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Cuando
al quinto año de hacer clases en la Universidad Bernardo O’Higgins, para
el curso especial a Gerentes de Seguridad, me di cuenta que por quinta vez
consecutiva que los problemas eran exactamente los mismos que habíamos
visualizados al primer año de dicho diplomado. Hicimos una tormenta de
ideas para averiguar de donde emanaban las dificultades y porque cada año
se hacían aún más difíciles. La cantidad de ideas superó cualquier
expectativa normal pero ellas tenían un factor común que tenía estrecha
relación con los trabajadores pero ninguna importante con la administración
de dichos recursos. Algunos ejemplos fueron:
Son
irresponsables
Cuestión
de raza
No
están con la empresa
Falta
de liderazgo
Poco
o nada de interés en el trabajo.
Lo
extraordinario es que mientras el mundo avanzaba a pasos agigantados
los problemas parecían estar estáticos creando cada vez más y más
complicaciones al interior de las empresas, había que investigar pues esto
era absolutamente insólitas.
Esa
noche dormí pensando en la situación y, como suele suceder muchas veces,
la solución saltó cual liebre de entre matorrales: La solución estaba en
cambiar el sistema de Administración existente, pero ¿Qué tipo de
administración? ¿Acaso no habían probado todos los sistemas habidos y por
haber? ¿Qué tipo de administración había que crear para llevar todo a un
ritmo acorde a los tiempos que vivíamos?......
La
verdad es que inicie un largo recorrido buscando modelos y sistemas que
fueran propios de un régimen de una Era Virtual y no como el que se estaba
aplicando que sus raíces estaban profundas en la Era Industrial que había
muerto en la década den los sesenta, pero que su fantasma todavía rondaba
las empresas y organizaciones del siglo XXI. La pregunta se transformaba
ahora en ¿cómo haríamos un exorcismo para erradicar dichas “almas en
pena?”.
La
respuesta me llegó dos años después de hacer un largo recorrido por los
caminos que me llevaban a las empresas más exitosas del mundo intentando
buscar en ellas la respuesta que buscaba. Pasé por modelos como:
Administración horizontal – Fractal
- Líneal pero ninguna de ellas me daba las garantías para aplicar
en Chile y en otros países de América Latina como fórmula para salir
adelante y no tener que quedarnos años luz de los países de mayor
adelanto. Al fin me di cuenta que la búsqueda no había sido en vano pues
desechar los sistemas mencionados me daba la posibilidad de seguir buscando
algo acorde a nuestras realidades.
Me
basé en una frase de Edward Deming que señalaba: “los problemas de las
empresas son tan diferentes entre unas y otras que cualquier sistema de
administración debe estudiarse en razón de su propia realidad, sin embargo
debe existir una base común que esté de acuerdo a la realidad mundial”,
esto me dio la idea central de lo que he llamado pomposamente
“Administración Multidireccional o Administración por redes”, nombre
que originalmente fue: Administración Multifuncional y Multidireccional”.
En realidad ninguno delos nombres está ajeno a lo que representa esta técnica.
LA
ESENCIA
La
esencia de este sistema se
encuentra en crear una empresa virtual con las características de los que
uno desea que sea su empresa y, luego fijar ese esquema como modelo para,
seguidamente, basarse en él y aterrizarlo en la acción de la empresa real,
esto era poner un cable a tierra después de crear un mundo en el Olimpo. O
sea partir desde el otro lado del muro o, desde el futuro al presente pero dándole
siempre una importancia vital a esa creación “soñada” y mejorándola
permanentemente pues de esas mejoras depende el estar siempre al día en la
empresa real ¿real?.....
Ahora
bien, ¿de qué manera podíamos introducir un sistema tan sofisticado en un
régimen imperante bastante atrasado o al menos tan pegado a las viejas y
arcaicas estructuras vigentes? La respuesta volvía nuevamente a enfocarse
sobre la necesidad de establecer líderes capaces de iniciar un proceso
extraordinariamente distinto a los conocidos sin perderse en la acción
propiamente tal.
Fue
así como iniciamos un largo camino para establecer lo que consideramos un
camino al éxito.
Mecánica
Vogt, fue la primera empresa que se decidió a caminar por esta experiencia
y es así como hoy se encuentra en el primer lugar liderando su rubro pero aún
bastante retirado del final de la primera parte. Este magnifico ejemplo nos
ha servido para comprender que el gran problemas no estaba sólo en el
sistema sino que en quienes deben liderar las empresas. Mi hijo Álvaro,
experto en sistemas computacionales dice: “Los más graves problemas se
encuentran entre el computador y el asiento”, haciendo mención indirecta
del operador, yo me permito señalar que los graves problemas que se
enfrentan hoy día las empresas se encuentran entre la forma y el fondo de
lo que hay que hacer y esto, siempre, está en manos de quienes tienen o
deberían estar al frente de las empresas.
No
es mi afán ser crítico pues es algo que no me interesa como principio,
pero si explicar la razón por la cual estamos en un estancamiento realmente
peligroso y que ha dejado muchos cadáveres en el camino.
Como
este “cuento” además de entretenido es un poco más largo, me permitiré,
si la Dirección de la Revista me lo permite, escribir varios capítulos con
un tema fascinante como es el de autogerenciar la gestión para un proceso
exitoso.
Para
los miles de lectores de nuestra América Morena que deseen saber y/o
compartir este tema estoy a plena disposición pues pienso que es una gran
responsabilidad de todos sacarla adelante.
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Abril
29, 2002
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