Crear combinaciones estratégicas en zonas
rurales para el fortalecimiento local y desarrollo por parte del
Estado.
Pensar
en la sustitución de cultivos de coca como única salida no representa una
posible solución a las demandas de los cocaleros y mucho menos un transito
hacia la erradicación de los sembríos. El problema es más grande y la solución
también, hay que recordar que el gobierno no ha cumplido con muchas obras de
infraestructura en las zonas rurales que buscan ser atendidas en lo más
inmediato como una forma de justicia democrática por parte del estado.
La nueva
estrategia del país contra las drogas consiste en atacar el problema como una
cadena productiva, impulsando el desarrollo alternativo y considerando no solo
la erradicación, sino la interdicción, la destrucción de factorías y el ataque
frontal contra las cadenas de comercialización de insumos químicos utilizados
en la producción de PBC. La estrategia de desarrollo alternativo viene
fracasando porque no esta articulada a una propuesta de desarrollo rural,
limitándose a buscar cultivos más rentables.
Los
programas de desarrollo rural deben evitar concentrarse en la producción
agrícola como único mecanismo para escapar de la pobreza. Mas bien deben
contemplar combinaciones de tres rutas que toman los hogares rurales para
enfrentarse a este flagelo: la agricultura, las actividades rurales no
agropecuarias y la migración, la base de recursos disponibles (tierra y ganado)
será suficiente para que con un adecuado apoyo estatal, concentrando en la
provisión de bienes públicos (información, tecnología, caminos, educación)
puedan desarrollar una agricultura con costos suficientes bajos como para
enfrentar con éxito a la competencia internacional.
Otros
deberán identificar la dotación de bienes públicos para identificar
alternativas de autoempleo y de demanda de empleo asalariado en actividades
rurales no agropecuarias. La artesanía, la pequeña industria, transporte,
comercio y la prestación de servicios son algunas de las alternativas que
aparecen en espacios rurales que se dinamizan si el Estado invierte en
infraestructura vial, electrificación, educación y salud. Estas obras son
puntales para el desarrollo de las zonas rurales en la selva del Perú. Sin
dejar de lado el trabajo social de toma de conciencia de las drogas tanto de
sus efectos en el uso y su disponibilidad en la comunidad.
Habrá
quienes usen la migración como fuente de generación de ingresos para el hogar.
Una mejor educación será clave para ampliar las oportunidades de generación de
ingresos del emigrante, quien incrementara las transferencias de ingresos a la
familia.
Es urgente
salirse de la búsqueda de cultivos alternativos e iniciar el camino de
dinamizar el territorio comprendido en las cuencas cocaleras. Se tiene que ver
reflejado en el presupuesto para aquellos bienes públicos que potencien las
oportunidades de empleo para los agricultores y jóvenes que emigren, esto
permitirá romper los límites de las estrategias planteadas en el PDA. (Programa
de Desarrollo Alternativo), así se estará proponiendo una vida lícita a las
comunidades rurales menos favorecidas de las zonas cocaleras del país.
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Mayo 25, 2004