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Les
presentamos para reflexión de todos un breve recuento cronológico de
fragmentos de discursos de Fidel Castro Ruz en un breve período de
tiempo (15 de enero de 1959 al 22 de abril de 1960). Entendemos que no
debemos abundar en las implicaciones, estas hablan por si solas.
Queremos, sin embargo, mencionar como la palabra escrita es lo que la
historia recordará de cualquier mandatario. En este caso veremos todos
si de hecho “La Historia lo Absolverá”.
Referencias>>
(..)
Todo el mundo está informado, para eso hay libertad de
prensa. Porque conforme a las dictaduras la prensa no les
conviene porque les estorba, a un gobierno honrado y a un
gobierno democrático la prensa le conviene, porque lo mantiene
en constante contacto con la opinión pública, y la fuerza de un
gobierno no está en las armas. Somos fuertes ahora los
revolucionarios no porque tengamos los tanques ingleses, los
Sherman, y los aviones ingleses, y todas esas demás cosas, somos
fuertes no porque tengamos miles y miles de armas, no. Somos
fuertes, realmente fuertes, porque contamos con la opinión
pública del país, que es un arma más poderosa que ninguna otra,
porque nosotros hemos triunfado en esta guerra con la opinión
pública del país. Y ahora, que hemos triunfado, no vamos a
hacernos fuertes en las armas, vamos a hacernos fuertes en la
opinión pública, que es nuestra arma: la opinión pública de Cuba
y la del mundo (...). |
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(Discurso en el Club Rotario, La Habana, 15 de enero de 1959).
(...)
Donde hay justicia no hay crimen, y donde hay crimen no hay libertad
de prensa, donde hay crimen se oculta lo que se hace, y aquí actuamos a
la luz pública, aquí venimos para que vean que hay justicia.
Aquí podemos invitar a todos los periodistas del mundo, porque hay en
Cuba una libertad de prensa absoluta, que no la hay en ninguna parte del
mundo. Hay en Cuba un respeto a los derechos humanos que no hay en
ninguna parte del mundo. Este pueblo no es un pueblo bárbaro, ni es
un pueblo criminal: este es el pueblo más noble y más sensible de todos.
Si aquí se comete una injusticia, todo el pueblo estaría contra esa
injusticia. Nuestros intelectuales no son insensibles; nuestros
periodistas no son insensibles, nuestros campesinos no son insensibles;
nuestros religiosos no son insensibles; y cuando todo el mundo ha estado
de acuerdo con el castigo, es porque el castigo es justo, es porque el
castigo es merecido.
(Discurso en la magna concentración popular, en el Palacio Presidencial,
La Habana, 21 de enero de 1959)
(...)
No hacemos nada con dar libertades que son solamente teóricas. El
derecho a escribir, muy bonito; pero el que no sabe escribir no puede
tener derecho a escribir. El derecho a hablar libremente, muy bonito;
pero el analfabeto que no ha abierto un libro nunca en su vida, porque
no le dieron oportunidad, no puede tener derecho a hablar.
Los derechos, desgraciadamente, son más relativos que lo que el ideal
humano desea: que los hombres fueran más libres todavía.
Yo quisiera que los hombres fueran más libres todavía. La gran verdad
es que el hombre aun si sabe escribir y sabe hablar no tiene dónde
hablar ni dónde escribir. Luego, la gran verdad es que esos derechos,
por los cuales ha sufrido tanto la humanidad, son más restringidos de lo
que parece y lo que deben los hombres verdaderamente democráticos es
tratar de ampliar esos derechos a todo el mundo (...)
(Comparecencia en el programa de televisión "Ante la prensa", La Habana,
2 de abril de 1959)
(...)
Yo decía que uno de los temas que se había planteado ya y que se
estaba esgrimiendo era el de las elecciones. Pero yo quiero definir
nuestro concepto democrático sobre ese tema. En primer término, somos y
nos consideramos mucho más demócratas que esos que están hablando de
elecciones; porque esos quieren elecciones como antes, y nosotros
queremos elecciones completamente distintas a las de antes; porque esos
quieren politiquería, y nosotros queremos crear en el pueblo una
conciencia contra la politiquería; porque nosotros queremos que cuando
las elecciones vengan, aquí todo el mundo esté trabajando, aquí la
Reforma Agraria sea una realidad. Nosotros queremos que cuando las
elecciones vengan, todos los niños tengan escuelas y nadie pueda venir a
comprar un voto ofreciéndole una beca al hijo de un obrero o de un
campesino o de una familia humilde. Nosotros queremos que cuando las
elecciones vengan, todas las familias tengan acceso a los hospitales y
cada cubano que se enferme, sin necesidad de pedir la influencia a
nadie, médico y un hospital. Nosotros queremos que cuando las
elecciones vengan, todos los cubanos tengan trabajo y perciban un sueldo
decoroso y no pueda venir nadie a ofrecerle cinco pesos a un ciudadano
hambriento para comprar la cédula (...)
(...)
Nosotros queremos que cuando las elecciones vengan, todo cubano
conozca sus derechos y sus deberes, cualquier cubano sepa leer y
escribir, para que nadie lo engañe, para que nadie lo confunda. Y
cuando hayamos logrado eso, entonces sí se podrán hacer elecciones
verdaderamente democráticas.
Lo que hay que hablar ahora es de acabar con el desempleo, acabar con el
analfabetismo, acabar con la miseria, acabar con la pobreza.
Yo invito a los que quieren elecciones a que nos ayuden a librar primero
esa batalla, a que no nos saboteen, a que no le creen obstáculos a la
Revolución, porque mientras más pronto avance la Revolución, mientras
más rápidamente realice su obra, más pronto podremos hacer esas
elecciones que quieren. Porque, en definitiva, nosotros por principio
somos demócratas; nosotros por principio somos defensores de la
soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir a sus gobernantes.
¿Por qué?, Porque es una garantía para el pueblo. Cuando el pueblo sepa
escoger y sepa elegir, cuando el pueblo no esté pasando hambre, cuando
el pueblo vote libremente, escoger siempre a los mejores.
(Discurso en el I Aniversario de la Huelga del 9 de abril, en la Alameda
de Paula, La Habana, 9 de abril de 1959)
(...)
Hablan de libertad de prensa. No hablen de libertad de prensa. La
verdadera libertad de prensa haría que aquí se preocuparan por enseñar a
los hombres a escribir, a pensar, para que puedan tener la libertad de
expresar sus pensamientos y tengan la libertad de defender sus derechos;
llaman libertad de prensa al derecho de venderse al mejor postor, al
derecho de venderse a la peor causa. Y siempre están hablando, empleando
términos falsos, como si no supiera todo el mundo que gobiernan, por lo
general, las oligarquías; gobiernan las castas, gobiernan los poderosos
poseedores de las riquezas y de los recursos de las naciones
(...)
(Comparecencia en el programa de televisión "Telemundo Pregunta". La
Habana, 22 de abril de 1960)
Mayo 27, 2002
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