|
Durante
las últimas décadas "la dirección de la historia ha cambiado
fundamentalmente" en todas las naciones del Hemisferio Occidental, dice
el vicepresidente Dick Cheney.
En
un discurso que pronunció el 6 de mayo en la conferencia anual del Consejo
de las Américas, Cheney observó que las dictaduras regionales han sido
reemplazadas casi totalmente por democracias y que, análogamente, el avance
de los sistemas de
mercado libre ha transformado el panorama económico de las Américas.
"Donde en un tiempo las economías dirigidas por el estado sólo
mejoraban la vida de una minoría selecta, los mercados libres ofrecen
nuevas esperanzas e ingresos crecientes a millones", declaró.
"La meta principal del presidente Bush para las Américas es continuar
el ímpetu del progreso, a fin de construir un hemisferio que vive en
libertad, comercia libremente y crece en prosperidad", dijo. Manifestó
su beneplácito por las "relaciones estrechas, de colaboración y
respeto" de Estados Unidos con sus vecinos de la región y subrayó que
el presidente le ha dado "prioridad" al fortalecimiento de este vínculo.
Cheney observó, haciendo referencia a los "valores comunes y los
intereses comunes" compartidos por Estados Unidos y sus socios
regionales, que "todos los miembros de la Organización de los Estados
Americanos" firmaron la Carta Democrática Interamericana
en septiembre de 2001. Ese documento, dijo, afirma que "los pueblos de
las Américas tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación
de promoverla y defenderla". Por otra parte, "los regímenes que
llegan al poder mediante la violencia, o gobiernan por la fuerza, o que
sobreviven gracias a la corrupción, perjudican enormemente a sus propios
pueblos", agregó Cheney. "Y tales regímenes no tienen cabida en
el futuro libre y democrático de las Américas".
El futuro del hemisferio dependerá mucho también de las políticas de
comercio liberalizadas, indicó. "Debemos continuar alentando y
recompensando las reformas que promueven las oportunidades económicas
mediante la disciplina fiscal, el mercado libre, la baja tributación, la
empresa privada y el comercio abierto", dijo. Aunque reconoció que las
reformas son a menudo penosas en un comienzo, el vicepresidente citó los
avances económicos logrados en México, El Salvador y Chile como prueba de
que tales reformas son requisito de una mayor prosperidad.
"Las reformas basadas en el mercado, que generan un vigoroso
crecimiento del sector privado, son esenciales para la creación de empleo y
la erradicación de la pobreza", explicó. "Este no es siempre el
camino más fácil, pero es el mejor camino y los gobiernos que las llevan a
cabo transforman las vidas de sus pueblos".
Estados Unidos "continuará siendo el proveedor de ayuda más generoso,
especialmente para los países más pobres del mundo", anunció Cheney.
Con todo, advirtió, la ayuda externa sola no es una panacea para todo lo
que aqueja al mundo y, de hecho, los beneficios de la ayuda quedan empequeñecidos
por los del comercio libre y el acceso a los mercados. Además, debido a que
demasiado dinero ha sido malgastado por gobiernos irresponsables o faltos de
honradez, la administración Bush decidió que "debemos fijar
normas" como condición para recibir ayuda estadounidense "de
manera que los recursos que suministremos en realidad ayuden a la
gente", dijo Cheney.
Con tal fin Estados Unidos estableció la Cuenta del Reto del Nuevo Milenio,
que ayudará a los países que luchen contra la corrupción y que tomen
medidas para asegurar la transparencia y la responsabilidad. "La Cuenta
del Reto del Nuevo Milenio recompensará a los países que se esfuercen por
tener un buen gobierno, ampliar la libertad económica e invertir en la
salud y educación de sus pueblos", dijo el vicepresidente.
"Podemos compartir nuestra riqueza con los países en vías de
desarrollo. Ese es nuestro deber. Ahora tenemos que dar el próximo
paso compartiendo con ellos la fuente de la riqueza, es decir la empresa
libre, la libertad política, el imperio de la ley y el respeto a los
derechos humanos.
