin lugar a dudas que las situaciones de confrontación son el
medio para reconocer y resolver contingencias. Se hace necesario para hacer
más innovadora y productiva una institución e incrementar las competencias
y el bienestar de todas las personas. Es
el motivo por el cual el rol de mediador
cada día tiene más vigencia, dentro de sus responsabilidades como
tal debe señalar ideas y procedimientos para hacer positivos los
conflictos, además debe señalar cómo las personas, interactuando
en equipos de alto desempeño, pueden desarrollar una institución
que haga funcionar el antagonismo positivo. El proceso de conflicto positivo
es un enfoque práctico y estricto para enfrentar y resolver problemas difíciles
en las instituciones.
Cualquier
proceso de mediación debe ser sistémico y completo y debe dar respuesta a
estos tres objetivos fundamentales: a) graficar los resultados y la evolución
de los procesos de mediación en las negociaciones
como una herramienta de resolución de conflictos; b) diseñar
un sustento teórico de la práctica actual de la mediación
de acuerdo a la experiencia lograda en diferentes oportunidades y c) brindar a los especialistas en estas técnicas conocimientos
concretos y eficaces que coadyuven a las partes comprometidas en la resolución
de los conflictos. Por supuesto sin perder de vista cuáles son los
objetivos que se quieren conseguir, utilizando la mediación y la forma cómo
ella se interrelaciona con los otros arreglos negociados.
En
los momentos que un especialista en mediación de los organismos
internacionales, como es el caso de la Naciones Unidas, actúa en una
confrontación internacional, cuando un mediador en conflictos
organizacionales se involucra en un sin número de opciones de solución
antes de una huelga, o un mediador en asuntos
familiares colabora con una pareja a llegar a un acuerdo inteligente
de divorcio: ¿Cuáles actividades realiza? ¿Cuál es la relación entre
las partes involucradas? ¿Cuáles son las responsabilidades de los
mediadores?.
Entonces
¿Qué es la mediación?. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia
Española, significa: “Interponerse entre dos
o más que riñen o contienden, procurando reconciliarlos y unirlos en
amistad”. Mientras que los especialistas en Comportamiento
Organizacional, definen la mediación de la siguiente forma: “Es
la actuación en un conflicto o negociación, de un tercero aceptable,
imparcial y neutral que carece de un poder autorizado de decisión para
ayudar a las partes en disputa a alcanzar voluntariamente su propio arreglo
mutuamente aceptable”. Sin lugar a dudas para que exista un proceso de mediación las
partes comprometidas en el conflicto deben demostrar la voluntad de querer
comenzar a negociar. Los patronos y las representaciones de los trabajadores
deben demostrar interés en iniciar la negociación, los
gobiernos y los
grupos representantes de la sociedad civil deben instalar foros para el
diálogo, y las familias deben demostrar disposición que
desean reunirse. En consecuencia la mediación es
esencialmente la negociación que involucra a un tercero
especialista en los procedimientos eficaces de negociación y sin lugar a
dudas con estas competencias están en la mejor posición de ayudar a la
gente comprometida con el
conflicto a planificar sus
respectivas actividades y ser más eficaces en
su contingencia.
La
mediación es una prolongación del proceso de negociación debido a que
conlleva a ampliar el abanico del regateo a un formato nuevo y utilizar a un
mediador experto, el cual debe aportar componentes y dinámicas innovadores
a las transacciones de los litigantes. La realidad demuestra fehacientemente
lo siguiente:"SIN
NEGOCIACIÓN, NO PUEDE HABER MEDIACIÓN”. La teoría que
está a la sombra de la intervención del mediador, es que éste tiene que
tener capacidad para modificar la dinámica de poder de la interrelación
conflictiva influyendo sobre los valores y principios o los estilos
actitudinales de las individualidades, suministrando conocimiento e
información, o implantando un proceso negociador más eficaz y por lo tanto
ayudando a las personas comprometidas en el conflicto a buscar la solución
óptima para resolver la disputa.
De
acuerdo a los acontecimientos acaecidos en las últimas semanas en Venezuela
y a la forma de conducir las “interpelaciones” en la Asamblea
Nacional y de los resultados obtenidos de las mismas y de cómo se están
llevando las mal llamadas “mesas de diálogo”, se requiere urgentemente
un mediador altamente eficaz para tratar de minimizar las pugnas existentes
entre el oficialismo y la oposición y se logre
nuevamente el ordenamiento de paz que siempre había existido en el
País. Este mediador debe garantizar a como de lugar la imparcialidad,
entendiéndose como tal que éste esté libre de tendencia o favoritismo,
tanto en la palabra como en la acción. La imparcialidad significa un
compromiso de ayudar a todas las partes, y no a una sola, a alcanzar un
acuerdo satisfactorio. LA IMPARCIALIDAD
SIGNIFICA QUE UN MEDIADOR NO REPRESENTARÁ UN ROL ANTAGÓNICO EN EL PROCESO
DE RESOLUCIÓN
DE LA DISPUTA.
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Chichí
Páez
,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
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Mayo
27, 2002
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