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La
Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro en el año 1992, representó
sin lugar a dudas un nuevo hito histórico a favor del medio ambiente.
Renacía el Espíritu para la Conservación del planeta y su gente,
contemplando las futuras generaciones al que llamaron: Desarrollo Sostenible
o Sustentable. Los pueblos originarios lo han aplicado sin saberlo desde
antaño. Más sabios y pragmáticos demostraron que es posible obtener
bienestar económico, crecimiento cultural y calidad de vida sin agredir a la
naturaliza.
En este mismo
sentido se inserta la importancia de la Ballena Franca Austral y su
conservación en la región del Atlántico Sur. Rescatada de la extinción, hoy
se recupera lentamente y la visión como recurso ha cambiado.
Además de
representar una alternativa potencial para el turismo ecológico o
sustentable, es referencial histórico y cultural para la región del
MERCOSUR. Nos enseña la manera de incorporar en un futuro inmediato a la
Ballena Franca Austral, viva y protegida, para el desarrollo costero y de su
gente. El éxito de ésta integración dependerá de su protección perenne
contra nuevas posibles amenazas y un desarrollo ordenado, racional y
consciente como Patrimonio Natural, Turístico y Cultural.
Recuperar el
Espíritu de Río y asegurar la protección de esta ballena así como del resto
de la biosfera será nuestro gran desafío en el corto plazo para las
generaciones que nos precedan.
El Acuerdo
Marco sobre el medio ambiente del MERCOSUR firmado por la República
Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y
la República Oriental del Uruguay, el 22 de Junio del 2001, tiene por objeto
el desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente, mediante la
articulación de las dimensiones económicas, sociales y ambientales,
contribuyendo a una mejor calidad del ambiente y de la vida de la población
a través de las siguientes acciones:
-
Incrementar
el intercambio de información sobre leyes, reglamentos, procedimientos,
políticas y prácticas ambientales, así como sus aspectos sociales,
culturales, económicos y de salud, en particular, aquellos que puedan
afectar el comercio o las condiciones de competitividad en el ámbito del
MERCOSUR.
-
Incentivar
políticas e instrumentos nacionales en materia ambiental, buscando
optimizar la gestión del medio ambiente.
-
Buscar la
armonización de las legislaciones ambientales considerando las diferentes
realidades ambientales, sociales y económicas de los países del MERCOSUR.
-
Promover la
adopción de políticas, procesos productivos y servicios no degradantes del
medio ambiente.
-
Incentivar la
investigación científica y el desarrollo de tecnologías limpias.
-
Promover el
uso de instrumentos económicos de apoyo a la ejecución de las políticas
para la promoción del desarrollo sustentable y la protección del medio
ambiente.
-
Promover la
educación ambiental formal y no formal y fomentar conocimientos, hábitos
de conducta e integración de valores orientados a las transformaciones
necesarias para alcanzar el desarrollo sustentable en el ámbito del
MERCOSUR.
-
Desarrollar
acuerdos sectoriales, en temas específicos, conforme sea necesario para la
consecución del objeto de este Acuerdo.
Es
imprescindible la Creación de un Santuario Ballenero en el Atlántico Sur ya
que a esta zona se la podría definir como: Cualquier área del territorio
intermareal o submareal, cuyos fondos, aguas, flora y fauna asociadas, así
como sus aspectos históricos y culturales, han sido presevados por las leyes
o cualquier medida efectiva para proteger todo o parte del medio ambiente
incluido en la misma. Además, el objeto de su creación es para:
-
Proteger y
gestionar áreas de importancia para el ciclo vital de especies
económicamente importantes.
-
Prevenir
actividades externas que afecten negativamente al área protegida.
-
Acomodar, con
los regímenes de gestión apropiados, el amplio espectro de actividades
humanas compatibles con los objetivos primarios del área protegida.
-
Proteger las
poblaciones de ballenas severamente disminuidas y permitir su
recuperación.
-
Complementar
y mejorar la efectividad del Santuario Ballenero Austral que fue creado en
1994 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), por iniciativa del
Gobierno Francés para proteger las especies migratorias de Ballenas.
-
Facilitar la
interpretación de los sistemas estuarinos y marinos con fines de
conservación, educación y turismo.
-
Permitir e
incentivar el estudio científico con métodos no letales, de poblaciones de
ballenas que están siendo explotadas económicamente, de forma sostenible
mediante el turismo de observación de cetáceos. Particularmente la Ballena
Franca Austral.
El MERCOSUR
constituye un foro ideal para realizar un Acuerdo con las características
enunciadas puesto que contempla:
-
Estimular la
coordinación de criterios ambientales para la negociación e implementación
de actos internacionales de incidencia prioritaria en el proceso de
integración.
