|
En
los dos siglos desde la emancipación de los países africanos del yugo
colonialista, ha habido un fuerte afán de deshacerse de los símbolos y de
las prácticas del régimen colonial. Las facciones revolucionarias
examinaron una serie de leyes opresivas y las restricciones flagrantes a la
libertad fueron suprimidas rápidamente de los códigos. En algunos países, se
instauraron numerosas libertades constitucionales muy saludables.
Sin embargo, el
fervor revolucionario nunca ha llegado a abolir una de las disposiciones más
inicuas de la herencia jurídica colonial: la que concierne a la protección
rigurosa del “derecho divino de los reyes” o, en su versión más actualizada, de
los presidentes y sus colaboradores. Se trata de las “leyes de desacato”, que
protegen a los presidentes y a otros representantes estatales de cualquier
escrutinio de su conducta. En mucho países, estas leyes se usan
implacablemente contra los periodistas.
Bajo
las “leyes de desacato” se imponen severas condenas de prisión a los
periodistas que se refieran a los jefes o representantes del estado en términos
que se consideren “ofensivos”. Se han empleado también para condenar las
denuncias de acciones reprensibles de la policía o de los militares, para
censurar material políticamente embarazoso, y para impedir referencias
negativas a los símbolos o instituciones estatales. El hecho de aludir a una
enfermedad del presidente o de otro representante del estado – que podría
sugerir que la persona no está capacitada para cumplir con sus deberes – basta
para que el autor se vea acusado de cometer un delito y condenado a penas
prolongadas de prisión. La veracidad o la imparcialidad de la información no
vienen a cuento y son varios los casos de editores y periodistas encarcelados
en la región por haber difundido este tipo de noticias.
La existencia de “leyes de desacato” significa que un futuro gobierno o déspota
pueden echar mano a ellas en cualquier momento. Estas leyes tienen un efecto
disuasivo para los directores de periódicos y periodistas, quienes tienen la
alternativa de ignorarlas con el riesgo de encontrarse en prisión o de ejercer
la autocensura.
Las “leyes de desacato” no tienen razón de ser en países que se precian de
democráticos. Es más, resulta imposible instaurar las libertades consagradas en
la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Artículo 19), a la cual
adhieren la mayoría de las naciones, sin respetar seriamente las disposiciones
allí enunciadas. Tampoco puede prosperar la democracia si la libre circulación
y difusión de la información se ven restringidas por estas leyes. Este año, en
Chad, dos periodistas fueron encarcelados por haber supuestamente difamado al
director de servicios sociales del Ministerio de Acción Social y de la Mujer.
Los periodistas acusaron al director de haberse vengado de unos presuntos
ladrones de joyas torturándolos hasta la muerte de uno de ellos. Según la
policía, el hombre falleció a raíz de una enfermedad incurable y ni siquiera
había sido detenido.
No puede
existir un buen gobierno si los medios informativos no disponen de la libertad
de recabar y difundir información, y esta libertad no puede garantizarse
mientras perduren las barreras legales que protegen a las autoridades del
escrutinio de sus actividades y conductas. En Kenya,
las leyes de desacato se abolieron en 1996. En África del Sur, sólo es
considerado aún como delito la difamación criminal. Doce países más han abolido
las “leyes de desacato” en el mundo. Estas cifras demuestran que el problema
dista mucho de haber sido remediado. Es por ello que, con el objeto de combatir
la vigencia y la aplicación de leyes de desacato en el continente
africano, ciertas organizaciones de defensa de la libertad de prensa han
presentado una propuesta para que la Unión Africana inicie su propia campaña de
buen gobierno a través del continente con un
llamamiento a la abolición de todas las “leyes de desacato” en los países
miembros.
(Para una
ampliación haga Click sobre la Imagen)

Nota sobre la
campaña contra las “leyes de desacato”
El World Press
Freedom Committee, Article 19, el Media Institute of
Southern Africa, el Instituto Internacional de Prensa, Journaliste en Danger y
la Federación Internacional de Periodistas (IFJ) han lanzado un llamamiento
a otras organizaciones de defensa de la libertad de prensa destinado a
concienciar al público de esta problemática particular en la fecha
conmemorativa del 3 de mayo, ejerciendo presión sobre los gobiernos en
aquellos países donde dichas leyes siguen vigentes, o manifestando su apoyo a
la supresión de estas leyes en todo el mundo a través de sus organismos
afiliados regionales e internacionales. Estas leyes, que se emplean contra los
medios informativos cuando las referencias personales a jefes o representantes
del estado se consideran ultrajantes o cuando los periodistas denuncian
conductas oficiales indebidas,
constituyen una afrenta directa a la libertad de
prensa y de expresión.
Para unirse a esta iniciativa de concienciación
de las leyes de
desacato
en el Día Mundial de la Libertad de Prensa,
dirigirse a la dirección siguiente en el World Press
Freedom Committee (WPFC):
[mgreene@wpfc.org]
1. Raymond Louw es Director y Editor del Southern Africa
Report, boletín informativo de actualidades en África del Sur, y
Representante Africano del Comité Mundial para la Libertad de Prensa (World
Press Freedom Committee, WPFC). Es también el antiguo Director del Rand
Daily Mail. Reside actualmente en África del Sur.
Subir
Abril 28, 2003
|