Con la promesa de que la Administración Bush "trabajará en favor del
comercio abierto en cada oportunidad que tenga", Cheney dijo:
"Todas las naciones de este hemisferio ganarán muchísimo con un
comercio más amplio, particularmente los países menos desarrollados. Para
ellos, lo que está en juego es aún más. Los subsidios a corto plazo
y la asistencia solo pueden llegar a un punto, y siempre serán pequeños en
comparación con los beneficios del comercio". En última instancia, el
comercio y las inversiones son necesarias para alcanzar estándares de vida
más altos en las Américas, argumentó Cheney. Estos beneficios materiales,
dijo, serán acrecentados "cuando las reformas económicas se unan a
las libertades políticas".
En la actualidad, la Casa Blanca está instando al Senado para que renueve y
expanda la Ley de Preferencia al Comercio Andino, que ya ha sido aprobada
por la cámara baja del Congreso. La legislación ha ayudado a crear
"alternativas económicas sólidas a la producción de drogas
ilegales" en Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia, dándoles a esas
naciones andinas "mayor acceso a los mercados estadounidenses y
generando muchos miles de trabajos en esos países", dijo Cheney.
Bush también está lanzando una iniciativa para lograr un acuerdo de
comercio libre con las naciones de América Central, y su atención
permanece concentrada en completar el Area de Comercio Libre de las Américas
para la fecha fijada en el 2005, confirmó Cheney. "El presidente está
fuertemente comprometido con esta meta, y todas nuestras iniciativas de
comercio apuntan en esa dirección", agregó.
De acuerdo con Cheney, la cooperación estrecha entre las naciones de América
"está también resultando críticas para nuestra guerra contra el
terror mundial, desde operaciones militares conjuntas a acciones de
cumplimiento de las leyes y recolección de inteligencia". Aplaudió la
determinación de Colombia a combatir las organizaciones locales narco-terroristas,
y advirtió que la actividad terrorista en la región de la triple frontera
entre Argentina, Brasil y Paraguay podría estar relacionada con grupos como
Hezbola y Hamas. "Las naciones de América Latina tienen en
Estados Unidos un aliado firme en sus acciones para luchar contra esta
amenaza", dijo. "Los grupos terroristas que tratan de
afianzarse en este hemisferio serán descubiertos, resistidos y
vencidos".
Volviendo al tema del comercio libre, Cheney destacó la importancia del
extenso comercio entre Estados Unidos y sus dos vecinos en América del
Norte: Canadá y México. Los ataques terroristas del 11 de septiembre
contra Nueva York y Washington forzaron el cierre temporáneo de las
fronteras norte y sur, afectando de ese modo "a gente cuyo sustento
depende del comercio a través de esas fronteras, dijo Cheney. No obstante,
con la asistencia de Canadá y México "estamos aplicando nuevos métodos
para hacer nuestras fronteras comunes más seguras", agregó. Canadá y
México se cuentan "entre los mejores amigos que tenemos,... y las
fronteras de Estados Unidos deben permanecer siempre abiertas para las
personas que vienen acá legalmente guiadas por razones buenas y honestas.
Pero al mismo tiempo deben estar cerradas y guardadas con barrotes para los
criminales, los contrabandistas de drogas y los terroristas", dijo el
vicepresidente.
Finalmente, Estados Unidos no permitirá que el progreso sea anulado o que
nuestros amigos sean dejados afuera en tanto trabajamos para lograr la
seguridad de nuestro país, prometió Cheney. "En la lucha que hemos
iniciado contra el terrorismo, mantendremos la visión que compartíamos
antes de esta guerra". "Las naciones de este hemisferio, en su
adherencia a las reformas políticas y económicas, tienen el poder, y por
lo tanto el deber, de hacer de los años venideros una era de progreso
constante y cambios pacíficos, y de aumentar la prosperidad a través de
las Américas", concluyó.
Subir 
Mayo
12, 2002
|