-
Promover el
fortalecimiento de las instituciones para la gestión ambientalmente
sostenible mediante el aumento de la información substantiva para la toma
de decisiones, promover el mejoramiento de la capacidad de evaluación y el
perfeccionamiento de las instituciones de enseñanza, capacitación e
investigación.
-
Garantizar
que las actividades relacionadas con el desarrollo del turismo entre los
Estados parte consideren los principios y normas que aseguren el
equilibrio ambiental.
Al mismo tiempo
debe tenerse en cuenta que la constitución de acuerdos regionales que
promocionen la cooperación e integración científica y de gestión de especies
amenazadas no debilita a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) sino que
la complementa y refuerza la capacidad de los Estados de adelantar en aquel
foro sus intereses nacionales y regionales.
Ballena Franca
Austral
(Eubalaena
australis)
Las
ballenas son sin duda los mamíferos más grandes de la tierra y ciertamente
los más misteriosos e interesantes, ya que se ignoran muchas cosas acerca de
ellos. La Ballena Franca Austral es una de las colosales maravillas que
visitan cada año las aguas del Atlántico Sur.
De algún modo,
se parecen más a los seres humanos que a los peces con quienes comparten su
medio ambiente, ya que como todo mamífero respira mediante pulmones y no por
branquias. Además, poseen sangre caliente y no caliente. Su estructura sí se
asemeja más a la de un pez, claro que en proporciones magníficamente
superiores. La Ballena Franca Austral puede medir hasta 15 metros el macho y
16 metros la hembra y llegar a pesar entre 30 y 40 toneladas, dependiendo
del sexo y de la edad.
En cuanto a su
estructura morfológica, sus extremidades anteriores han evolucionado hasta
convertirse en aletas y su cola dispuesta horizontalmente constituye su
principal órgano propulsor para sus desplazamientos. No esta formada por
huesos, sino de tejido elástico y fibroso, lo que le otorga firmeza y
flexibilidad. Su cuerpo está cubierto de una capa de grasa que la ayuda a
flotar, además de contribuir a mantener el calor y almacenar energía.
La ballena
Franca Austral al igual que la Jorobada, la Gris o la Azul, corresponden a
las llamadas Mysticetes. Esto se explica por sus largas barbas, las que
crecen hacia abajo desde la parte superior de la boca, pareciendo bigotes.
Estos son importantes para su alimentación. Al no poseer dientes, las
barbadas capturan su alimento al tragar agua de mar. Para expulsar el
líquido hacia el exterior utilizan su lengua y a través de las barbas que
cuelgan de su paladar filtran el alimento, que en el caso de la Ballena
Franca Austral son pequeños peces y crustáceos en forma de camarones
llamados krill, para lo que deben recorrer enormes distancias entre los
sitios donde las condiciones adecuadas otorgan este alimento.
Su pies es
generalmente de color negro grisáceo, frecuentemente con manchas irregulares
blancas en la superficie ventral y el dorso, si bien pueden encontrarse
ejemplares de color pardusco, gris claro e incluso albinos.
Un potencial
peligro
Una
alarmante situación es la que se vive en el Santuario Ballenero Austral
desde 1988, cuando Japón, supuestamente con fines científicos, comenzó a
capturar a estos gigantes del mar. Está investigación no ha cesado. De nada
han servido las fuertes protestas internacionales provenientes de muchos
países, varios de los cuales pertenecen a la Comisión Ballenera
Internacional (CBI), único organismo con la autoridad para regular la caza
de ballenas a nivel mundial. Japón, así como Noruega e Islandia, desafiando
a todos y aún sin quebrantar técnicamente los acuerdos internacionales,
utilizan la Convención Ballenera, cuyo propósito es permitir la
investigación legítima en pequeña escala, para continuar cazando ballenas.
En la
actualidad, se estima que el número de Ballenas Francas Australes que
habitan los océanos Indico, Pacífico Sur y Atlántico Sur, no debe superar
los 4 mil ejemplares, cifras que resultan de los avistajes realizados desde
buques en alta mar y también desde las costas de Sudamérica, Sudáfrica y
Australia.
Lo angustiante
es que mientras existan países como Japón que aprovechan resquicios legales
para sus propios fines, nunca se podrá garantizar el futuro de las ballenas.
Un Santuario en
el Atlántico Sur
Nuestra
generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que
ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás.
Vivimos un tiempo que podemos salvar no sólo algún pequeño reino por propio
interés, sino a todo el reino animal. Si no cambiamos nuestro rumbo y
simplemente nos detenemos a dejar que el mundo salvaje desaparezca de la Faz
de la Tierra, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya
existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos concientes de
la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la
biodiversidad, del calentamiento global, de la contaminación de los mares,
el aire y la tierra, del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán
observar que teníamos información más que suficiente para comprender que
los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones: y verán con
igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar
a la Naturaleza. Y nos odiarán por eso porque habremos cambiado nuestro
confort por su futuro.
Mayo
26, 2003
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